Memoría

Oposición a la demolición de la ex Comisaría de Puerto San Julián

Desde la Comisión por la Memoria de las Huelgas de 1920-1921 de Río Gallegos, salieron a repudiar la intención de demoler la ex Comisaría de Puerto San Julián debido al significado histórico que representa, por los sucesos ocurridos hace casi 100 años, que llevaron a una de las masacres más cruentas del movimiento obrero en la Patagonia.

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El Instituto María Auxiliadora que adquirió el antiguo edificio pretende demolerlo para construir un gimnasio. Ahí comenzó la polémica contextualizada en la memoria, por ser un lugar emblemático para la historia de la provincia, relacionada a los hechos ocurridos antes, durante y luego de las huelgas de 1920-1921.

En este sentido, fue que desde la Comisión por la Memoria de las Huelgas de 1920-1921 de Río Gallegos consideran que “se debe resguardar, como un Patrimonio Histórico de las Huelgas Patagónicas que pronto cumplirán 100 años” y, de este modo, “mantener uno de los tantos puntos de referencia donde se desarrollaron dichos sucesos”.

Pero por sobre todo, piden “que sea un espacio donde se rescate la ´Memoria´ de los peones que decidieron organizarse y levantarse contra la salvaje explotación de los estancieros”, recordaron en un tramo de la misiva que difundieron.

En tal sentido, solicitan a las autoridades gubernamentales, a las organizaciones sociales, gremiales y vecinales a que se sumen en una campaña que impida la demolición de la ex Comisaría de Puerto San Julián.

 

Hechos

La Comisión destaca algunos de los hechos que se pueden destacar en ese lugar, como:

–José Font, más conocido como Facón Grande, estuvo detenido allí en 1916.

–En la Ex Comisaría fueron fusilados los peones huelguistas Francisco Nodokoski y Miguel Neke, a finales de diciembre de 1921. Fue mediante la orden del subteniente Rafael Loza de 2 de Caballería y dependían del Capitán Elbio Anaya.

–En el mismo lugar estuvieron alojados numerosos huelguistas, que se rindieron entre diciembre de 1921 y febrero de 1922.

–El 17 de febrero de 1922 estuvieron detenidas allí Consuelo García, Ángela Fortunato, Amalia Rodríguez, María Juliache y Maud Foster. Fueron popularmente conocidas como “Las Pupilas de la Catalana” y se habían negado a acostarse con los fusiladores del Ejército Argentino, responsables de la masacre de 1500 peones rurales huelguistas. Estuvieron alojadas allí como castigo ante la osadía de decirles en la cara a los soldados “con asesinos, no nos acostamos”. Un gesto de dignidad ante tanta masacre.