26 de setiembre

Día Mundial de Prevención del Embarazo no Planificado en Adolescentes

Se celebra desde 2003 con el objetivo de crear conciencia entre los adolescentes sobre las repercusiones en la salud y los retos a los que se enfrentan al convertirse en padres a temprana edad, así como para informar sobre las diferentes alternativas de planificación familiar existentes que les ayuden a tomar decisiones informadas en el ejercicio de su sexualidad.

En Argentina, se producen 10 partos por hora de adolescentes; y si bien los últimos años se presentó un descenso en los embarazos de chicas de 15 a 19 años, la cifra entre la población de 10 a 14 continúa estable, según sostiene Unicef.
En Argentina, se producen 10 partos por hora de adolescentes; y si bien los últimos años se presentó un descenso en los embarazos de chicas de 15 a 19 años, la cifra entre la población de 10 a 14 continúa estable, según sostiene Unicef.
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Cada 26 de septiembre es el Día Mundial de Prevención del Embarazo no Planificado en Adolescentes: una iniciativa que busca prevenir la maternidad no planificada en adolescentes y por lo tanto, la vulneración de derechos.

En cuanto a esta problemática compleja, la OMS considera fundamental la promoción de la educación sexual, la planificación familiar de la maternidad, el acceso a los métodos anticonceptivos y la asistencia sanitaria universal en el marco de la salud pública y los derechos reproductivos para evitar los problemas asociados al embarazo adolescente.

En Argentina, se producen 10 partos por hora de adolescentes; y si bien los últimos años se presentó un descenso en los embarazos de chicas de 15 a 19 años, la cifra entre la población de 10 a 14 continúa estable, según sostiene Unicef.

 El 70%de los embarazos en adolescentes no son intencionales y ocurrieron en el marco de una relación sexual sin protección anticonceptiva o por imposición.

 Según el Plan Nacional de Prevención del Embarazo no Intencional en la Adolescencia (Plan ENIA), en Argentina, una de cada cuatro adolescentes que tuvo su primer hijo entre 10 y 14 años, podría volver a ser madre antes de cumplir los 19 años.

 

Estas cifras se condicen con las arrojadas por el Ministerio de Salud de la Nación, que muestran que, en el 80 por ciento de las maternidades públicas del país, 29 puntos corresponden a las adolescentes que tienen un segundo y hasta un tercer hijo antes de cumplir 20 años.

Por su parte, la Ley de Educación Sexual Integral (ESI) y los tratados internacionales a los que adhirió Argentina, hacen hincapié en la importancia de la difusión de información sobre salud sexual y anticoncepción. Así como también, la relevancia de incorporar contenidos sobre sexualidad y reproducción en todos los niveles educativos.

Esto no recae sólo en el uso correcto de métodos anticonceptivos, sino que además, en la forma de acceder a ellos para evitar embarazos no intencionales e infecciones de transmisión sexual (ETS)

 

Anticoncepción

La Organización Mundial de la Salud (OMS) advierte que educar a las personas en materia de anticoncepción les permite tomar decisiones sobre el número de hijos que desean y determinar el intervalo entre los embarazos.

Según La Asociación Médica Argentina de Anticoncepción (AMADA), en Argentina se ha avanzado en este campo gracias al esfuerzo conjunto de diferentes sectores de la sociedad.

La creación del Programa Nacional de Salud Sexual y Procreación, mediante la Ley 25673 del año 2002; así como la promulgación de la Ley de Anticoncepción quirúrgica (Ley 26130) del año 2006, son claros ejemplos de derechos adquiridos en estos últimos años.

A pesar de ello, las estadísticas muestran que, en el año 2012 del total de recién nacidos, un 15,5% correspondió a madres adolescentes, y la tasa de mortalidad materna para ese mismo año siguió siendo elevada.

He aquí la importancia de una coalición de organizaciones no gubernamentales internacionales y sociedades científicas y médicas, con el firme propósito de difundir a través de la educación sexual, la amplia gama de métodos anticonceptivos disponibles para disminuir los embarazos no planificados y sus consecuencias, no solo en la madre y en el niño sino también en la familia y en la sociedad.

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