De vuelta

Río Gallegos| Robaron la placa de la mesa de la huelga rural

Se trata de un hecho que generó repudio en la mesa de las huelgas rurales de Río Gallegos. La tumba había sido puesta en valor apenas días atrás.

Sacaron la placa conmemorativa.
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A principios del mes de enero, el Municipio de Río Gallegos realizó un acto homenaje y descubrió una placa conmemorativa al cumplirse el centenario del fusilamiento de los obreros rurales en la Patagonia. La misma rezaba la conmemoración y fue dispuesta en memoria del obrero Zacarías Gracián. Luego de semanas, personas anónimas vandalizaron la tumba y robaron la placa que había sido descubierta. El hecho fue denunciado por la mesa de Río Gallegos en memoria de las huelgas rurales, quienes emitieron un comunicado sobre la profanación.

Sobre los hechos, desde la mesa indicaron que "no son otra cosa que una provocación evidente por deslegitimar cualquier acción que provenga de esta mesa de la que formamos parte y eso por el sólo hecho de convivir con la presencia del Estado".

"Hay diferencias éticas y eso queda claro, entre quienes pueden dar cuenta de sus actos y argumentarlos de cara a la comunidad en la que conviven y quienes escudándose en el anonimato no vacilan en profanar tumbas", señalaron.

Esos son límites que las sociedades han observado desde lo más profundo del tiempo y desde la mesa de Río Gallegos continuaremos trabajando por la memoria, por la historia y contribuyendo a la sociedad, sin destruir los bienes que consideramos que nos dignifican.

Zacarías Gracián fue trasladado hasta el cementerio de Río Gallegos por Antonio Soto y los verdaderos protagonistas de esos sucesos, los trabajadores que reclamaban por sus derechos hace un siglo. Por ellos: ?Memoria, Verdad y Justicia?.

 

Mancha en la historia

Vale remarcar que los hechos ocurridos en los sucesos conocidos como la Patagonia Rebelde han marcado a fuego la historia de Santa Cruz, con lugares históricos que hoy en día siguen siendo recorridos por la Ruta de la Huelga. Si bien hay posturas diferentes en torno a las mesas que tratan el tema, lo cierto es que la profanación de una tumba y de un patrimonio histórico no hace más que dañar y golpear la memoria.

Durante el acto que realizó la Municipalidad se realizó un repaso de los sucesos en los que murió Zacarías, describiendo y contextualizando la historia de una lucha que, por más que se quiera ocultar siempre aparece, y se reivindica. El intendente Pablo Grasso destacó la importancia de reivindicar a los trabajadores, cuyas acciones han sido ocultadas por diversos intereses, pero que salen a la luz por la defensa de derechos bajo banderas que pueden ir cambiando. “Pero lo que nunca cambia es el sentido de pertenencia y de lucha”, aseveró.

Para concluir, Grasso valoró el esfuerzo de vecinos por transmitir y recordar los sucesos, dar a conocer el accionar de pioneros y permitir a todos conocer gente valiosa. “Es importante para seguir forjando nuestra historia”.

 

Gracián y sus consecuencias

La matanza de obreros más cruenta de la Patagonia ocurrió bajo el gobierno de Hipólito Yrigoyen. Los sectores en pugna estuvieron representados, por un lado, por la Sociedad Obrera de Río Gallegos (adherida a la Federación Obrera Regional Argentina, FORA) que nucleaba a estibadores, cocineros, mozos y empleados de hotel y trabajadores rurales. Frente a ellos, confederados en la Liga del Comercio y la Industria de Río Gallegos; la Sociedad Rural de Santa Cruz, reunión de todos los estancieros, y la Liga Patriótica Argentina que abarcaba a los propietarios y era un organismo de defensa dirigido contra la izquierda proletaria. El resultado del conflicto fue una violenta represión y el fusilamiento de los obreros que protagonizaron estos movimientos huelguísticos acaecidos durante los años 1921 y 1922 en Santa Cruz. El Coronel Varela, a cargo del Ejército y exhortado por los estancieros latifundistas, tuteló la bestial acción.

El 12 de mayo de 1921, una multitud acompañó el entierro de los restos del obrero ZACARÍAS GRACIÁN, víctima de una nueva represión desatada por el Gobierno provincial y el espectáculo de esa inmensa masa doliente, es la chispa que encenderá una ola de violencia hasta entonces desconocida en la República Argentina.

El 15 de mayo de 1921, la FORA (anarquistas del IX Congreso) desde su vocero, el periódico “La Organización Obrera”, ataca a la Sociedad Obrera de Río Gallegos de carácter anarcosindicalista, logrando que varios gremios se separaran (el primero fueron los trabajadores gráficos y a continuación los choferes y mecánicos). Así, el sector obrero quedó claramente dividido, acercándose el grupo de la FORA (socialistas del IX Congreso) al grupo oficialista de los yrigoyenistas BORRERO e YZA. La FORA anarquista responde mediante un intenso “volanteo”, donde denuncia el contubernio de la Sociedad Obrera (FORA sindicalista con el Gobierno).


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