Inseguridad

En una semana atacaron a tiros comercios y viviendas en Caleta Olivia

En menos de siete días, al menos tres comercios y dos viviendas fueron atacados a balazos en distintos puntos de la ciudad. La reiteración de los hechos y la falta de respuestas reavivan el temor y la pregunta que se repite: ¿qué está pasando con la seguridad?

  • 28/12/2025 • 13:27

La última semana dejó en Caleta Olivia una secuencia de hechos violentos que no pueden leerse como episodios aislados. Ataques armados contra comercios, disparos dirigidos a viviendas particulares y una reiteración de patrones que exponen una preocupante escalada de inseguridad en distintos barrios de la ciudad.

El último caso registrado en la madrugada de hoy, es el más impactante, donde se registró en la carnicería "Carnes Roma", donde desconocidos efectuaron al menos 12 disparos contra el frente del local.

 

Pocos días antes, la violencia volvió a expresarse en pleno centro. La panadería "Chocolope" recibió cinco disparos contra su fachada, un hecho que reforzó la sensación de vulnerabilidad en áreas comerciales de alta circulación. El ataque, ejecutado desde la vía pública, no dejó heridos de milagro, pero sí daños materiales y una pregunta que se repite: ¿qué está pasando con la seguridad en la ciudad?

El pasado sábado, la secuencia se extendió a barrios más alejados del casco céntrico. La gomería "El Rey de la Goma" y el comercio "Neumáticos Osmar" fueron blanco de un tiroteo que volvió a repetir el mismo esquema: disparos dirigidos, ejecutados con armas de fuego y sin que hasta el momento se conozcan detenciones ni esclarecimientos concretos.

A estos hechos se suman ataques previos contra dos viviendas particulares, ubicadas en las calles Don Bosco y Virgen del Valle, lo que amplía el escenario de preocupación más allá del ámbito comercial. La utilización de armas de fuego en contextos urbanos, y contra objetivos diversos, refuerza la hipótesis de una violencia que se desplaza y se reproduce sin una respuesta visible que logre disuadirla.

 

Los ataques no solo comparten la modalidad, sino también el mensaje implícito: locales expuestos, persianas convertidas en blancos y una ciudad donde el uso de armas de fuego comienza a naturalizarse como método de intimidación o ajuste de cuentas. Para comerciantes y vecinos, la sensación es clara: la violencia se mueve con mayor rapidez que las respuestas del Estado.

Mientras tanto, crece la demanda de mayor presencia policial, investigaciones judiciales efectivas y una estrategia integral que vaya más allá de anuncios o declaraciones. La inseguridad, cuando se expresa en balazos, deja de ser una estadística para convertirse en una experiencia cotidiana que erosiona la vida urbana.

()La Vanguardia del Sur)