Resistir cinéfilos

No habrá cine hasta 2022

Así lo confirmó Marcos Almeida Rebouças, propietario de Cine Río Gallegos, quien manifestó que más allá de los protocolos consensuados recientemente, sin Estados Unidos y China como motores de la industria, es difícil apostar a la apertura y detalló el panorama. Cómo mantiene los demás rubros que en realidad funcionan como un complemento del cine.

Es muy difícil hoy pensar en una apertura si no tenemos películas para proyectar.
Es muy difícil hoy pensar en una apertura si no tenemos películas para proyectar.
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Las cámaras empresariales y distintos sectores relacionados con el circuito de exhibición cinematográfica acordaron un protocolo con el Ministerio de Cultura para la reapertura de salas y complejos. El mismo aclara que cada jurisdicción deberá presentar sus pedidos a Jefatura de Gabinete de la Nación, que evaluará de acuerdo al nivel de contagios en ese distrito, mientras que la capacidad de las salas no deberá superar en ningún caso el 50 por ciento. Otro de los puntos salientes es el de la presencia de grupos de hasta seis personas, en lo que se llama “burbuja de recreación”, las cuales deberán mantener una distancia de entre 1,5 y dos metros con el resto de los espectadores, los cuales deberán permanecer con tapabocas puesto. Las salas deberán contar con un adecuado sistema de ventilación, será sanitizada antes y después de cada función, habrá zonas debidamente demarcadas para mantener la distancia social y se abrirán las puertas diez minutos antes de que termine la exhibición. Un hermoso protocolo debidamente analizado y trabajado, pero que no servirá de nada sin la producción activa de la industria cinematográfica internacional, la cual dota a las salas de los estrenos y películas de taquilla.

En este sentido Marcos Almeida Rebouças, propietario de Cine Río Gallegos, manifestó que “es muy difícil hoy pensar en una apertura si no tenemos películas para proyectar”, e hizo hincapié en la necesidad de que las industrias cinematográficas de Estados Unidos y China reactiven con fuerza la producción de la taquilla. “En Estados Unidos el gobierno, con tratamiento del Senado dio un fuerte apoyo a la industria para que pueda continuar rodando, pero no se puede asegurar cuándo las distribuidoras disponen de los estrenos”, comentó y es por este motivo que “la gran mayoría de los cines del país no se van a arriesgar a abrir un 30% con películas que vez en Neflix todas las semanas”.

“La proyección que yo hago es que recién en enero del próximo año podemos empezar a pensar en una apertura del rubro en Río Gallegos”, lamentó, aunque hizo hincapié en la decisión de “resistir” a la pandemia. “Acá hay un trabajo de muchos años y no me voy a resignar o bajar los brazos”, remarcó.

 

Otros rubros complementarios

Como ya se ha expuesto en anteriores entrevistas, el Cine Río Gallegos significa un 95% de la infraestructura que el Marcos Shopping tiene en sus interiores. El restante 5% se divide entre la actividad gastronómica, el entremetimiento infantil y la cultura. 

En este punto, manifestó de vital importancia poder mantener esta actividad comercial a los fines de cumplimentar las obligaciones básicas del rubro. En cuanto a las gestiones adelantó que propondrá a las autoridades municipales y provinciales la separación del rubro parque infantil de lo que refiere a máquinas electrónicas mayormente relacionadas a las actividades del casino, mientras que, por otro lado, trabajará junto al sector gastronómico la necesidad de incluir en las aperturas de los salones la presencia de músicos de la ciudad, actividad que en este espacio se realiza con frecuencia y al aire libre. “Este pedido tiene dos cosas. Por un lado, la necesidad del artista músico de salir a tocar, y por qué no también que genere un movimiento en los espacios”, señaló.

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