Acumula una baja de 9,9% La actividad económica cayó 7,3% en marzo La actividad económica de Santa Cruz cerró marzo con una caída interanual del 7,3% , acumulando en el primer trimestre una retracción del 9,9% . En la comparación intermensual desestacionalizada, se observó una baja del 6,2% . 19/04/2026 • 16:22 Detener audio Escuchar El análisis de la serie muestra una tendencia contractiva sostenida durante los últimos nueve meses. Desde julio de 2025, el indicador de actividad económica no registra variaciones interanuales positivas, lo que evidencia una fase recesiva prolongada y sin señales claras de recuperación en el corto plazo. Esta dinámica no responde a un episodio aislado ni a una caída puntual, sino a un deterioro persistente del nivel de actividad, con efectos acumulativos sobre el consumo, el empleo, la inversión y la liquidez del entramado productivo. En términos económicos, la continuidad de registros negativos durante un período tan extenso indica que la provincia atraviesa una crisis de profundidad considerable, caracterizada por una demanda debilitada, menor circulación de ingresos y crecientes dificultades para sostener el dinamismo de los distintos sectores. Desempeño sectorial En el análisis sectorial se observa que todos los rubros relevados presentaron caídas interanuales en marzo, lo que indica que ninguno de los sectores medidos logró mostrar una recuperación durante el mes. Este comportamiento generalizado confirma que el deterioro de la actividad no se concentra en un segmento puntual, sino que atraviesa de manera extendida al conjunto del entramado comercial y de servicios. Dentro de este panorama contractivo, el rubro de Farmacias y Perfumerías registró la mayor caída, con una retracción del 15,5%, seguido por Alimentos y Bebidas, que mostró una baja del 10,2%. Ambos sectores se ubicaron claramente por debajo del promedio general, lo que refleja un impacto especialmente intenso en actividades vinculadas al consumo cotidiano. En el otro extremo, Calzado, Indumentaria y Textiles fue el sector con la menor caída, con una variación interanual de -2,0%, aunque igualmente permaneció en terreno negativo. El rubro de Farmacia y Perfumería fue el sector más golpeado en marzo, con una caída interanual del 15,5% y una baja intermensual desestacionalizada del 0,7%. El desempeño estuvo asociado al fin de la temporada turística, a la menor circulación de consumidores y al deterioro del poder adquisitivo, en un contexto donde las ventas quedaron cada vez más concentradas en lo estrictamente necesario. En segundo lugar se ubicó Alimentos y Bebidas, con una retracción interanual del 10,2% y una caída mensual del 6,9%. Los comercios señalaron una demanda debilitada por la falta de trabajo, la menor circulación de dinero y el encarecimiento de productos sensibles, especialmente alimentos básicos, lo que obligó a muchas familias a restringir sus compras a bienes esenciales. El sector de Servicios registró una baja interanual del 3,8% y una contracción intermensual del 5,7%. La recesión regional, el aumento de costos y la pérdida de dinamismo del consumo afectaron tanto la demanda de los hogares como la de actividades vinculadas al turismo y los servicios privados. Por su parte, Ferreterías, Construcción, Bazar, Hogar y Muebles mostró una caída interanual del 2,1% y un retroceso mensual del 2,5%. El rubro siguió condicionado por la falta de liquidez, el desempleo, la ausencia de obras y una demanda muy selectiva, en un escenario donde los consumidores priorizan gastos indispensables y postergan compras de mayor valor. Finalmente, Calzado, Indumentaria y Textiles fue el sector con la menor caída interanual, con un descenso del 2,0%, aunque en la comparación mensual exhibió una baja del 5,6%. El rubro continuó afectado por un consumo débil, alta sensibilidad al precio y una demanda concentrada en compras puntuales, pese a las promociones, liquidaciones de temporada y estrategias comerciales implementadas para sostener las ventas. Clima de negocios El balance empresarial sigue siendo predominantemente negativo. Casi la mitad de las firmas relevadas, 45,4%, considera que su situación económica empeoró en comparación con un año atrás, mientras que 39,2% señala que se mantuvo y solo 15,5% afirma que mejoró. Este reparto sugiere que el deterioro del nivel de actividad continúa siendo más frecuente que la recuperación, y que una parte importante del entramado económico sigue operando con menores ventas, menor rentabilidad o mayores dificultades para sostener su funcionamiento. Aun así, las expectativas hacia adelante siguen siendo marcadamente más favorables que la evaluación del presente. El 76,3% de los encuestados cree que dentro de un año la situación de su empresa será mejor, frente a 11,3% que espera que siga igual y 12,4% que prevé que será peor. En términos económicos, esto indica que la expectativa de recuperación todavía se mantiene viva y con bastante fuerza, incluso en un contexto recesivo. No hay elementos en estos datos, por sí solos, para afirmar que la esperanza esté cayendo; por el contrario, lo que reflejan es que, pese al mal momento actual, el empresariado todavía proyecta un horizonte de mejora. Sin embargo, esa expectativa positiva convive con una actitud cautelosa al momento de invertir. Solo 30,9% considera que este es un buen momento para hacerlo, mientras que 42,3% opina que no y 26,8% no toma posición. Esa distancia entre una expectativa alta de mejora futura y una baja predisposición a invertir revela una confianza incompleta: hay esperanza respecto del mediano plazo, pero todavía no hay condiciones suficientes de certidumbre para transformarla en decisiones económicas concretas. En otras palabras, la esperanza persiste, pero sigue siendo frágil y defensiva. Carga impositiva y perspectivas La presión impositiva aparece como uno de los factores estructurales que más condicionan la actividad privada. Entre los tributos señalados, Ingresos Brutos concentra la mayor carga percibida, con 58,8% de las respuestas, muy por encima de IVA y Ganancias, que reúnen 23,7%, mientras que 17,5% considera que la presión recae de manera similar en todos los impuestos. En términos económicos, este resultado sugiere que el problema tributario no es percibido solo como una cuestión de monto, sino también como un obstáculo directo para sostener márgenes, precios competitivos y capacidad operativa en un contexto de ventas débiles. Esa mirada se vuelve todavía más elocuente cuando se pide definir en una sola palabra la situación económica de la provincia. Las expresiones que dominan son “Compleja”, “Mala”, “Regular”, “Desastre”, “Catastrófica”, “Inestabilidad”, “Crítica”, “Pésima” y “Emergencia”, un conjunto de términos que transmite un diagnóstico social y empresarial marcadamente adverso. Lo más relevante es que, al reducir la respuesta a una sola palabra, desaparecen los matices técnicos y emerge una percepción mucho más cruda del clima económico general: no predomina la idea de estancamiento neutral ni de dificultad transitoria, sino la sensación de una crisis profunda, incierta y de alta fragilidad. Temas Economía Crisis actividad consumo expectativas caida SantaCruz Lás más leídas en Política 1 Torres instruyó revocar la matrícula del médico que emitía licencias sin controles Santa Cruz 2 Presentaron un proyecto para crear un Código Electoral Provincial Santa Cruz 3 Buscan crear observatorio de salud mental y consumo problemático Santa Cruz 4 Proponen crear un fondo para asistir financieramente a municipios Santa Cruz 5 Siderúrgicas siguen cuestionando el comercio desleal de China Santa Cruz