Informe Especial TS La muerte de Lucas Lencina: El amor después del dolor y la condena que llegó tras casi una década Casi una década le llevó a la Justicia santacruceña condenar por homicidio culposo a Justo José Romero, por haber arrebatado la vida de Lucas Lencina en El Calafate. El joven de 22 años iba en moto cuando el conductor desaprensivo, dobló en U en una avenida. La causa casi prescribe y gracias a la lucha sin pausa de su madre, Sandra Gámez, no quedó impune. El agradecimiento de una mamá a los amigos, a los medios y los incondicionales. La conmovedora historia de dolor que se convierte en amor, que entrelaza amigos y agranda la familia y el cierre que les trajo “alivio” y “paz”, en un Informe Especial de TiempoSur. 25/08/2025 • 14:17 Detener audio Escuchar Justo José Romero fue sentenciado a tres años de prisión en suspenso y seis años de inhabilitación para conducir, por haber causado la muerte Lucas Lencina en El Calafate en 2015, tras una maniobra intempestiva y prohibida que provocó el impacto fatal que se llevó la vida del joven motociclista de 22 años. Finalmente, tras casi una década de la tragedia, la sentencia contra Romero por homicidio culposo, quedó firme después de que la defensa del condenado decidiera no presentar apelación y de esta manera se da cierre a un caso que estuvo a punto de quedar impune. El desenlace con justicia, se logró por la lucha de Sandra Gámez, madre de Lucas, que no dejó de luchar y evitó la prescripción de la causa. “La Justicia debe funcionar y ante un hecho así “tiene que haber una consecuencia”, había dicho en el pasado mes de enero a TiempoSur, cuando logró poner freno a la prescripción porque “debe importar” y porque “se trata de una vida y de una familia”. Hoy, Sandra asegura en declaraciones a TiempoSur que la sentencia “es un cierre para la familia” y que lo que más deseaba es que la causa “no quede impune” y asegura que el fallo “nos genera un alivio a todos nosotros”. “La Justicia me hizo sentir que Lucas era una bolsa de papas, pero mi hijo sigue teniendo derechos y pretendíamos que se lo respete por lo que fue”, afirmó a TiempoSur, tras el fallo condenatorio. Y agregó que resulta “sanador haber llegado esto, que parecía imposible”, en referencia al intento de prescripción de la causa. “No podía parar de llorar, fue un huracán de emociones, es imposible de magnificar lo que me pasó por dentro”, expresó la mamá de Lucas sobre el momento en que recibió la noticia en La Plata (su lugar de residencia), respecto de que la defensa no había apelado y se llegó al fin del proceso con la condena firme. Y explicó su sentir como pudo: “Siento paz, pude llegar a este momento con la certeza de que mi lucha fue genuina, que puse el nombre de Lucas en lo más alto y tengo su sonrisa intacta en mi mente”. Sobre el accionar de la Justicia santacruceña que intervino en el caso, Sandra Gámez, lamentó, el “abandono, la ineptitud y la falta de empatía” y afirmó en diálogo con TiempoSur que “fue terrible la impunidad con la que se manejaron”. “Yo no iba a resignarme”, dijo sobre su lucha y agradeció especialmente el acompañamiento de los medios, que expusieron no sólo la tragedia “sino también el funcionamiento inoperante de la Justicia”. “No prescribió porque se hizo público y porque el caso tomó una gran repercusión mediática”. Finalmente, la mamá de Lucas, aseguró a TiempoSur que “me moviliza muchísimo haber llegado a algo que parecía imposible”. Bautista, es el hermano de Lucas y hoy tiene 22 años. Tras enterarse de la condena firme, dijo a TiempoSur que “es un gran alivio” y posó los ojos sobre su madre: Sandra Gámez. “No pienso en otra cosa que no sea en mi mamá, en su lucha y en todo lo que atravesó durante tantos años”, remarcó “Bau” y aseguró sobre el fallo condenatorio que “es un gran alivio para toda la familia” y “estamos más tranquilos”. La familia extendida Lucas, el chico de la sonrisa permanente, le dejó a su familia, una “familia extendida”. “Seguimos en contacto con todo el mundo, literalmente los sentimos parte de nuestra familia”, dijo Sandra a TiempoSur sobre los amigos de Lucas en El Calafate. Y relató que están en contacto “casi a diario”. Me han sostenido en cada viaje, a lo largo del camino”, valoró. “Cualquier persona que haya tenido un sentimiento por Lu, es parte de mi vida”, expresó Sandra y agregó que tanto sus amigos de La Plata, como los de El Calafate, “son incondicionales y es maravilloso ver, un amor tan puro”. Contó además, que viajan y se visitan y asegura que “atesoramos esas amistades”. “El amor después del dolor”, remarca Sandra y dice con convicción que “Lucas se merece que vayamos por la vida con una sonrisa”. En el mismo sentido, “Bau”, también puso en valor la presencia y el amor “de todos los amigos que estuvieron presentes todos estos años”. “Sus amigos son parte de nuestra familia, son mis amigos ahora, todas personas hermosas que nos ayudaron un montón. Sin ellos no hubiésemos podido”, destaca el hermano de Lucas en declaraciones a TiempoSur. Y al concluir, Bautista remarca que todos los amigos de Lucas son muy parecidos a él, “iguales, la felicidad que transmiten todos, como lo hacía él. Esta familia es lo más lindo que nos dejó”. El día más triste El 20 de diciembre de 2015, Lucas Lencina circulaba con su moto a las 20:40 por la avenida Del Libertador en la villa turística de El Calafate, cuando repentinamente un Fiat Palio, conducido por Justo José Romero, dobló en U de forma intempestiva. Tras el impacto, Lucas salió despedido y los fuertes golpes sufridos le causaron hemorragias internas y falleció en el lugar ante la mirada atónita de varios testigos. Dicen que antes del choque, el joven había tocado bocina para advertir al automovilista, pero Romero dobló y Lucas no tuvo tiempo de nada. El impacto se produjo y la consecuencia fue fatal. En el lugar, sus amigos dejaron constancia de su presencia. Piedras coloridas con mensajes de amor y cariño, irrumpen en el parterre de la avenida. En esa esquina, que conmocionó a todos, hay un recuerdo de su paso por El Calafate, una estadía que dejó una huella imborrable. El hecho trágico conmocionó a su familia, pero también a sus amigos de La Plata y de El Calafate y toda la comunidad de la ciudad turística. El amigo de todos Lucas, “Lu”, “el Negro”, “Cachorro”, todas las formas con las que nombraban a Lucas, el morocho con la cabeza llena de rulos y la sonrisa permanente. Tenía 22 años, le gustaba jugar al fútbol, jugar a la Play, tocar la armónica, cantar, hacer asados para familia y amigos, disfrutaba mucho de la naturaleza y por eso se enamoró de El Calafate. Era relajado, siempre de buen humor, simpático y “querible”, aseguran sus amigos. Era tan “amiguero” que generó algo mágico. Después de su partida, logró que sus amigos de La Plata se vinculen con sus amigos de El Calafate y esas relaciones siguen hasta hoy, se llaman, se visitan, se quieren. Su hermano Bautista tenía 12 años cuando Lucas murió y hoy, a los 22 asegura en diálogo con TiempoSur que tiene los mejores recuerdos. “Bau” tiene ahora la misma edad que tenía Lucas al partir. “Recuerdo especialmente su alegría, era imposible verlo de mal humor, era mucho de estar con amigos, de juntarse, jugar a la pelota”, rememora sobre su hermano mayor y remarca que “su estado de ánimo era contagioso”. Y lo ubica en el centro de la escena: “Lucas nos transformaba los días, porque cuando teníamos días malos, él nos alegraba”. “Lo que ha logrado sin estar presente es increíble, los vínculos y amigos que ahora tenemos en El Calafate gracias a él, son maravillosos”, relató Bautista. Y se refirió a la herencia afectiva: “Mi hermano era un grande. Lo demuestra el hecho de que una situación tan horrible, nos dejó vínculos y un montón de cosas que son increíbles”. Y en términos muy similares se expresó Lucas García, el dueño del bar Borges y Alvarez, el primer trabajo que tuvo Lucas al arribar a El Calafate, también fue su suegro por un tiempo, pero sobre todo, fue su amigo y casi un padre para el joven platense. “El ‘negro’ era como un hijo para mí”, dijo García en diálogo con TiempoSur, “era parte de nuestra familia”. Asegura que la personalidad del joven de 22 años, lo “conquistó” a él y a todos. “Lo adopté como hijo, era maravilloso ver con la fuerza e intensidad que vivía su juventud”. “Era muy fácil quererlo, Lucas era ‘querible’ de verdad, un hermoso ser”, expresó García con la voz quebrada por la emoción y agregó que “la única manera de llenar el vacío que nos dejó, es rememorando, recordándolo”. Lautaro Lezcano, “Lezca” para los amigos, conoció a Lucas cuando tenía 14 años. Compartían el amor por la música e integraban la banda “Altilleros”, nombre que surgió a partir de los ensayos en el altillo de la casa de “Lezca”. Lucas le llevaba casi 4 años y cuando se instaló en El Calafate, invitó a Lautaro a sumarse a la aventura de vivir en el sur y “Lezca” fue y vivió con él. El joven cuenta a TiempoSur que emprendió el regreso tres días después de la tragedia, porque no soportaba el dolor de ya no tener a su amigo en El Calafate y se volvió a La Plata. “Lucas dejó una marca importante en mi vida. Siempre me incentivó y me impulsó. Cuando yo estaba bajón porque no podía vivir de la música, porque era difícil e inestable, sólo dos personas me motivaban: mi abuela y Lucas”. “Tenés que seguir con la música’, me decía siempre y ahora tengo un buen laburo, soy el baterista de Luck Ra y en parte se lo debo a él, que no me dejó bajar los brazos. Lucas fue un faro para mí”, afirma Lezca”. Y sobre lo que dejó Lucas Lencina, su amigo aseguró que “Generó vínculos fuertes, su familia es también mi familia; unió a sus amigos de La Plata y El Calafate, que se conocieron después de su partida y ahora son amigos y se visitan. Eso fue Lucas, puro amor”, concluyó Lautaro Lezcano. Temas Justicia Calafate Tragedia Homicidio familia Amistad' 'Alivio Lás más leídas en Policiales 1 Barrelier aseguró que la niña que aparece en el video es su “hija" Santa Cruz 2 Detienen a un sujeto por el hurto de elementos Santa Cruz 3 Encuentran a un hombre sin vida en una estancia Santa Cruz 4 Peritan la casa del único detenido por la desaparición de Agostina Santa Cruz 5 Más de 58 mil controles vehiculares y 135 mil personas identificadas en operativos Santa Cruz