Relato

“Cero empatía”: Hizo público el maltrato cuando trasladaba a su sobrino con COVID-19

Una mujer relató el hecho ocurrido en la madrugada con personal de Tránsito Municipal, quienes la persiguieron y trataron de mala manera en circunstancias que regresaba con su sobrino, luego de haberlo llevado con fiebre a la guardia del Hospital Regional por sugerencia del 107.   

Foto ilustrativa.
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Luego del Decreto provincial que restringió la movilidad y circulación de personas en Río Gallegos, se han visto la última semana algunos controles de documentación en diversos puntos de la ciudad, con el fin de que se respete la circulación por DNI y vigilar a transeúntes que se movilizan diariamente.      

Pero, teniendo en cuenta la gran cantidad de casos y la saturación en el sistema de salud para la atención de pacientes con síntomas y COVID-19 positivo, hay situaciones particulares que dejan entrever la falta de medidas protocolares para su debida atención.   

Es el caso de Valeria, quien ayer publicó en las redes sociales una situación angustiante que le tocó vivir en la madrugada del domingo, cuando trasladaba a su sobrino a su vivienda, siendo que lo había llevado con fiebre y otros síntomas al Hospital Regional. 

“Mi hermana hace 19 días está internada en terapia intensiva por COVID”, explicó en diálogo con TiempoSur, al dar cuenta que ella se está haciendo cargo de asistir a sus 4 sobrinos de 19, 17, 9 y 6 años, quienes están aislados en su vivienda. El mayor de 19 años se contagió y tuvo que comunicarse el sábado al 107, quienes le indicaron que no contaban con ambulancia y le pidieron mediante directivas que lo busque y lo lleve a la guardia.

En la guardia lo atendieron con fiebre alta, le recetaron medicación y debieron ir a la farmacia de turno en el centro de la ciudad. Al salir de allí y llevar a su sobrino a su casa en el barrio Belgrano, es que notó que la estaban siguiendo dos camionetas, a pesar que iba a una velocidad muy baja siendo que su sobrino estaba con náuseas.  

“Al doblar en Ayohuma uno me tiró la camioneta encima, una camioneta se puso al frente y una atrás, me interceptan y me cierran como un delincuente como si me quisiera escapar”, relató Valeria, dando cuenta del accionar del personal de Tránsito municipal. “Se bajó una de ellos y la chica me pidió de muy mala manera la documentación”, agregó. 

Entre nervios por lo sucedido le insistieron con que presente la documentación que estaba buscando, pero al decirles que estaba llevando a su sobrino con COVID, se alejaron y empezaron a gritarle para que cerrara el vidrio. “Tenía la ventana abierta para que circule el aire porque mi sobrino se sentía mal”, explicó y les mostraba los papeles de los medicamentos solicitados y estudios médicos. Pero ellos no los quisieron ver. “Seguía el maltrato y me labraban una multa, me sacaron fotos y después llamaron a la Comisaría Cuarta”, advirtió, quien dijo que los efectivos la “entendieron mejor y me dejaron ir”.

Ante lo sucedido, Valeria sintió bronca y malestar, siendo que en ningún momento los agentes de Tránsito se comunicaron con el 107 para corroborar la situación. “No sé si me tomaron de uber o solamente no me creían”, remarcó con enfado siendo que “hay gente que anda paveando en la calle y uno sale por una emergencia y lo persiguen”. 

“Soy diabética y se me subió el azúcar”, manifestó repudiando que hubo “cero empatía”. “Que la gente esté al tanto y que las autoridades se pongan de acuerdo, o nos den algún cartelito para circular para quienes trasladamos pacientes con COVID”, reclamó Valeria, quien es paciente recuperada de COVID-19 hace una semana y está asistiendo, al igual que Provincia y el Municipio,  sus cuatro sobrinos mientras su hermana lucha por su vida.    

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