Cuarentena

El Calafate en un “escenario muy delicado” y “con pronóstico reservado”

La localidad con más casos con personas con COVID-19 depende de la actividad privada del turismo, hoy parada. Un referente de la oposición pidió “medidas de contención” a la Provincia y que los funcionarios se bajen el salario como  “gesto de empatía”.

“El sector privado está en modo de supervivencia”
“El sector privado está en modo de supervivencia”
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La economía de la Villa Turística depende íntegramente de la actividad privada, al contrario de lo que sucede con la mayoría de las localidades de la provincia, como por ejemplo, Río Gallegos, en donde la mayoría de los empleados pertenecen a la administración pública provincial.

El referente de la UCR de El Calafate, Pablo Strafaccio, advirtió que en el sector privado “de un día para el otro vieron sus ingresos pasar a cero”.

-TS: ¿Qué situación vive El Calafate teniendo en cuenta la dependencia del sector privado turístico?

PS: El freno a la economía local es total. El Calafate es una localidad que vive exclusivamente de la actividad privada generada por el sector turístico. Hoteles y agencias de viajes de diferentes magnitudes, desde cadenas internacionales hasta hosterías y agencias muy pequeñas atendidas por sus propios dueños en emprendimientos familiares. Todo esto constituye miles de puestos de trabajo en el sector privado que mueven toda la actividad económica y que de un día para el otro vieron sus ingresos pasar a cero.

En simultáneo hay que mencionar que la municipalidad de Calafate no se encuentra sobredimensionada en la cantidad de personal como sí sucede en otros municipios de la provincia, estamos hablando de 600 empleados municipales sobre un total de población que puede alcanzar, en temporada alta, los 30 mil habitantes, por lo cual no existe una marcada dependencia estatal y los salarios del sector público no mueven la economía local de forma considerable en comparación a lo generado por el sector privado. Hoy nos encontramos en un escenario muy delicado con pronóstico reservado para el futuro cercano.

 

-¿Subyace alguna crisis que aún no se visualiza con claridad?

Lógicamente. Recién señalaba que la economía en Calafate no se moviliza merced a los salarios del sector público sino gracias a la prosperidad del sector privado que genera puestos de trabajo.

Por lo cual el impacto negativo causado por la inmovilización de la dinámica comercial es muy superior que en el resto de la provincia. Aquí es donde llama la atención cierta ausencia del Gobierno provincial y un silencio muy ruidoso sobre medidas de contención económica y social. 

Hay que ayudar a los vecinos en lo inmediato pero también hay que sostener los emprendimientos que son los que darán trabajo el día 1 de finalizada la cuarentena. Resulta imperioso que el Gobierno provincial aplique medidas de austeridad en los gastos que realiza en áreas que no son estratégicas en una situación de emergencia, informar con absoluta claridad todo tipo de compra y tener gestos políticos de reducción del gasto en materia de sueldos de funcionarios, que si bien no resolvería el problema, sería un gesto claro de empatía cuando miles de vecinos están viendo que sus ingresos son cero. Parafraseando al gran Arturo Jauretche “o es para todos la cobija o es para todos el invierno”. Y el sector privado en Calafate –y en toda la provincia- está caminando por un invierno muy crudo.

 

-¿Habló usted con comerciantes locales en cuanto a las habilitaciones durante la cuarentena y qué situación viven los privados dependientes del turismo?

Me comunico a diario con los diferentes sectores afectados. El sector privado está en modo de supervivencia, las empresas discuten cómo subsistir a esta crisis y toda la preocupación está volcada en ese punto. Los créditos a tasas bajas pueden ayudar pero no solucionan el problema y hasta ahora son medidas a medias tintas. Se necesitan créditos más flexibles, periodos de gracia que contemplen el retorno a la actividad económica normal con requisitos concordantes a una etapa de crisis. Tanto las autoridades provinciales como las nacionales tienen que comenzar a trabajar con la premura que requiere un sector tan golpeado como el turístico.

En Calafate se ha constituido un comité de crisis de alcance municipal que va dictando medidas tanto sanitarias como políticas y económicas. Se están implementando algunas acciones más flexibles en cuanto a la posibilidad de delivery para los comerciantes de Calafate pero debemos entender que esos comercios también viven del turismo de forma indirecta, ya que la enorme mayoría de sus clientes son empleados privados, hoy en una situación muy comprometida.

 

-¿Existe algún otro factor que esté complicando la situación en El Calafate?

Creo que uno de los factores que complican la visualización por parte de las autoridades políticas en cuanto a la urgencia de la situación en Calafate pasa por el hecho de que tanto la Provincia como la Nación no están acostumbradas a socorrer a Calafate, sino más bien a recibir ayuda nuestra. Éste es el momento en que quienes dirigen nuestros destinos hagan efectiva su asistencia, su compromiso y su cariño por nuestra ciudad tantas veces proclamado.

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