Especial

Economía del Conocimiento y Teletrabajo

Por Rubén Zárate. 

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Estos meses se avanzó en dos leyes de que impactan en la producción y el empleo. Ambas legislan sobre aspectos centrales en Argentina y el mundo: la valorización creciente del conocimiento en la economía y su impacto en el mundo laboral.

Economía del conocimiento

Esta semana se aprobó en Diputados la Ley de Economía del Conocimiento actualizando la Ley 25.922 de Promoción de la Industria del Software de 2004 que en 15 años impactó favorablemente en el empleo y en la exportación.

Entre otros sectores, anticipados en el Decreto 408/2019, se promoverán e incentivarán: Biotecnología; Bioeconomía; Biología, bioquímica y microbiología; Bioinformática; Biología molecular; Neurotecnología e ingeniería genética; Geoingeniería; Nanotecnología y nanociencia y otras actividades de ingeniería, ciencias exactas y naturales, ciencias agropecuarias y ciencias médicas vinculadas a tareas de investigación y desarrollo experimental.

La agenda pública se mete activamente en uno de los principales desafíos del siglo XXI originado en el uso intensivo del conocimiento científico en las dinámicas productivas, el cambio tecnológico y el empleo. 

¿Pero dónde se aplican estas leyes? Los estudios sobre la matriz productiva y los mercados laborales coinciden en que: 1) Argentina es un país de industrialización moderada con baja capacidad de innovación (reflejada en la baja inversión en I+D del sector privado). 2) Un importante número de sectores y de empleos que forman la matriz productiva están asociados con paradigmas tecnológicos que se encuentran en retroceso. 3) El país cuenta con un sistema científico tecnológico importante y con desarrollos incipientes en sectores intensivos en conocimiento pero altamente concentrados. 4) Existe un sistema de capacitación y formación de competencias laborales con potenciar para dar respuestas a las demandas impuestas por las transformaciones tecnológicas. 5) Las cadenas de valor globales basados en recursos naturales, son extremadamente cortas en el territorio, están disociados del sistema científico y tecnológico nacional y de la formación para el empleo, en general requieren puestos de baja calificación en el territorio y de alta calificación en los países donde las empresas tienen sus casas matrices si son extranjeras o en Capital Federal si son nacionales.

Si en las reglamentaciones que pongan en marcha la Ley de Economía del Conocimiento no se introduce también de forma deliberada el aspecto federal de los impactos esperados, tanto por incentivos fiscales como en la aplicación del Fondo Fiduciario para la Promoción de la Economía del Conocimiento (FONPEC), es posible los resultados sean similares, respecto del impacto geográfico, que los provocados por su antecedente de promoción del Software.

En tal sentido habrá que cuidar que la promoción del uso intensivo del conocimiento en la economía no ocurra en paralelo a toda una matriz productiva basada en recursos naturales e industrialización intermedia ya que no solo profundizaría la heterogeneidad estructural, debilitando la integración en el territorio, sino también la desigualdad social que provocan las migraciones de la periferia al centro del país.

Para ilustrar la idea, es posible que haya que completar ese concepto presidencial de descentralizar gerencias de YPF para atender las pymes proveedoras de servicios petroleros con la desconcentración de Y-Tec (Sociedad entre YPF y CONICET) para ayudar a crear nuevas actividades en las cadenas de valor locales y contribuir a la creación de pymes diversificadas que puedan brindar bienes y servicios a otras cadenas de valor, incluso exportando desde el mismo territorio en el que operan.

El mismo concepto podría aplicarse a todas las actividades basadas en recursos naturales, esto derivaría necesariamente en una nueva generación de empleos calificados distribuidos territorialmente, como ha pasado en otras partes del mundo. El propósito de federalizar el país, reteniendo población en las provincias y cambiando los flujos migratorios desde el centro hacia la periferia no se podrá hacer sin una redistribución de los empleos más calificados.   

El mundo en Modo Home Office

La ley 27.555 que define el régimen legal de teletrabajo, de agosto de este año, regula las nuevas condiciones de más de 3 millones de personas que ya están en modo home office en el país. La pandemia solo aceleró el teletrabajo en todo el mundo y se profundizará.

Un 30% de empleos que cumplen las condiciones del teletrabajo de un total de 11,7 millones de trabajadores argentinos no es menor. El tercio que tiene grandes dificultades para realizar correctamente sus actividades, sea por mala infraestructura tecnológica en muchas zonas del país, por imposibilidad de los hogares para superar la brecha tecnológica o por falta de calificación en usos de tics, requieren atención especial.  

Además un 40% de trabajadores que no pueden realizar teletrabajo por la naturaleza de su actividad y porque en muchos casos corresponden a sectores con paradigmas tecnológicos en retroceso.

La OIT en la 6ta edición de ¨El COVID-19 y el mundo del trabajo¨ estima que las pérdidas en empleos en el 2do trimestre de 2020 (con respecto al cuarto trimestre de 2019) se eleva a 495 millones de empleos, siendo los países de ingreso mediano y bajo los más afectados.

La circulación global del SARS-Cov-2 operó como un escáner en el mundo, confirmó que las economías que perdieron menos empleos son las que combinan matrices productivas con alta tasa de innovación tecnológica y están vinculadas a la economía del conocimiento.

Esto no es nuevo, ya a principios de 1970 se había empezado a observar que la tasa de innovación tecnológica en los procesos productivos provocaba que las inversiones directas industriales en Latinoamérica no generaran los empleos previstos, ni en cantidad ni en calidad.

En Argentina y en particular en las regiones periféricas del país se manifestó en las migraciones; numerosos estudios de la OIM indican que en el largo plazo el balance migratorio tomando en cuenta la escolarización y la calificación, es negativo. Hay emigrantes argentinos con mayor escolarización que los inmigrantes. De alguna manera el deseo de movilidad social no se produce en el país de nacimiento.

Leyes para el futuro

Ambas leyes, responden a aspectos de la coyuntura pero tienen la virtud de abordar tópicos estratégicos del futuro. Según INDEC, en 2040 Argentina va a tener unas 52.778.477 personas. Pero también según INDEC el 56,9% de los niños de 0 a 14 años son pobres. ¿Cómo vincular estos niños, niñas y adolescentes al futuro de la economía del conocimiento? No es solo un interrogante sociológico, se transforma en un imperativo moral.

Si persisten los rasgos principales originados a mediados del siglo XX, estas pobrezas se reflejarán en una migración interna desde las provincias hacia los grandes aglomerados urbanos en la zona central del país y también en un proceso de migración de argentinos más calificados a diversos lugares del mundo, incluido América Latina.

Ambas leyes en sus fundamentos abordan temas estratégicos para el desarrollo sostenible, requieren ahora funcionarios que asuman el riesgo de la transformación deliberada de la matriz productiva y la apropiación de sus beneficios con sentido federal.

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