Columna del domingo

Hoy asistimos al mismo número de personas que en pandemia

Antes de ser un merendero, en 2016 nuestro espacio era un lugar de educación ambiental llamado “Manitos Verdes” porque trabajábamos con niños en una huerta con plantas, que luego de un año se transformó en un comedor. La idea siempre fue educar a nuestros jóvenes sobre el cuidado del ambiente y la importancia de la naturaleza y de tener su propio espacio verde.

  • 14/06/2026 • 12:59
Hoy asistimos al mismo número de personas que en pandemia
Hoy asistimos al mismo número de personas que en pandemia

Verónica Condorí

Referente del Merendero “Manitos Verdes”

Las necesidades que vimos en el barrio Madres a la Lucha de Río Gallegos, donde estamos ubicados en las proximidades del Vaciadero, nos llevaron a convertirnos en un merendero. Antes teníamos tres turnos. Al de la mañana muchas veces los nenes venían sin desayunar y a la tarde algunos no habían almorzado. Así, a principios de 2018 pasamos a ser un merendero de unos 25 metros cuadrados.

Hoy, “Manitos Verdes” brinda asistencia alimentaria entregando meriendas los martes y jueves y los sábados al mediodía hacemos una olla, donde los vecinos vienen con sus tuppers a llevarse una ración. El menú surge de acuerdo a la mercadería que podamos disponer en stock. Somos diez personas que trabajamos en el espacio como voluntarios y asistimos a unas 120 familias.

Ha crecido mucho el número de gente que viene hoy hasta el merendero comparado con los primeros años de nuestro trabajo solidario. En la actualidad la asistencia es la misma que en el tiempo de pandemia, lo que muestra el gran deterioro social que estamos sufriendo. Los vecinos nos cuentan sus cosas, sus problemas. Hay muchos desocupados que se suman a la fila de los sábados que antes no venían. Hacemos lo que podemos y a  veces nos sentimos mal porque no logramos a ayudar a todos.

También organizamos una campaña de invierno para juntar ropa de abrigo y ya tengo una lista de 40 familias esperando una campera, un gorro, una bufanda o calzado. Recibimos muchas donaciones, pero no nos alcanza porque la demanda cada vez es mayor.

Los aportes son todos de particulares y de comercios, no recibimos ningún tipo de ayuda estatal. Grupos de vecinos o de abuelos se juntan y colaboran con nosotros, porque es gente que ya nos conoce y siempre suman su granito de arena. Algunos están muy pendientes de todo lo que hacemos y no dejan de acompañarnos. Harina, azúcar, cacao, aceite, fideos, arroz, caldos, polenta. Todo eso necesitamos y todo nos sirve.

Un grupo de profesoras de yoga organizaron una jornada y la entrada fue un par de alimentos no perecederos para nosotros. Así los vecinos se las ingenian y nos ayudan de la forma que pueden. Acá todo suma y todo es bienvenido.

Al igual que la difusión de nuestra tarea, que agradezco mucho al grupo TiempoSur por siempre darnos un lugar en el portal y en la radio. Los medios y las redes son muy importantes para nosotros, porque nos permiten llegar a mucha más gente. Son muy valiosos para contar y difundir el trabajo que se hace en este espacio.

En un principio la mayoría de la gente que nos visitaba en el merendero eran vecinos del barrio. Hoy llegan de todos los sectores de Río Gallegos. Hay familias que vienen de barrios muy alejados y cruzan la ciudad para llevarse una vianda.

Hoy el barrio Madres a la Lucha ha conseguido mejoras por un trabajo constante de sus vecinos, aunque todavía queda mucho por hacer para seguir avanzando en la urbanización o en temas como los servicios, que son esenciales. La mayoría de la gente acá se calefacciona con salamandras o estufas eléctricas.

Aún con todas las cosas en contra y todos los problemas que surgen a diario, soy muy creyente y estoy convencida que Dios jamás me va a soltar la mano para que pueda seguir siempre haciendo esta tarea solidaria para ayudar a mis vecinos.