El auge de los pañuelos: los rojos

"La adopción tiene como centro de su existir al niño"

El debate en torno a la interrupción voluntaria del embazado tuvo su colateralidad en el surgimiento de una fuerte campaña por la adopción. Sin embargo, esta movida que nació en la provincia de Córdoba se volvió controversial al bregar por el cambio del Código Civil y Comercial de la Nación que, entre otros puntos, habilite la entrega directa de niños y niñas.

  • 26/08/2018 • 09:24
La movida de los pañuelos rojos surgió en la provincia de Córdoba.
La movida de los pañuelos rojos surgió en la provincia de Córdoba.

Las campañas sociales que en los últimos tiempos han sido apropiadas por los argentinos están siendo diferenciadas por colores, por pañuelos. Esta tendencia tuvo gran apogeo cuando el proyecto por la interrupción voluntaria del embarazo tomó estado parlamentario, y los verdes y los celestes dividieron no solo al Congreso de la Nación, sino además a la comunidad. Mientras día a día se iba tiñendo la sociedad con estos colores, otras movidas se fueron colando en la agenda pública: los rojos. Éstos, teniendo su origen en la lucha por la educación pública, fueron conquistados por un populoso grupo de cordobeses que luchan "Por nuevas normas para la adopción", como se autodenominan.            

Esta campaña inició en la ciudad de Río Cuarto, provincia de Córdoba, que tiene como principal objetivo la modificación de las normas para la adopción. En este marco argumentan que el Instituto de la Adopción, contemplado en el Código Civil y Comercial de la Nación, que fue modificado en el año 2014 y se encuentra vigente desde el 1º de enero de 2016, y la mayoría de éstas han sido muy acertadas, receptando los principios que sobre este tema reflejan los tratados internacionales, como prevalencia del interés superior del niño, derecho a conocer su origen, a ser oído y que su opinión sea tenida en cuenta, entre otros. Pero como toda norma -manifestaron- puede ser perfectible, susceptible de ser revisada y modificada; sobre todo la realidad de innumerables personas que demuestra que el proceso de adopción se ha tornado burocrático, extremadamente lento, y un mecanismo que atenta contra el derecho esencial de todo niño, niña y adolescente de tener una familia.

Las modificaciones que sugieren las sintetizan en dos: por un lado proponen las modificaciones en la ley de fondo, que es el Código Civil y Comercial de la Nación, para que se permita la adopción directa (actualmente prohibida en la legislación) y también que la mujer embarazada pueda manifestar ante el Juez su voluntad de no asumir el ejercicio de su responsabilidad parental, y entregar en adopción su niño una vez nacido, y que el proceso de adopción se inicie desde ese momento. Otro aspecto normativo que debe revisarse -consideran- son los que refieren a los procedimientos que deben adecuarse a la ley de fondo, profesionalizando y jerarquizando los organismos administrativos encargados de ejecutar las medidas excepcionales, para que los plazos que establece la ley puedan cumplirse. Pero también el otro aspecto necesario en este proceso que exponen que es importante que sea tomado en cuenta es el cultural, siendo necesario –argumentan- el trabajo con la comunidad en general y con los posibles adoptantes en particular, para que al momento de acercarse al equipo técnico para inscribirse en el Registro Único de Aspirantes a Guarda con fines Adoptivos (RUAGA) lo realicen en los diferentes subregistros que existen, como niños mayores de 1 año, grupos de hermanos, niños con enfermedades, entre otros, modificando la idealización de la paternidad/maternidad de bebés. Como única opción de este acto de amor que es la adopción y para los niños que están en los hogares no pasen años esperando una familia.

Es por todo esto que los pañuelos rojos puntualizan que el objetivo de esta campaña es la presentación de esta propuesta de modificación del Código Civil y Comercial ante los legisladores nacionales para que ellos puedan llevar adelante la defensa del proyecto de ley, y trabajar en forma simultánea con las legislaturas provinciales para la revisión de las normativas de su competencia.

Como toda movida tiene sus detractores, y en particular los pañuelos rojos encontraron su antítesis en aquellos asociaciones, organizaciones no gubernamentales y todos aquellos que luchan día a día por la adopción de los niños, niños y adolescentes porque consideran que no se respeta el derecho de los niños, sino más bien esta idea tiende a priorizar la necesidad de una pareja en tener un hijo.

Al respecto, Laura Rubio, referente de la temática de la adopción, quien aporta formación e información a la comunidad, indicó que atribuye el surgimiento de los pañuelos rojos al debate en torno a la despenalización del aborto, afirmando que son temas que hay que tocar por separado más allá de las concepciones personales.

Rememoró que la modificación de la Ley de Adopción costó años de lucha de los distintos estamentos, incluso de aquellos que trabajan desde el llano. Contó que con fuerza se empezó a pelear por los cambios de la Ley N°24.779 que era de 1997, por el 2005, y uno de los principales puntos que se cuestionada era justamente la entrega directa de niños y niñas, entre otras cuestiones como por ejemplo que se establecieran plazos o que se definieran las partes del proceso adoptivo.

“No digo que este Código Civil en lo que respecta a adopción es perfecto, es perfectible, pero sí es ampliamente superador para los derechos del niño porque la adopción tiene como centro de su existir al niño, buscarle una familia a un niño que no pudo vivir o continuar desarrollándose en la de origen”. La especialista agregó sobre este punto que no se buscan hijos para los adultos que quieren adoptar “el gran eje de esta propuesta que surgió así viralmente con estos pañuelos rojos de adopción”.

 

Bien así como está

Rubio resaltó que los pañuelos rojos aparecieron diciendo que quieren modificar el Código para que se legalice la entrega directa y por la adopción del niño apenas nace: “Son dos aberraciones porque el Código Civil y Comercial actual contempla que si se manifiesta no desea maternar, esa expresión será válida y tomada como tal a partir del día 45 porque está el puerperio, y no se puede el día que nace esa criatura indicar que no se desea ser madre, darlo en adopción, y que se tome a pie de tabla lo que dice la madre y ya dárselo a otra pareja para que lo adopte. Es un desatino tremendo porque se vulneran los derechos de los niños, y también los de la mujer y la familia”, explicó.

Asimismo, dijo con respecto de la entrega directa que la Ley 24.779 no establecía nada al respecto aunque sí decía que no se podía hacer ante escribano público. Sobre este último punto mencionó que por ahí se colaban un montón de delitos, ya que se buscaban mujeres embarazadas para que entreguen a su bebé, ejemplificó.

Reiterando que es nefasta la entrega directa, manifestó que seguramente se siguen cometiendo ilícitos, pero ya no pueden ser legalizados mediante el uso del Instituto de la Adopción.

“Salí con los tapones de punta, es muy riesgoso, y sigo luchando porque la gente en su buena voluntad se deja arrastrar porque como lamentablemente este Instituto está atravesado por infinidad de falsas creencias todo esto se multiplica”, dijo, agregando: “El eje de toda esta movida es tomar como que hay un derecho a ser padres por adopción. Y como la gran mayoría de los 5465 inscriptos en el país tiene una disponibilidad acotada a bebés, niños muy pequeños y sin problemas de salud, reclaman y se mete todo en la misma bolsa. Es a ese bebé a través de la entrega directa al que quieren acceder, y la adopción no se puede prestar a ese juego”, sentenció.

Párrafo aparte la especialista indicó que los promotores de los pañuelos rojos basan su movida en su realidad geográfica, es decir, lo que sucede en la provincia de Córdoba, en donde no se aplica el Código Civil y Comercial en lo que hace a la Ley de Protección Provincial y Promoción de Derechos del Niño. Ante esto explicó que se siguen rigiendo por su ley provincial, y están metiendo a todo el país en esto, sostuvo.

“Si quieren hacer algo por los niños deberían trabajar en el tema de las licencias que no hay, que se necesitan para el tiempo del proceso vincular y la guardia con fines de adopción. En el niño no se está pensando”, lamentó Rubio.

Finalmente sostuvo que la sociedad generalmente tiende a sensibilizarse con este tipo de temas, pero se torna complicado cuando se desconoce la raíz del tema. “Los que trabajamos en adopción emprendemos un laburo de hormiga”, puntualizó, para concluir: “El fin de la entrega directa fue algo que no les gustó a muchos. Ahora debemos trabajar con las personas que deseen adoptar para que los que quieran y puedan cuenten con herramientas que les brinde el Estado, y puedan contemplarse como padres y madres de un niño de 8 años, grupo de hermanos, adolescentes o chicos con alguna patología”.