Río Gallegos

Cuántas camas UTI hay y qué sucede con el tratamiento de las patologías no COVID

La capital santacruceña dispone de un hospital, que es “zona roja” para COVID y una clínica que por ahora es “zona verde” para patologías no COVID. Pero qué sucede si hay un accidente grave y las personas deben ser asistidas en el nosocomio, el único que cuenta con el soporte para esta asistencia. La clínica que podría ayudar con 22 camas y profesionales, que espera ser habilitada desde hace más de un año.

Hospital Militar sumó más camas para UTI este año.
Hospital Militar sumó más camas para UTI este año.
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El sistema de salud público tuvo una clara ampliación de camas de Unidad de Terapia Intensiva por la creciente demanda derivada de la pandemia por COVID-19 en todo el mundo.

Pero en la capital santacruceña, ¿cuántas camas UTI hay disponibles en total? Y mejor aún, ¿cuántas camas para tratamientos no COVID existen disponibles en Terapia? Y, ¿dónde se tratan las patologías que no tienen que ver con el virus que todavía mantiene en vilo a todo el mundo?

En marzo de 2020 cuando comenzó el Aislamiento Social, Preventivo y Obligatorio, las camas de UTI del Hospital Regional eran 14, luego se ampliaron a 24.

Existe también la Terapia Pediátrica, que asistió a niños contagiados. El área dispone de 5 camas.

A esto se anunció a mediados del 2020 el soporte que iba a funcionar en el Hospital Militar, que recién comenzó a funcionar plenamente este año, debido a la falta de profesionales de la salud, variable que complicó a todo el país. Sumó 6 camas UTI.

La clínica privada Medisur sumó camas. Este lugar era “zona verde” en un principio, es decir, libre de tratamiento de pacientes contagiados, pero cuando incrementaron los casos en la capital provincial -en agosto del 2020- pasó a ser “zona roja”.

Actualmente volvió a ser zona verde y aporta 10 camas de UTI.

Son tres lugares destinados al tratamiento COVID y uno no COVID, en el caso de Medisur.

El ministro de Salud, Dr. Claudio García, clarificó a este medio el pasado 30 de mayo: “Tenemos 24 camas de terapia intensiva en Hospital Regional y 10 camas más del Hospital Militar, que son 4 intensiva crítica y 6 de terapia intermedia. Y hay 18 camas más, que es factible abrirlas si el número de camas del Hospital Regional mengua.

A esto se suma la estrategia provincial en la cual había 6 camas más en el hospital”, detalló.

NO ES RÍGIDO

“Zona roja suena como algo rígido, pero de rígido no tiene nada porque cambia el escenario de un momento a otro”, explicó el Dr. Carlos Taboada, presidente de Medisur.

Sostuvo que esto fue “pactado” con salud pública provincial. “Cuando estaba el Dr. Nadalich (como ministro), se acordó que el hospital absorbía por logística y en caso de que se viera desbordado, inmediatamente se sumaba Medisur en el mismo circuito para prevalecer la patología COVID”, mencionó.  

Pero ahora Medisur es “zona verde”, aunque recalcó Taboada que esto es “muy dinámico y muy día a día”.

Las cirugías no COVID se realizan actualmente en Medisur, aunque “no es una temporada normal”. “La actividad está disminuida desde que inició la pandemia, pero se resuelve la patología no COVID, clínica y quirúrgica porque tenemos casos de internación”, destacó.

Taboada indicó que hay menos personal y “cuesta reponerlo” y actualmente están “al límite” de la capacidad para tratamiento NO COVID.

 

-TS: Las patologías no COVID, ¿no fueron muy tratadas por la pandemia?

Taboada: Se trabajó en determinados tiempos haciendo prevalecer patologías que no se podían diferir, como la oncológica, quirúrgica, ginecológica u ortopedia de urgencia, luego fue con patologías no COVID que estaban demoradas con tratamientos, pero se sigue trabajando.

Esta semana se incorporaron respiradores y monitores nuevos porque las camas eran 7 en total y estaban ocupadas, y no teníamos disponibilidad, así que se amplió la terapia porque puede ser necesario.

 

-En su opinión, ¿alcanza la cantidad de camas UTI para Río Gallegos?

Durante el primer momento del año pasado estaba justo, bastante justo el sanatorio. Del Hospital no puedo decir con seguridad la capacidad de camas pero se incrementaron el año pasado.

Un caso

Un accidente automovilístico que derive en heridos graves que requiera internación en UTI, puede complicar al Hospital Regional.

Un ejemplo es el caso del adolescente de 15 años que fue atropellado el sábado pasado en la autovía. Cuando fue asistido y enviado al Hospital Regional, los médicos y enfermeros debieron mover pacientes y adecuar un lugar para su internación, y operación del traumatismo craneal.

De hecho, cuando suceden este tipo de casos, ocurrió que los pacientes debieron aguardar en la Guardia del nosocomio hasta que exista un lugar en Terapia Intensiva.

Hay 24 camas UTI en el Hospital Regional.

La Clínica qué espera

Todo se retoma al comienzo de la pandemia. En abril del 2020 TiempoSur publicó que se construía una clínica en el barrio San Benito que podía asistir con 22 camas a la gran demanda que podría acontecer -y que sucedió- por el aumento de contagios.

Originalmente se esperaba que se inaugure en julio, pero a la fecha la clínica continúa sin poder funcionar.

El establecimiento también podría aliviar la atención no COVID en Río Gallegos.

La habilitación edilicia está a cargo del Municipio de Río Gallegos y lo concerniente a la salud, del ministerio en cuestión.

“Ahora están en la disyuntiva de si se habilita como clínica o como sanatorio. La Municipalidad le envió una nota el pasado 8 de junio al Ministerio de Salud para saber cómo se habilitaba, porque para sanatorio deben ser 70 camas, y 10 para clínica. Entonces están con esa semántica y eso justo me lo comunicaron hoy”, contó el director de la clínica, el Dr. Ricardo Lagraña, médico anestesiólogo y escuelista en dolor y cuidados paliativos.

Es decir, al pedido de planos, controles en la obra y requerimientos sanitarios que recorrieron todo el 2020 y parte de este año, se añadió esta nueva complicación. “Están esperando para que se expida el ministerio y hasta la fecha, no lo ha hecho”, reclamó Lagraña.

La clínica de tres plantas cuenta con una inversión que supera los 50 millones de pesos. Un metro cuadrado para un edifico destinado a la salud tiene un costo aproximado de 10 a 15 mil dólares.

“Hace seis meses podría haber abierto”, expuso.

El paso del tiempo provocó que se deba realizar el service a todo el equipamiento de la clínica, como la planta de oxígeno, el aire comprimido medicinal, equipos de esterilización.  Incluso se deben actualizar el software de los programas que utilizan este equipamiento el cual ya venció.

Lagraña había contactado a diversos profesionales para conformar su staff médico de por lo menos 50 trabajadores de la sanidad. Pero ante la incertidumbre por no saber cuándo habilitarán la clínica, muchos ya abandonaron la provincia.

“El terapista todavía se encuentra en la provincia, pero el Neonatólogo -que fue difícil conseguirlo- ya se fue de la provincia y también el Ginecólogo, aunque el terapista también se puede llegar a ir”, aclaró y recalcó: “Pero también se necesitan Bioquímicos, enfermeros, técnicos en Rayos e Instrumentación”.

Cuando se le preguntó por qué cree que la habilitación de la clínica transita más de un año, el médico respondió: “Por desidia, desconocimiento… Burocracia, porque terminás un trámite y te piden otro, y así”.

No todos 

En el Hospital Regional “en general” y si se puede adaptar un lugar, se trata patología no COVID.

El Dr. Rolando Nervi, médico de UTI más antiguo del nosocomio, marcó un punto importante: 

“Hay que recordar que Medisur no atiende a personas que no tienen obra social o solo algunas obras sociales. Es una “zona verde” para las obras sociales que ellos aceptan, no es para toda la población”.

En cuanto al Hospital, advirtió que muchas patologías que no se relacionan con el virus no fueron tratadas durante este tiempo y están “pendientes para resolver”. Resolverlo depende de que se programe esta atención.

“Por cirugía oncológica, estudios cardiovasculares, se necesita que la persona se interne un día en terapia y ese tratamiento no se ha hecho”, alertó.

Son patologías no urgentes, hasta que dejan de serlo. “Cuando una persona no se controla y se complica, deja de no ser urgente y pasa a serlo”, insistió.

Un paciente con una enfermedad coronaria o una obstrucción en una arteria del corazón “si se le diagnostica a tiempo y se programa un estudio, se le coloca un stent mediante una angioplastia y ese paciente ingresa a la mañana y se va la noche o al día siguiente a su casa”.

Cuando no se detecta a tiempo existen “grandes posibilidades” de que el paciente sufra un infarto.

“Todo lo que necesita complejidad del PAMI, por ejemplo, está todavía pendiente, porque el único lugar con un tratamiento de alta complejidad es el Hospital de Río Gallegos”, precisó Nervi.

Se trata de cirugías de alta complejidad que no se han hecho “porque no hay lugar”.

Medisur puede tratarlas, pero no las realiza “porque no cuenta con el soporte que tenemos en el hospital”.

El Hospital debe convocar a los Neurólogos, Traumatólogos, Neurocirujanos, que son las especialidades que mayor demanda quirúrgica tienen “y comenzar a programarlas, pero esto hasta ahora, no se ha hecho”.

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