Para afrontar el invierno

“El calor de la cocina”

Las bajas temperaturas recién empiezan y la comida puede ser la mejor aliada para aguantarlas. Hoy te contamos cuales son las comidas que han acompañado al frío riogalleguense durante décadas y como se han ido adaptando a la zona. Un gastronómico, una estanciera dedicada a la cocina y una ama de casa, cuentan que se come para pasar el invierno.

Gastronómico - Ama de casa.
Gastronómico - Ama de casa.
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Por Daniel Torres (Redacción TiempoSur

En invierno se imponen las preparaciones calientes para combatir el frío, platos de cuchara que sirven como reconfortante método para subir la temperatura corporal y ayudarnos a combatir tan fría temporada.

Según muchos entrevistados entramos en tiempo de guisos, sopas, estofados o cazuelas que alimentan, calientan y reconfortan. Platos donde las legumbres, verduras y hortalizas adquieren más protagonismo si cabe junto a carnes, preparaciones contundentes con buen aporte nutricional.

Para combatir el frío no sólo es importante abrigarse bien; es decisiva nuestra alimentación para adaptarnos al invierno sin mayores problemas. El cuerpo nos pide alimentos calientes y calóricos, lo que puede tener una peligrosa contrapartida si no estamos lo suficientemente atentos, como por ejemplo kilos de más.

En la gastronomía

TiempoSur dialogó con algunas personalidades locales muy relacionadas a la cocina. En primer término, hablamos con Ricardo López, propietario de Lihuen, muy relacionado a la cocina tradicional en la ciudad, quien reafirmó que “hay un marcado cambio entre invierno y verano no solo en lo que se consume en el restorán. En general todos cambiamos el ámbito alimenticio, en el hogar o en la gastronomía”.

Para detallar comentó: “En invierno siempre se ha tendido a las comidas hipercalóricas. Seguimos con comidas tradicionales históricas, guisados y estofados, en Río Gallegos devenido de la fuerza de la comunidad ibérica”, y amplió: “Uno de los más buscados son las lentejas a la española, mondongo a la española, mucha caloría, mucho chorizo colorado, panceta y si tenemos algún hueso de jamón lo ponemos. Eso por el lado de ascendencia española”. En otro tramo aclaró que “también tenemos los más costumbristas, la adaptación de este tipo de comidas a lo histórico que era de acá, que es la carne de cordero, borrego y capón. Piernas de borrego o capón al horno (bien de puesto de estancia); estofados de cordero, de guanaco, de ternera y algo que hemos incorporado con adaptación patagónica que es el pastel de papa de cordero”.

Para terminar, y pensando en otros platos que han sabido vestir la mesa de muchos vecinos de la ciudad, recordó: “La cazuela de gallina y pollo también se puede ver todavía, eso por el lado de la descendencia de la cultura chilena, aunque en las últimas décadas los descendientes de las migraciones trasandinas van dejando atrás estas costumbres o comidas típicas, son terceras generaciones se ha ido perdiendo. Antes si se veía a la sopa de luche, las sopas de pescados en las casas, con mucho orégano, las cabezas de corderos hervidas, pero en otros tiempos”.  

En el hogar

Como dice el dicho: “Cada casa es un mundo”, pero a la hora de las comidas los riogallegenses compartimos los tradicionales platos de invierno. Para hablar de lo hogareño, hablamos con Malfisa Muñoz, según dejaron conocer desde el SACRA Santa Cruz: “La mejor cocinera que tienen las amas de casa”.

Para hablar de esos platos calóricos que nos ayudan a soportar las severas heladas de nuestra zona hizo eje en la necesidad de cuidar el bolsillo para lo que declaró que “en esta época van mucho las legumbres como garbanzos, porotos, lentejas que en invierno sirven, además de la típica polenta que muchas veces rechazamos, pero para esta época es espectacular”.

En este sentido, comentó que si bien los riogalleguenses están acostumbrados a la carne en casi todas las comidas, “para lograr buen sabor “no hace falta demasiado, la podemos obviar y solo disfrutarla con un buen trozo de queso. Con las lentejas pasa lo mismo, no siempre hace falta la presencia de carne. Muchos comen lo que está al alcance. Muchas familias se acomodan a su economía y cocinan con buen sabor”.

Para cerrar, Malfisa repasó que si se habla de comidas calóricas en el sur tenemos que mencionar “la polenta, el estofado con verdura y los guisos de legumbres. No fallan, son abundantes y económicas”.

En el campo

Si hablamos de invierno y frío, no podemos dejar de pensar en la estepa patagónica y el trabajo campestre. El día, para el que está acostumbrado al campo, es corto, y la falta de luz a la persona afecta. Sin mucha actividad en el día afuera, pero siempre con cosas para hacer.

Sandra Jamieson, se dedica a la vida de campo hace décadas y como consecuencia también a la cocina en este ámbito. “En el campo la comida se piensa para afrontar estos días fríos” y amplió: “Generalmente si proyectas la comida para hacer en el lugar de trabajo, que no es en el casco de la estancia, se organiza una ollada, un guiso fuerte y calentito”.

En cuanto a los ingredientes fundamentales, dijo: “La mayoría se piensa en base a carne de capón o cordero, siempre con guisos, legumbres que dan calorías para el frío”.

Por último remarcó: “Los antepasados han dejado historia en la Patagonia muy marcada, y dependiendo la zona se tiene una inclusión en su cocina, en nuestro caso guisos marrones, pastel de papa que se ha adaptado y se hace con regularidad, una pierna al horno a la que le incorporas mechado de ajo, y la pasta que por ser no perecedero se consume en el campo nos ayuda la conservación”.

Con la colaboración de Melanie Russo.

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