Psicólogos

No es cosa de locos

Las consultas a psicólogos han ido en aumento en este tiempo y va dejando de ser tabú. Cada vez son más las personas que van por primera vez al psicólogo rompiendo con algunos miedos y prejuicios. Cómo dar el primer paso y poder obtener los resultados buscados son algunas de las dudas recurrentes.

Diego Gaitán.
Diego Gaitán.
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En primer término, podríamos afirmar que hay que estar muy cuerdo para cruzar el umbral de la consulta de un psicólogo por primera vez. Aunque sigue habiendo una tendencia a ver que acudir a terapia es un síntoma de debilidad o locura, cada vez son más personas que confiesan ir al psicólogo, siendo un acto de fortaleza reconocer que se necesita ayuda: Nos fortalece y nos dota de mejores herramientas para ser capaces de enfrentar situaciones complicadas.

La visión clásica nos dice que solo en el caso de sufrir una enfermedad un psicólogo puede ser beneficioso. Si vivimos una depresión o agorafobia es cuando la terapia podría ayudarnos. Por eso, cuando una persona dice que acude al psicólogo, solemos asociarlo a enfermedades mentales. Sin embargo, solo un tercio de las consultas pueden clasificarse dentro de una patología. Esta visión poco a poco se va superando. Cada vez son más las personas que conocen que sin tener una enfermedad concreta, pueden llegar a tener un malestar que les haga pedir ayuda. Según el propio presidente del Colegio de Psicólogos de la Provincia, Diego Gaitán, en este tiempo de pandemia uno de los ejemplos más recurrentes en primeras consultas son los relacionados a la ansiedad, he incluso asegura que ha existido un incremento considerable en este aspecto. 

“Cuando una persona decide ir a un psicólogo, hay mucha construcción social antes de la consulta. Lo primero que muchas personas tienen que hacer es luchar contra esas construcciones sociales, algunos lo logran, otros quedan en el camino por el señalamiento que existió alguna vez, pero que hoy aún perdura como mito, que es que solo van al psicólogo los locos. Palabra ya de por si despectiva, palabra que nadie quiere vivir. Hay que luchar contra ese mito”, sostuvo.

En este sentido, el profesional remarcó: “En la psicología justamente pensamos que es todo lo contrario, generalmente va a consulta el que más recursos simbólicos tiene, quien es capaz de observar que algo no está bien en su vida, su relación, su entorno y siente la necesidad de ir a consultar. Van las personas que más sanas están y que pueden detectar un problema”.

Por último manifestó que una de las grandes causales de la primera consulta es la angustia, aunque “en el último tiempo, a causa un poco de los efectos secundarios del aislamiento, es la ansiedad, la depresión, el estrés, son motivos que han llevado a las personas a consultas. También cuestiones dolorosas, familiares enfermos, la muerte, no poder lograr la gestación, que también hacen que las personas acudan a un espacio de consulta”.

Para sacar el mayor provecho de la terapia psicológica se recomienda “prepararse” antes de acudir a la primera consulta, lo que significa en primer lugar llegar con una idea de lo que se quiere obtener de la terapia. Es importante acudir con la convicción de cuáles son las metas, cuáles son las expectativas y las preferencias respecto a cómo proceder. Por otro lado, también cabe aclarar que, si bien la preparación es importante, no hay necesidad de planear exactamente qué vas a decir en la consulta, sino más bien tener metas claras. Es recomendable que lleves uno o dos objetivos de lo que quieres trabajar.

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