Diputado Daniel Roquel

Los más influyentes

Es una de las voces más representativas de la Unión Cívica Radical. Continuador de un linaje político en la provincia de Santa Cruz. Un apellido pesado, que implica responsabilidad, de cara a una Sociedad que ha sabido acompañar con el voto la propuesta familiar. Hoy le toca jugar en una Oposición que busca su identidad y lugar. ¿Un radicalismo alejado de Costa y el macrismo? Atento como siempre con la prensa, recibe a TiempoSur un legislador a tiempo completo. Por Mariano Tagliotti (Redacción TiempoSur). 

Daniel Roquel
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Sus padres eran hijos únicos. Por lo cual su familia ampliada eran los amigos del pasaje. Sus hermanos Natalia (1 año mayor) y Nicolás (12 años menor) tienen un perfil público mucho más bajo. Casado y con dos hijos (Ramiro y Camila), disfruta de la posibilidad de pasar tiempo en familia. Su hogar en tiempos pre-pandémicos era el sitio de reunión de los domingos, para el clásico asadito argentino, hoy a la espera de la vacunación masiva, la cual rechazó cuando le tocaba como legislador ‘’porque quiero que se vacune hasta el último esencial, hay gente que la necesita más que yo’’.

Reivindica su participación, incluso pre militancia orgánica, en la necesidad de involucrarse en resolver las cuestiones del conjunto, por sobre las personales.  ‘’Quizás lo mamé en mi casa’’. El despertar tiene que ver con los primeros años de Secundaria, los Centros de Estudiantes, hasta llegar a presidirlos. El mismo República de Guatemala, escuela y usina de pensamiento de tantos y tantos políticos santacruceños (alguno, incluso, presidente de la Nación).

Como a mucho joven NYC con las lógicas condiciones económicas necesarias, le tocó emprender el puente aéreo a la Capital Federal. Allí se van moldeando visiones, aspiraciones, que muchas veces se entrelazan en sueños de desvelo con lo que harán a la vuelta en sus pagos, capacitados, al momento de ser dirigentes de su comunidad. Es la historia de tantos… Y la de Dani Roquel tiene un poco de eso, y también, su estilo propio y particular. El radicalismo, que marcó a fuego su vida, lo contuvo en esos primeros pasos. ‘’Tuve la oportunidad de que en lo local estaban mi Viejo, estaba Freddy y a nivel nacional tenías un Alfonsín; me sentí con deseos de abrazar esa causa para principalmente sin personalismos, buscar gente joven y construir proyectos colectivos. Te soy sincero, no tengo un objetivo personal para llegar a cierto lugar de poder, mi idea es ser parte de un todo que consiga esos objetivos. Raúl Alfonsín decía siempre que no sigamos hombres, sigamos ideas’’.

‘’La política, a pesar de que muchas veces está mal vista y se puede creer que tiene mucho a favor para el dirigente, implica un gran desgaste, no sólo de la persona, sino también al ámbito familiar. Por eso todos tenemos fecha de vencimiento y en el transcurrir debemos capacitar a los jóvenes que puedan seguir la lucha. Yo tengo el cuero curtido; pude palpar la experiencia de mi padre y sé de qué se trata. Pero la exposición pública también genera un daño, hay que resguardar a los chicos, las críticas a veces son muy crueles y uno tiene hijos, a los que siempre trata de proteger’’.

Como muchos de los políticos de rango medio (40 a 60 años) de nuestra clase dirigencial, le toca conducir, administrar, legislar o gobernar una provincia radicalmente distinta a la que conoció en su niñez. De otro tejido social, más casero, de conocerse con el vecino, cordial, comunitario. La masiva llegada de inmigración en busca de un porvenir económico, la expansión de la explosión demográfica hacia los márgenes de las ciudades primereando al Estado y la aparición (como en todo el país) del drama de las adicciones y el narcotráfico patearon el tablero de la vida ciudadana ríogalleguense. Hay más gente, pero más aislada. Hay más métodos tecnológicos, pero menos comunicación ciudadana. Este Gallegos en el cual se empezó a desconfiar del par, del vecino. Donde es más dificultoso crear los lazos de antaño.

‘’Tengo una visión respetuosa de otros proyectos políticos que interpretan la realidad de una manera distinta a cómo lo hacemos en mi espacio de pertenencia. Hay que buscar los puntos en común, una asignatura pendiente que tenemos todos los políticos de la provincia. Hay un montón de actividades que hoy están oprimidas, no se les encontró la vuelta, o no se les dedicó el tiempo. Tenemos recursos marítimos, mineros, petroleros, turismo, campos. Hoy las tecnologías nos brinda una herramienta que antes no se tenía, como con respecto a la agricultura, sistema de riegos e invernaderos que nos permitirían cultivar otros productos que antes no nos imaginábamos. El desarrollo se tiene que dar con un Estado empujando para acompañar el espíritu emprendedor del privado, hoy me duele que los chicos se vayan a estudiar afuera y que si consigan algo no quieran volver’’.

De su época de estudiante, recuerda la ansiedad por retornar a residir en Gallegos. ‘’Nos quejamos del viento, pero es nuestro lugar de pertenencia, donde está la niñez, los mejores momentos, y además uno quiere ser parte de esta transformación que sueña. Quiero que mis hijos quieran volver como me pasó a mí. Bienvenido que todos se involucren en política y el que no quiera hacerlo puede hacerlo desde otro lugar, llámese cooperadora de escuela, clubes, hay mucho para hacer por la Sociedad. Tuve un papá intendente y si él hubiese podido repetir lo hubiese hecho, porque lo amaba. Pero yo lo notaba que también disfrutaba mucho de sus nietos. Para mí, un mandatario debe tener entre 40 y 45 años, por las ganas, por la presencia, el empuje necesario para llevar adelante una gestión. No hay que perpetuarse en los cargos y tiene que haber regeneración. No participar es a la vez participar, porque le das lugar a otras personas’’.

Visiblemente incómodo en el formato conservador que ha adquirido la deriva de Juntos x el Cambio, sí reivindica como propia a la UCR, más allá de los formatos electorales a los cuales acompaña. El cronista lo percibe cercano al ala progresista del centenario partido boina blanca, el que se agarra la cabeza con las ideas descabelladas de personajes como Bullrich de regalar las Malvinas a un laboratorio extranjero. Las ideas, los valores y los principios de Juntos por el Cambio no honraron la mirada social y humana sentada en las bases de Alem, Ilia e Yrigoyen. Es de los que cree que hay que luchar, inclusive en este sistema de alianzas, por fortalecer una visión que durante el macrismo en el poder se vio, por lo menos, postergada, diluida. ‘’No es meter palos en la rueda expresar un disenso. Creo que ser crítico es también ser constructivo, estás aportando a no cometer errores. No son zancadillas, corregir para que no le vaya mal a un Presidente o a un gobernador, el perjuicio es para todos’’. Su mirada federal de la provincia inmensa que es Santa Cruz, con sus respectivas distancias geográficas culturales, lo hace observar la particularidad de entender que ‘’tenemos pueblos que viven de la cosecha, del puerto, del turismo, del carbón, del petróleo y pueblos donde la administración pública tiene un fuerte arraigo. Hay que saber interpretar las necesidades de cada lugar, buscar cómo hacemos para el desarrollo de Perito y Los Antiguos, cómo transformamos Gregores, San Julián, ETC. Gallegos como capital tiene mucho potencial para desarrollar más allá del empleo estatal. Imagino una ciudad con muchísimos eventos deportivos, culturales, generando ese intercambio con Punta Arenas, hoy cortado por la pandemia, que nos enriquezca a los dos. La política en el día a día te va llevando a poner parches, pero también tenemos que tener una mirada a futuro, superadora’’.

Definitivamente lo caracteriza el pregón de no encasillarse en personalismos. ‘’No tiene sentido la política sin un proyecto hecho realidad de ciudad, provincia y país mejor’’.

A futuro, quien escribe estas líneas lo imagina yendo a buscar la intendencia de Río Gallegos, tan cara a los afectos del radicalismo local. Es todo un desafío remontar la cuesta de la última gestión (Giubetich) que provocó un profundo desencanto en el votante. Con un Grasso con vía abierta para reelegir (si aguanta la San Martín va a ser un hueso difícil de roer), Daniel Roquel asoma con un mandato histórico a dar la batalla si logra superar las históricas internas de su partido, a veces ensimismado en las luchas de pasillo y olvidándose de ser competitivos mientras el peronismo no se hace cuestionamientos filosóficos y aceita la maquinaria electoral. Como legislador ha sido participativo, proactivo, proclive al debate, pero sin lograr cruzar el muro de una mayoría aplastante del oficialismo, que les critica la propensión a las fotos y a las denuncias y a poco interés genuino de acuerdo por fuera de lo declamativo. Las personas que lo conocen, que han caminado calles con él, le reconocen la genuinidad de sus valores, de los principios, de la falta de dobleces. Los opositores a su accionar caricaturizan cierta sobreactuación de cara a la galería que asocian a la falta de representatividad en las urnas. Estaría bueno dejar de lado esa grieta y poder sentarse en una misma mesa a resolver, dirían los vecinos.

El sistema electoral argentino, donde el que gana se queda con la mayoría de la suma del poder, podría ser el problema de fondo. Las participaciones mixtas, de mutuo contralor y colaboración, suelen funcionar.

En la política. Pero principalmente, en la vida.

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