Salud

Su hermano es usuario de aceite de cannabis y la Caja no lo deriva

María José Aguilar contó a TS-Digital que su hermano padece epilepsia. Debe realizarse en Buenos Aires los controles neurológicos y de sangre, pero no lo derivan. Contó además lo difícil de acceder a los productos con base canábica.   

El aceite tiene que ser comprado en el exterior. (Ilustrativa)
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María José Aguilar es la hermana de un muchacho de 30 años con epilepsia, que decidió utilizar el aceite de cannabis como medicina. Los costos de los productos son caros –rondan los $4000 por frasco- y de difícil acceso debido a que son importados. A esto se le suma que la Caja de Servicios Sociales le niega la derivación a Buenos Aires, donde debe realizarse sus estudios.

“A mi hermano le dieron el alta en Buenos Aires por cuarenta días y volvió a Río Gallegos. Ahora necesita regresar para continuar con los estudios, pero desde la Caja de Servicios sociales no nos dan la derivación” contó en dialogo con TS-Digital María José.
Sostuvo que la neuróloga que lo trataba no era prestadora de la Caja, y que desde la entidad hasta el momento no les ha reintegrado el dinero de los tratamientos. “Hicieron abandono de persona” denunció.

En referencia al tratamiento de aceite de cannabis, contó que en Río Gallegos no hay especialistas que aborden la temática. La última vez que necesitó ser atendido por personal médico, fue al Hospital local y fue atendido de buena manera, pero que no se contaba con la especialización.

La entrevistada contó que el aceite viene en frasco chico, que su hermano utiliza cinco gotas al día y que cada uno de las ampollas dura aproximadamente un mes. La dificultad está en la importación.

“Mi hermano necesita realzarse los controles de sangre, para ver los niveles que tiene. Tiene que hacerse los chequeos neurológicos” reiteró.
Ahora espera que la Caja pueda realizarle la derivación y que su hermano regrese a Buenos Aires para seguir el tratamiento que le corresponde.