Informe publicado ayer por TiempoSur

El funcionario que quiso habilitar la pileta, pedido de fondos y una prueba

Paulo Croppi, ex secretario de Obras Públicas, contó por qué la pileta municipal podía funcionar. “Esa es la bronca que siempre tuve. Logramos estabilizarla, pero nunca logramos meter a los chicos”, dijo a TiempoSur.

Paulo Croppi, ex secretario de Obras Públicas del Municipio.
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El Ingeniero Paulo Croppi, ex secretario de Obras Públicas del Municipio (quien renunció en el mes de junio) confirmó el acta firmada por la empresa ACRI y funcionarios del Municipio que exponía que la pileta quedaba en “pleno funcionamiento” el 8 de marzo luego de diversas pruebas y que publicó ayer TiempoSur.

Primero Croppi contó que “por una cuestión subjetiva” a la Dirección de Obras Públicas “le costaba mantener un diálogo” con la empresa ACRI, encargada del natatorio. “En cada reunión que quería generar para que encuentren el diálogo  canal de solución, era muy difícil, sobre todo por la parte del Municipio, que era muy reacia a querer resolver esto”, describió.

De acuerdo a Croppi, la Comuna marcaba que “existía una cantidad importante de observaciones”.

Pero su opinión era contraria a la de los demás funcionarios. “Yo me encontraba con un edificio consolidado, con dos piletas, un gran gimnasio en un subsuelo y yo lo quería habilitar”, confirmó y sostuvo que esto no se argumentaba solamente en la responsabilidad que le cabía por su función pública, sino también porque “socialmente, se podía hacer un gran trabajo con esas dos piletas”.

“Podés armar un grupo de trabajo con chicos que no pueden acceder a una pileta de Mareas o un club como Hispano Americano, vos podías empezar a trabajar con un pequeño grupo”, señaló, pese a las posibles fallas que podía presentar.

La palabra es “posible” ya que Croppi advirtió que nunca se pudieron verificar si éstas existían porque “nunca hubo un grupo que pudo usar la pileta”.

“La pileta no se probó con gente, no se usó y fracasó en escritorio, esa es la definición. Por miedo o no sé qué cosa. Yo la quería poner en uso”, sentenció.

Es decir, si se hubiera probado y se detectaban falencias, allí sí “se podía ir a atacar a la empresa”.

“Yo le iría a la médula ósea a la empresa si yo metía un grupo de 15 chicos y no podía realizar las actividades programadas. Y esa es la bronca que siempre tuve. Logramos estabilizarla pero  nunca logramos meter a los chicos”, remarcó.

-TS: Hay que recordar que la pileta fue inaugurada y originalmente tuvo muchos problemas la obra y falencias comprobadas.

PC: Cuando la recibí la pileta, esas cuestiones ya estaban subsanabas. Quedó subsanar la parte de la cañería, para lo cual se descubrió toda la cañería porque la empresa debió remover las baldosas, las removió y se comprobó que perdía por los caños, se repararon e hicieron las pruebas hidráulicas y se mantuvo 10 o 20 días con las pruebas, ya no recuerdo exactamente. Inclusive frente la situación en soledad que te deja el Municipio en estas cosas… Tenía una pileta y había que usarla porque no podés desconocer actos públicos del Municipio. Si el Municipio ya le había otorgado la apertura provisoria… Vos lo que tenés que lograr es que la pileta se abra para los chicos, los jubilados, para todos, después vemos. Las cuestiones que haya que reclamar, se reclaman en los ámbitos que existen para reclamar.

-Fue un error de gestión y político no habilitarla.

Sí, llegué hasta un punto que se subsanaron los problemas de ingeniería y termodinámicos y después faltaba la  continuidad en otros aspectos que ya la empresa había solicitado que se cancelen pagos pendientes, y con esos pagos pendientes iba a afrontar el pintado -con una pintura que se le había sugerido el secretario de Coordinación, Pérez- con una pintura antideslizante para mejor la adherencia de la gente que use la pileta descalzo. Hicieron la prueba y dio muy buen resultado. La empresa no se negaba a comprarlo pero necesitaba que le cancelen pagos atrasados. Eso se le planteó al Intendente y en ese momento la Secretaría de Hacienda estaba a cargo Caminiti, y yo llegué hasta ahí. La empresa no podía seguir trabajando si no le pagaban esas diferencias que las quería invertir en la pileta. Lamentablemente se demoró, yo después renuncié y quedó la pileta colgada de la brocha.

34 grados

En una oportunidad, Croppi relató que visitó el natatorio con sus hijos cuando “estaba en 34 grados” y “tuve que contenerlos porque estaba para tirarse”.

Para habilitarla, propuso, se debía hacer con chicos que “no tuvieran oportunidad  alguna de ir a un club, darle la oportunidad al que no puede, no al que puede, sino al más vulnerable. Trabajar  con adultos mayores y con chicos con capacidades diferentes”.

Previo a esto acentuó que debe existir capacitación previa para los profesores.

“La pileta es nuestra, no de Obras Públicas o del Municipio, es pública”.