Desigualdad en el Nivel Superior

Por qué solo 1 de cada 10 jóvenes de sectores más pobres ingresa a la universidad

El estudio fue realizado por el Observatorio de Argentinos por la Educación. El problema, según Marcelo Rabosi, Doctor en Educación, Profesor e investigador de la Universidad Torcuato Di Tella, comienza en el nivel Secundario. “No es suficiente” que la educación sea pública y gratuita.

Se promoverá la educación híbrida, experiencia que dejó la pandemia, con la educación a distancia.
Se promoverá la educación híbrida, experiencia que dejó la pandemia, con la educación a distancia.
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Solo 1 de cada 10 jóvenes de los sectores más pobres asiste a la universidad, señala el informe denominado “Desigualdad educativa en el nivel superior”, del Observatorio de Argentinos por la Educación, realizado por Ivana Templado (FIEL), Gabriela Catri, Martín Nistal y Víctor Volman. El documento analiza las desigualdades educativas en el ámbito de la educación superior, a partir de los datos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH), indaga en las asimetrías en el acceso y permanencia en el nivel superior, así como en otros trayectos post secundaria.

En detalle, expone que apenas el 12,4% de los jóvenes del decil más bajo de ingresos cursa estudios universitarios en Argentina, mientras que en el decil más alto, el 46,0% de los jóvenes accede a la universidad. Las desigualdades se profundizan a medida que avanzan las carreras: en los últimos años hay mayor concentración de estudiantes de los sectores de mayores ingresos.

Apenas 1 de cada 10 jóvenes (12,4%) del decil de ingresos más bajo cursa estudios universitarios en la Argentina. En el otro extremo de la pirámide social, en el decil más alto, casi la mitad de los jóvenes (46,0%) asisten a la universidad.

Pero para entender estas asimetrías en las universidades hay que remontarse al nivel Secundario, señaló Marcelo Rabosi, Doctor en Educación y Profesor e investigador de la Escuela de gobierno de la Universidad Torcuato Di Tella.

El informe -expuso- muestra además que en el sector más pobre de la población solo 4 de cada 10 chicos termina el Secundario, pero que, en la población más rica, lo hace 9 de cada 10. “Las asimetrías comienzan en el hogar”, marcó.

Rabosi, sin embargo, mencionó que para equilibrar estas falencias existe el sistema educativo, pero el problema es que “muy pocos llegan” aun siendo la educación pública y gratuita.

A esto se le suma -añadió- la posibilidad de una vez dentro del sistema universitario, poder finalizar sus estudios. No existe una sola causa, como que los jóvenes de menores recursos deban dejar de estudiar para trabajar, sino que el problema es “multicausal”, señaló el experto en educación.

“Otra cuestión es el formato universitario que, a diferencia del Secundario, no es un ambiente contenedor, porque el alumno universitario para sobrevivir, necesita una gran fuerza de voluntad, y los chicos de sectores más vulnerables se encuentran en un lugar no muy familiar, cambian de lugar de hábitat, y si bien la universidad lo contempla, no es suficiente”, detalló.

 

La historia

Recordó que desde 1949, durante el segundo gobierno de Juan D. Perón, se decreta la gratuidad universitaria (con interrupción de gobiernos dictatoriales); luego en 1983 en el gobierno de Raúl Alfonsín, no se arancelan las carreras de grado y existía un ingreso relativamente libre.

“En 2015-agrega- como había exámenes para ingresar, se modificó la Ley de Educación Superior”, por lo que cada vez busca mejorar el acceso al estudio universitario y “todo alumno que completó el Secundario, puede ingresar”.

“Entonces no se arancela, hay libre ingreso, y se suma una más: se crean universidades en los sectores de más bajo nivel socioeconómico, como fueron las universidades del conurbano bonaerense en la década del 90, que luego se profundizó durante las presidencias de Néstor Kirchner e inicios de la presidencia de Cristina Fernández”, marcó.

Todas estas muy buenas medidas, lamentablemente, “no son suficientes”.

“Si bien aumentó el ingreso de jóvenes con menores recursos culturales y socioeconómicos a las universidades, no se terminó de solucionar el problema ya que las diferencias entre mayores recursos y menores, a la hora de llegar y transitar la universidad, son brutales y fenomenales, y esto se gesta en el nivel Secundario”; tanto los colegios Primarios y Secundarios como también las universidades sirven para nivelar estas diferencias, pero siguen siendo “relativamente insuficiente” dentro de un país en el cual “se produce poca riqueza y a su vez hay una distribución inequitativa de los ingresos”.

Este panorama, si bien parece haberse acentuado en los últimos dos años, en realidad inició en 2011, precisó el profesional dela educación.

“Hubo una bonanza económica que comenzó en 2003 y siguió hasta 2011”, especificó.

 

La puerta

Pero no hay una “puerta esperanzadora”, aclaró Rabosi.

Es que en diciembre de 2021 en una declaración conjunta del Consejo Interuniversitario Nacional, los Rectores de las casas de altos estudios acordaron una reforma en la currícula de las carreras como, por ejemplo, acortando la cantidad de años y así promover los títulos intermedios con carreras más cortas para implantarse en el mediano plazo.

También – recalcó- se promoverá la educación híbrida, experiencia que dejó la pandemia, con la educación a distancia.

“Estudios del Banco Mundial mostraron la conveniencia de las cerreras costas que logran aumentar la posibilidad de que un joven se inserte en el mercado laboral con mejores condiciones”, vertió.

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