Turismo gasolero

Temporada sin propina en Santa Cruz

Bajo este concepto, los trabajadores de servicios de hotelería, gastronomía, guías y choferes pueden “hacer una buena diferencia” temporada tras temporada, algunos incluso logran duplicar su salario. Con la temporada subscripta solo al turismo nacional han visto notablemente reducidos sus ingresos por propina. También se perdió en cordialidad.

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Según un informe preliminar del Observatorio Económico del Turismo (OET) de la Secretaría de Estado de Turismo de Santa Cruz, unos 30.375 turistas recorrieron la provincia durante el mes de enero. De este número se desprende que un 43 % fueron santacruceños que eligieron viajar por su propio territorio, un 32% llegaron desde la provincia Buenos Aires (incluyendo Ciudad Autónoma de Buenos Aires y provincia), un 5% llegaron de Córdoba, un 5% de Santa Fe, 4% de Chubut, un 2% de Río Negro y el 8 % restante de otras provincias, en lo que fuera una temporada marcada por el turismo doméstico. Como no podía ser de otra manera, de acuerdo a este informe, las localidades más visitadas fueron El Calafate con un 55% y El Chaltén con un 27% de visitantes.

Después de varias temporadas con números récord, la pandemia de Coronavirus tiró por tierra todas las expectativas del sector y, aunque de a poco nuestros destinos estrellas han empezado a recibir turistas nacionales, todo parece indicar que la temporada está lejos de ser exitosa, más allá de que los trabajadores del sector manifiesten el placer de volver a recibir turistas, aunque con otras costumbres. Una de ellas la de no dejar propina.   

Otras costumbres

Verónica, guía de turismo de una de las empresas de servicios de El Calafate, aseguró a TiempoSur que “el argentino no tiene incluida la propina dentro de los gastos de su itinerario, como si puede llegar a tenerlo un turista internacional, sobre todo de países donde la propina es ya una costumbre establecida”, y ejemplificó: “El israelí es otro turista que no suele dejar propina”. Vale la pena mencionar que la contratación organizada tiene poca participación en los hábitos de compra de los argentinos, aunque esto no excluye la compra de los servicios en destino a los operadores receptivos locales. “Una vez que están en la ciudad buscan alternativas o contratan sus servicios”, dijo.

Por lo general, estos servicios son llevados adelante por la primera línea del turismo, los choferes y guías, quienes, si hacen un buen trabajo, pueden asegurarse una buena remuneración en concepto de propina. Lo que en este tiempo ha cambiado y mucho. Verónica contó que “si bien hay parte del turismo internacional que deja propina en peso, hay un gran número de pasajeros que deja propina en dólares. Normalmente es 1 dólar, pero también hay mucho de 10 dólares, que cuando los sumas a fin de mes haces una diferencia”, y continuó: “Esto por lo general en los servicios clásicos, después tenemos un turismo ¨top¨, que por lo general realiza excursiones más caras, permanece más días, que suele dejar mayor propina, hemos llegado a recibir 50 dólares. Trabajando de manera constante, en una temporada normal, podés hacer medio sueldo con las propinas”. 

Sebastián es chofer de otra de las empresas de trayectorias en la localidad turística, si bien también expresa que ha habido una merma importante en la cantidad de personas que visitan la ciudad, cuenta que desde inicios del mes de enero ha tenido continuidad de trabajo. Sebastián cumple con servicios regulares de aeropuerto, o más comunes como Glaciar Perito Moreno, pero también con traslados que van desde El Calafate a El Chaltén, o desde El Calafate a Torres del Paine (Chile), los últimos muy requeridos por el turismo internacional. Sebastián también confirma que “ha habido una baja en lo que podíamos ganar con las propinas. El turista internacional acostumbra a reconocer el trabajo que hacemos”, y fue más allá al afirmar que “también hemos perdido en cordialidad. Los argentinos tienen otra actitud”.

En los restos

Bares, restaurantes, parrillas y pubs de la villa turística sufren los golpes de la crisis económica en el país. Algunos tuvieron que bajar las persianas, despedir empleados y los más favorecidos, experimentar el descenso del número de comensales. La inflación, en tanto, alcanza a los precios de los insumos, los impuestos y los salarios de los trabajadores mientras se multiplican los carteles con menúes. En medio de este escenario complicado, mozos de algunos locales coincidieron que, en general, la costumbre de la propina se mantiene firme. “Almuerzan sin vino, no piden postre, algunos comparten los platos, pero siempre algo de propina nos dejan”, repasó Cecilia, mesera en un establecimiento gastronómico, quien aclaró: “En este sector está más instalado el tema de la propina, ya desde el vamos los lugares hacen la sugerencia del 10% de propina con relación a la cuenta final. En mesas por ahí más grande, donde la cuenta es abultada, no se respeta tanto y te dejan 200 pesos, que es como lo más normal”.


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