Hispano sigue latiendo

Se extraña el agua, pero el entrenamiento no se detiene

A pesar de todas las restricciones y los cuidados por el Coronavirus, en el club “Celeste” activaron la virtualidad para seguir en contacto y movimiento.

Hispano activó el Zoom.
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Cayó como un balde de agua fría, sobre los chicos y las chicas del agua Celeste, el COVID-19, como a todas las actividades del Hispano Americano, en este año 2020 que ya entró en la historia.

Los primeros contagios, la pandemia mundial y el parate de todo en marzo; en nuestra provincia pasaban los días, no había contagios y se retomaron, con todo el protocolo, las distintas disciplinas, entre ellas, la natación.

Con grupos reducidos, pero con las ganas y energías de volver a zambullirse al agua; en esas semanas sin natación, se desarrollaron entrenamientos, cada uno en sus hogares, para seguir estimulando la parte física, el contacto con los compañeros y profesores. También dicha pausa sirvió para ser parte de distintas charlas con referentes deportivos de la disciplina, como nadadores y entrenadores. Todo parecía estar sobre rieles, pero lamentablemente no fue así.

Contra todo

La ciudad tuvo un rebrote del virus, se multiplicaron los contagios y se volvieron a cerrar las puertas de todas las actividades. Un golpe para toda la Institución. Pero ante el rayo que empujó, el Hispano no se derrumbó, se levantó y siguió latiendo ante la tormenta, gracias a su personal, a los profesores que siguen estimulando a sus alumnos mediante clases virtuales utilizando todos los recursos, las redes sociales, Zoom, Meet.

En este espacio vamos a ir redactando la acción de cada uno de los deportes que son parte de la vida cotidiana del Hispano Americano, como la natación, que sin la posibilidad de la herramienta más importante para practicarlo, que es el agua; los chicos del equipo competitivo Celeste, siguen preparándose desde sus casas, con el seguimiento vía Zoom de sus entrenadores: Andrés Bicocca y Alejandro Amuchástegui.

Es una forma de agradecer la responsabilidad de los profesores y la voluntad y la perseverancia de los deportistas de seguir motivados y entrenándose, esperando la ansiada noticia de tener la posibilidad de volver a zambullirse en el agua.