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El problema de los pasacalles y un tema recurrente

Lo constituyen los pasacalles frente a las ráfagas de viento que desde ayer a la tarde azotan la ciudad de Río Gallegos. La fragilidad de los mismos, constituyen un riesgo en los distintos sectores de la ciudad donde se encuentran.

  • 04/02/2012 • 00:00
El viento azota el cartel de la calle Filippo.
El viento azota el cartel de la calle Filippo.

Desde la mañana de hoy, ráfagas de sesenta km/h afectan a la región y demuestran lo endeble que son los pasacalles emplazados en la ciudad de Río Gallegos. Los mismos ante el azote constante del viento van perdiendo su sostén hasta el punto de constituir un peligro para los automóviles que circulan por las distintas arterias.
A pesar de las condiciones climáticas que caracterizan a la región patagónica el uso de pasacalles se fue generalizando en la capital santacruceña.
Cabe recordar que existe una ordenanza municipal bajo el número 2785 que reglamenta el uso y colocación de pasacalles en el ámbito del ejido municipal.
El Artículo Nº 3 de la ordenanza enumera las condiciones que se deben respetar para la colocación de los pasacalles, las cuales se detallan a continuación:
a) Podrá permitirse la instalación de hasta un máximo de dos pasacalles por cuadra; b) No podrán ser colocados sujetos al alumbrado público; c) Para el uso de las columnas de servicios públicos, deberán contar con la autorización del ente a cargo de la misma; d) Podrá permitirse la sujeción en otros elementos ubicados en forma fija previa, autorización del propietario del bien; e) La altura mínima se fija en cinco metros; f) El área de Comercio será la encargada de regular, de acuerdo a la disponibilidad, la ubicación de los lugares donde serán colocados los pasacalles; g) Todos los pasacalles deberán tener sobre el margen derecho superior la fecha de vencimiento de la autorización otorgada.