Fútbol

Conmoción por la muerte de un futbolista de 20 años: el calvario que vivió por el racismo

El joven de 20 años supo ser una promesa del fútbol italiano pero, tiempo atrás, denunció el constante racismo y violencia al que era sometido en su vida cotidiana.

Conmoción por la muerte de un futbolista de 20 años: el calvario que vivió por el racismo
Conmoción por la muerte de un futbolista de 20 años: el calvario que vivió por el racismo
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Seid Visin, de 20 años, fue hallado sin vida en su habitación. El joven había realizado inferiores en el Milan y el Benevento, ambos de Italia, pero a su vez había redactado una carta donde denunciaba el racismo que padecía a cotidiano.

El exfutbolista nacido en Etiopía decidió quitarse la vida y durante su funeral se hizo pública la carta que había escrito. El medio Corriere della Sera compartió la misma, mostrando la crudeza del padecimiento de Visin en manos de la sociedad italiana.

La carta de Seid Visin

“Ante este particular escenario socio-político que se cierne en Italia, yo, como negro, inevitablemente me siento cuestionado. No soy un inmigrante. Fui adoptado cuando era pequeño. Ante este gran flujo migratorio, recuerdo con un poco de arrogancia que todos me querían. Dondequiera que estuviera, dondequiera que fuera, todos se volvían hacia mí con gran alegría, respeto y curiosidad. Ahora, sin embargo, esta atmósfera de paz idílica parece tan lejana; parece que todo místicamente se ha puesto patas arriba (…) Ahora, donde quiera que vaya, donde sea que esté, siento sobre mis hombros, como una piedra, el peso de las miradas escépticas, prejuiciosas, disgustadas y asustadas de la gente”, comenzó escribiendo la expromesa del Milan en la carta dirigida a amigos y su terapeuta.

“Hace unos meses logré encontrar un trabajo que tuve que dejar porque demasiadas personas, principalmente ancianos, se negaban a ser atendidas por mí y, como si eso fuera poco, como si no me sintiera ya incómodo, también me señalaron como responsable por el hecho de que muchos jóvenes italianos (blancos) no podían encontrar trabajo”, agregó Seid exponiendo el racismo que padecía por un sector de la sociedad italiana.

Por otra parte, Visin reveló: “Tras esta experiencia algo cambió dentro de mí: como si en mi cabeza se hubieran creado unos automatismos inconscientes y mediante los cuales apareciera en público, en una sociedad diferente a lo que realmente soy; como si tuviera vergüenza de ser negro, como si tuviera miedo de que me confundieran con un inmigrante, como si tuviera que demostrarle a la gente que no me conocían, que yo era como ellos, que era italiano, que yo era blanco. Lo cual, cuando estaba con mis amigos, me llevó a hacer bromas de mal gusto sobre negros e inmigrantes, incluso con aire estruendoso dije que era racista con los negros, como para afirmar, como para enfatizar que no soy yo”.

Y agregó: “Lo único que dominaba, sin embargo, lo único que era comprensible en mi forma de hacer las cosas era el miedo. El miedo al odio que veía en los ojos de la gente hacia los inmigrantes, el miedo al desprecio que sentía en la boca de la gente, incluso de mis familiares que constantemente melancólicos invocaban a Mussolini y llamaban ‘Capitán Salvini’”

“Con estas crudas, amargas, tristes, a veces dramáticas palabras mías, no quiero suplicar compasión o dolor, sino solo recordarme que la incomodidad y el sufrimiento que estoy experimentando son una gota de agua en comparación con el océano de sufrimiento que están viviendo esas personas de marcada y vigorosa dignidad que prefieren morir antes que llevar una vida en la miseria y el infierno”, cerró el joven.

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