Salud Mental

Resiliencia para avanzar ante la depresión y la ansiedad

La pandemia tuvo efectos tremendos en el aumento de la depresión, la ansiedad, el estrés crónico, pero también aumentó la resiliencia y la capacidad de muchas personas para superar los escollos que ha dejado. Para la psicóloga Adamna Mazu la clave está en el acompañamiento mutuo.

Ansiedad y depresión en pandemia.
Ansiedad y depresión en pandemia.
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La convivencia de dos años con el COVID-19 ha provocado un marcado repunte de las enfermedades mentales. Uno de los últimos estudios de la Organización Mundial de la Salud (OMS) asegura que la prevalencia mundial de la ansiedad y la depresión aumentó un 25%. Si bien muchos de los países han incluido a la salud mental y el apoyo psicosocial en sus planes de respuesta ante la pandemia, lo cierto es que en nuestro país las dificultades fueron muchas en este sentido. Según informó la OMS, este aumento afectó más a las mujeres que a los hombres, y a los jóvenes, especialmente los que tenían entre 20 y 24 años, más que a los adultos mayores.

Una de las principales causas del incremento en la depresión y la ansiedad fue el estrés que causó el aislamiento social, factor al cual hay que sumar otros condicionantes como las limitaciones de las personas a la hora de trabajar, a recibir el apoyo de sus seres queridos y a participar en sus comunidades. La soledad, el miedo a la infección, al sufrimiento y a la muerte, tanto propia como de los seres queridos, el dolor tras el duelo y las preocupaciones económicas. Entre el personal sanitario, el agotamiento fueron factores fundamentales en la situación emocional y psicológica.

En nuestro país, el aumento de casos de depresión y ansiedad coincidió con graves interrupciones en los servicios de salud mental. Durante gran parte de la pandemia, los servicios dedicados a las enfermedades mentales y neurológicas fueron los más afectados entre todos los servicios sanitarios esenciales.

Adamna Mazu.

En dialogo con TiempoSur, Adamna Mazú, Licenciada en Psicología e integrante de la comisión de salud mental, ética y derechos humanos del Colegio de Psicólogos de la provincia de Santa Cruz, hizo hincapié y alertó de que “tanto la depresión y la ansiedad son síntomas, y lo que le pasa a la gente es mucho más complejo y variable. Hay muchas infancias y adolescencias que viven estas situaciones, y la vuelta a clases, que trae otros aires a esta realidad, para este grupo etaria particularmente era necesaria”.  

La profesional alertó que son síntomas que “se dan en edades cada vez más bajas”, y explicó que se debe a que “hoy las redes sociales exigen un parámetro de vida mucho más exigente, se deben cumplir estándares de belleza, de ritmo de vida que son insólitos, irreales, pero desde que las adolescencias se contactan más con las redes están más expuestas a estos síntomas, y en pandemia aumento mucho más”.

Por último, remarcó algunos aspectos que favorecen a una mejora psíquica, como lo es “escuchar a la otra persona, tener empatía, algo que no es tarea de los psicólogos y psicólogas, sino de toda la sociedad. Poder correr prejuicios, romper estereotipos y poder alojar los dolores de otras personas es lo que necesitamos como sociedad. Tenemos que comunicar, vincularnos, y que no solo sea una tarea de profesionales”, cerró.

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