Año 2050

El problema de salud que podría provocar más de 10 millones de muertes

Aseguran que podría generar millones de fallecimientos si no se encuentra una solución.

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Aseguran que un problema de salud podría generar millones de muertes en el año 2050 y la noticia generó temor en el mundo.

Antes de la era antibiótica, las infecciones bacterianas constituían la primera causa de muerte en el planeta. Por eso enfermedades como la peste, la tuberculosis, la lepra o el cólera son parte inherente de nuestra historia. Esto pareció llegar a su fin cuando los antibióticos irrumpieron en escena.

El primero en advertirlo fue el propio Fleming. En 1945, en su discurso de obtención del premio Nobel, alertó de que el mal uso de estas moléculas podía seleccionar bacterias resistentes. Sin embargo, durante las primeras décadas de la era antibiótica se encontraron multitud de moléculas nuevas y los tratamientos funcionaban sin problemas. Así que los antibióticos se usaron de manera despreocupada y en cantidades masivas.

Hace décadas que no se encuentran antibióticos nuevos y las bacterias multirresistentes (que resisten a varias familias de antibióticos diferentes) son el pan nuestro de cada día en los hospitales. De hecho, en 2014 se calculó que la resistencia a antibióticos causaba 700 000 muertes al año y que ese número se convertiría en 10 millones de muertes cada año en 2050.

Si no se consigue frenar la resistencia, las bacterias volverán a ser la primera causa de muerte para la humanidad, y también se cumplirá la predicción de Louis Pasteur de que los microbios tendrán la última palabra.

Lejos del modelo sencillo de mutación y selección que creímos a principios del siglo XX que regía la aparición de resistencias, las bacterias tienen múltiples estrategias muchísimo más potentes para superar situaciones adversas.

Una de ellas es la transferencia horizontal de genes, que hace que bacterias de especies diferentes intercambien ADN que les pueda resultar útil. Esto conecta a cualquier bacteria que se enfrenta a una amenaza.

Esto es fundamental porque una de las causas por las que creímos que las bacterias nunca serían multirresistentes es que pensamos que la resistencia conllevaría un coste energético alto. El integrón lo soluciona expresando poco los genes que no le interesan.

Sin embargo esta situación no es estática: si la bacteria sufre el ataque de los antibióticos, el integrón se activa y reordena sus genes para dar con

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