Préstamo

El gabinete de Trump dividido entre técnicos y MAGA por el préstamo a la Argentina

El asesor Stephen Miller y la secretaria de Seguridad, Kristi Noem, cercanos al movimiento MAGA, quieren rescatar a Milei. El secretario de Estado Marco Rubio y su par del Tesoro, Scott Bessent, tienen reparos.

  • 21/09/2025 • 19:36

El requerimiento del Gobierno de Javier Milei para lograr un préstamo extraordinario del Departamento del Tesoro genera, por estas horas, una dicotomía en el entorno de Donald Trump entre el ala que aborda la cuestión bajo una lógica política, encabezada por el asesor de la Casa Blanca Stephen Miller y la secretaria de Seguridad Kristi Noem y el enfoque de corte más pragmático que es compartido por el secretario de Estado Marco Rubio y su par del Tesoro Scott Bessent

Los primeros creen que Milei es el principal aliado de Washington en la región y que por eso resulta imperioso acudir en su rescate con un crédito que impida que el oficialismo argentino quede fulminado en las elecciones del mes que viene. Más aún luego que Trump perdiera la relación con Brasil, el país más importante de Latinoamérica, por su pelea con Lula.

Trump ya perdió a Brasil, no se puede dar el lujo que fracase Milei", afirmó a LPO un diplomático que conoce de cerca el mundo del republicano. La tesis que empuja este sector es que Argentina se ha convertido en un socio a preservar dada la mala relación con Brasil y la compleja relación con el México de Claudia Sheinbaum.

Miller, el arquitecto de la política anti migratoria que ejecuta Noem en sintonía con la fiscal Pam Bondi, es el hombre en el Ala Oeste que mejor representa al movimiento "Make America Great Again" y el principal interprete en el entorno de Trump de lo que quieren las bases del Partido Republicano. En el segmento latino de ese electorado, cada vez más distante a los demócratas, Milei es una figura conocida.

En la sintonía opuesta aparece Rubio. El secretario de Estado defiende la tesis que Estados Unidos no debe operar políticamente en elecciones de otros países. De esa idea proviene una circular que emitió en abril que pide a los embajadores estadounidenses mantenerse al margen de los procesos electorales y evitar cualquier tipo de declaración sobre la calidad de las votaciones.

 

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