Estrés de fin de año

Superar las dificultades y las metas “incumplidas”

Si pensamos que el cierre de año es simplemente “un cambio de fecha”, y lo relacionamos más a la continuidad de nuestros proyectos de vida, uno podría pensar que finalizar un año no debería ser tan grave. Sin embargo, los profesionales de la psicología aseguran que en estos tiempos aumenta la ansiedad y el estrés.

Tomas Domínguez
Tomas Domínguez
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El fin de año y sus fiestas incrementan el estrés. Por lo general, aumentan las tareas laborales y personales, aumentan las presiones por cumplir objetivos y metas antes del 31 de diciembre, como si fuera algo más que un simple cambio de año. Para hacer frente a este escenario, los profesionales recomiendan priorizar, ordenarse y mantener la tranquilidad, de ese modo, es posible evitar que el cansancio se haga crónico.

La urgencia por finalizar tareas y cumplir objetivos genera estrés, cuya intensidad dependerá del nivel de expectativas que se tenga. Generalmente el fin de año representa el momento en que hay que finalizar todo lo que uno ha venido haciendo, lo que se relaciona con cerrar ciclos y cumplir metas, aunque estos objetivos puedan continuar en el horizonte más allá de los tiempos.   

El psicólogo Tomas Domínguez, habló con TiempoSur, sobre como “por lo general se acrecientan estos síntomas de ansiedad y estrés llegando a estas épocas, y en este tiempo ha incrementado la sintomatología”, y aseguró que “llegando a lo que es el cierre de año se acompleja el estrés”, por lo que cree que “es un tema que debe ser prioritario en la agenda y tiene que ver con la salud mental”.

Domínguez explica que “la vida en general está llena de estímulos que nos resultan estresantes, pero el problema no es solo este estimulo, ya que dificultades tenemos todos, hay quienes por supuestos tienen más”, y desarrolló: “Lo más importante tiene que ver con lo que uno hace para interpretar esa realidad, y ante eso  podemos encontrar a dos personas que atraviesan la misma realidad, pero que sin embargo tienen salida distintas. Entonces, primero tiene que ver con la percepción de las herramientas que uno tiene para afrontar estas situaciones estresantes. Por un lado, tenemos la potencia de este estímulo que nos genera malestar, y por otro lado la percepción de nuestras propias habilidades para afrontarlo, en cuanto y cuando nosotros sintamos que tenemos más habilidades para afrontar estas situaciones desfavorables, seguramente nuestra repuesta será más adaptativa en cuanto a poder afrontarla de otra manera”.

Por otro lado, el profesional manifestó que “juega acá un papel fundamental lo que tiene que ver con el optimismo o la esperanza. Donde ante un mismo hecho un pesimista ve las dificultades como un obstáculo ineludible, la persona que piensa que lo que viene es mejor, va a poner todos sus recursos para afrontarlo de la mejor manera, buscará mecanismos para avanzar de forma inteligente, porque lo que viene va a estar bueno”.

Por último, y a modo de ejercicio comentó: “Lo que uno puedo hacer para afrontar este tiempo, para que éste sea mejor, lo primero tiene que ver con la gratitud. Ser agradecido con la vida, agradecido de los vínculos familiares, hace que uno pueda tener un enfoque en los aspectos más positivos y que eso genere bienestar. Lo que le podemos recomendar a la gente es poder hacer una carta de agradecimiento, si es a la vida se la quedará y si es una carta hacia una persona que ha influido personalmente en la vida de uno, entregarla personalmente va a hacer que aumente el bienestar de la persona que la está entregando y de la persona que está recibiendo”. Mañana es mejor.  

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