Cámara en lo Criminal

El martes inicia juicio a pedófilo

Lo dio a conocer la propia víctima, utilizó las redes sociales para contar el inicio del juicio. Además, contó quien fue su abusador cuando era niña y el contexto en el que lo hizo. Espera que la comunidad la acompañe en este proceso para cerrar un ciclo.

  • 09/09/2022 • 20:49

Este martes iniciará un debate oral en la Cámara en lo Criminal de la Primera Circunscripción Judicial, que tiene como imputado a un hombre con iniciales J.B.A., acusado de abuso sexual. En juicio se realizará en calle Malaspina primera cuadra y será presencial.

La víctima, hoy mayor, utilizó las redes sociales para contar cómo fue víctima de un abuso, quien fue su abusador y las secuelas que esto le dejo.

 

El posteo de la mujer comienzas: “Mi nombre es Cristina Vera tengo 27 años, y fui víctima de abuso sexual en la infancia, no recuerdo la edad, pero si el contexto. Había muerto mi abuelo y con mi abuela nos quedamos solas, ella tuvo que buscar alternativas para poder vivir y no pasar malestares, se había muerto es sostén de mi familia. Yo la acompañaba en todas, éramos solo ella y yo, comenzó a cuidar a unos niños, la acompaña donde ellos vivían, no estaban solos en esa casa vivían personas ajenas a su familia era una especie de albergue de personas que trabajaban en el correo argentino. Ahí está él, un nombre que generó un vínculo de contención para mi abuela, él la escuchaba la ayudaba, pero mi abuela nunca se imaginó que esta persona no tenía buenas intenciones. Después de un tiempo se hizo amigo de ella y cuando mi abuela necesita dinero esta persona le prestaba, no era mucho, solamente lo minino para comprar comida o pan cuando no teníamos, pero lo que nunca me imaginé que esta persona usaría la necesidad de mi abuela para aprovecharse y abusar de mí. En esos momentos mi corazón latía fuerte, se me cerraba el pecho no podía respirar, pero como decirle a mi abuela lo que me hacia este tipo cuando ella me mandaba a buscar el dinero. Después de un tiempo esto cambio ya no necesitábamos de su ayuda y me sentía aliviada para que contar algo que ya había pasado, pero algo no me dejaba tranquila y se lo conté a mi mejor amiga. Ese peso era más aliviador, pero por momentos volvía esa angustia que no me deja respirar, hasta que un día se lo dije a mi abuela y ella me respondió -no le digas nada a tu mamá y hermanos que pueden matarlos-, esa respuesta me dejo congelada y decidí seguir callando. Hasta que por cosas de la vida empezé a trabajar en una ONG donde pude comprender que lo que me había pasado era un delito y ese infeliz debía pagar. Entonces tomé coraje después de dos años de trabajar allí decidí realizar la denuncia, ese día me sentía que abría una vieja herida que llevaba clava a la piel desde hace mucho, pero me sentía con la fuerza de enfrentar todo eso y que esa persona page por haberme jodido la vida. Pero me sentí vulnerable en el momento de las pericias psicológicas donde tenía que responder más de 300 preguntas, donde estaba sola, sentada alrededor de otras personas. Después pude contarlo y seguir, pero esta persona no está presa pagando por lo que me hizo a mí y a otras personas, porque no fui yo sola. Cuando me lo cruzo en la calle esa sensación de angustia y no poder respirar aparecen otra vez, yo me pregunto ¿por qué seguir cargando con eso? ¿por qué la justicia sigue protegiendo abusadores?, ¿por qué las victimas debemos seguir cargando con cruzarnos a estas personas en la calle? ¿Por qué una herida de abuso nunca sana? Siempre la llevamos en nuestros cuerpos y vida, nadie puede saber lo que sentimos cada vez que nos cruzamos o nos nombran a esta persona, el cruzarnos en la calle, en un súper, pensar en no pasar por esa calle donde lo viste por última vez.

 

Pero como valiente de la vida, lucho para que estas cosas no sigan pasando y estos abusadores tengan miedo, en algún momento van a dejar de tener la impunidad que tienen y vamos a fortalecernos y creo que una de esas maneras es dejar de callar y no tener miedo, no quiero seguir sintiendo la angustia y esa sensación de no poder respirar. Mientras escribo me late fuerte el corazón, me tiemblan las manos, pero sé que es una forma de sacarlo y de seguir sanando y fortaleciéndome.

Ahora sufro estrés pos traumático, depresión y trastorno límite de la personalidad, si esto no es cagar la vida no sé qué sea”, finaliza el posteo.