Emprendimientos

Las Brujas: velas artesanales con propósito y una impronta esotérica

Franchesca Scilabra, emprendedora de @lasbrujas.rgl , contó cómo nació el proyecto familiar, explicó el proceso de elaboración de velas de soja y destacó la búsqueda de una propuesta artesanal, sustentable y vinculada al esoterismo.

  • 27/04/2026 • 14:44

Franchesca Scilabra, emprendedora de Las Brujas, relató en Río Gallegos la historia detrás de su emprendimiento de velas de soja, productos aromáticos y propuestas vinculadas al bienestar energético, en diálogo con el programa La Sobremesa que se emite por Tiempo FM 97.5. La emprendedora explicó el origen del nombre, el proceso artesanal de producción, la elección de materias primas sustentables y la forma en que comercializa sus productos a través de redes sociales, ferias y showrooms.

Sobre el origen del emprendimiento, Scilabra explicó que el nombre surgió de una tradición familiar y de una identidad compartida dentro de su entorno más cercano.

“Las Brujas, el nombre, es por una tradición familiar. Nosotras decimos en la familia que somos todas brujas, así que va por ahí el nombre. Es un emprendimiento de velas de soja, principalmente. Son todas cositas aromáticas, es todo artesanal”, señaló.

En ese sentido, detalló que la elección de la vela de soja responde a una búsqueda por ofrecer productos menos tóxicos, veganos y no derivados del petróleo, además de permitir otros usos vinculados al cuidado corporal.

“Porque no son tóxicas, son veganas y no están derivadas del petróleo. Entonces, cuando se queman, no es tóxico y las podés usar para masajes, para hidratar la piel y todo eso. Va por ese lado, y también un poquito de esoterismo, porque hago velas con respecto a tarot, astrología y todo eso”, indicó.

La emprendedora recordó que comenzó a trabajar de manera independiente desde muy joven, primero con reventa de cosméticos y luego con un proyecto de ropa gótica. Sin embargo, explicó que el cambio de rubro llegó a partir de una experiencia vinculada a productos aromáticos provenientes de Inglaterra.

“Yo arranqué a emprender desde muy chica, tenía unos 18 años más o menos. Primero arranqué con reventa de cosméticos. Después tuve un emprendimiento de ropa gótica, pero no estaba preparado para ese tipo de cosas en ese momento”, expresó.

Al referirse al momento que marcó el inicio de Las Brujas, sostuvo que el contacto con ceritas aromáticas para hornitos despertó su interés por investigar y comenzar a producir sus propias velas.

“Después me gané un sorteo de Inglaterra. Vendían unas ceritas que eran para los hornitos para aromatizar. Cuando lo derretí estaba lleno de brillos y un montón de cosas, y yo dije: ‘¿Qué es esto que huele tan rico y es tan mágico?’. Entonces investigué y dije: ‘Vamos a cambiar de rubro’, y arranqué. Debo haber sido una de las primeras que trajo las velas de soja a la ciudad, porque fue hace seis años ya”, remarcó.

En cuanto a la producción, Scilabra subrayó que el proceso es completamente artesanal, desde los diseños hasta las etiquetas, y que el emprendimiento también incorpora una lógica sustentable mediante la reutilización de frascos.

“La producción es todo artesanal. Las etiquetas, los diseños. Lo único que compro es la materia prima y los frasquitos. También es sustentable el emprendimiento, así que acepto donaciones de frascos, porque la idea es poder reciclar. Por ejemplo, los frascos de yogur o los de dulce que son chiquititos. Los que son muy grandes no, porque llevan mucha cera”, agregó.

La emprendedora también explicó que la elaboración de velas requiere precisión, cálculo de temperaturas y porcentajes de esencias para lograr un producto estético y aromático.

“Hacer una vela lleva bastante matemática. Yo dije: ‘Es una pavada’, y cuando me tocó hacerlas, tenés que derretir la cera, calcular temperatura, saber los porcentajes de esencia que llevan. Esto es una cuestión para que quede estética y que la esencia no se evapore, porque si no por ahí vos la prendés y no huele a nada. Es más o menos eso: derretir, calcular, y ese es el proceso”, afirmó.

Sobre la comercialización, indicó que actualmente trabaja a través de redes sociales, ferias organizadas por organismos públicos y showrooms, aunque por el momento no participa de ferias privadas debido al costo que implican.

“Comercializo por redes sociales y en ferias. Ahora no estoy yendo a ferias privadas porque el precio para mí es muy elevado. Estoy tratando de ir a ferias que organiza el municipio o la provincia. Si no, por ahí hacemos showroom en el taller de una amiga. Las ferias privadas, por el momento, no están en mi radar porque es elevado el precio”, sostuvo.

Además de velas, Las Brujas ofrece productos aromáticos sin mecha, más concentrados, pensados para hornitos o para ser derretidos con calor, así como envases retornables que permiten reutilización y descuentos.

“También tengo esto, que es lo mismo que una velita, pero sin mecha y más concentrado. Vienen pancitos, vos lo rompés y lo podés poner en el hornito que lleva velita abajo para derretir. Si no tenés hornito, lo solucionás fácil: agarrás un frasco, lo ponés en la ventana donde le dé el sol, ya con el calor va a derretir. Y si no, en una latita de atún arriba del calefactor. La cosa es que agarre calor”, explicó.

Al describir la variedad de productos, mencionó que trabaja con aromas propios y combinaciones que no suelen encontrarse habitualmente, a partir de esencias pensadas exclusivamente para velas.

“Este se llama Belladona. Yo uso mucho nombres góticos o de películas de terror. Tiene oud, chocolate, violeta, sándalo y frambuesa. Todos los blends de aromas los hago yo, como para no tener vela de vainilla. Voy probando combinaciones”, señaló.

En esa línea, detalló algunas de las combinaciones disponibles dentro de un catálogo que reúne alrededor de 22 aromas. “Por ahí tengo lo más clásico, como naranja y pimienta, naranja y jengibre. Después tengo uva y pimienta, porque las esencias de uva suelen ser muy intensas, entonces con la pimienta, que es un poquito más amarga, corta ahí. Después tengo vainilla y lavanda, lavanda y verbena”, indicó.

También explicó que el emprendimiento incorpora productos como Agua Florida de bolsillo, elaborada mediante un proceso de maceración con agua, alcohol y hierbas durante 40 días.

“También tengo Agua Florida de bolsillo. Es un agüita que se macera durante 40 días con agua, alcohol y hierbas. Es como una colonia, te la podés tirar alrededor tuyo o en algún espacio. Es para limpieza energética, para protección y para purificar”, precisó.