Especial

"La gesta del carbón argentino"

Por el Dr. Pablo González. 

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La notable obra literaria empieza así: “Apoyado sobre el paralelo 52 de Latitud Sur con fondo cordillerano y teniendo como costado Norte las colinas que señala el camino a Lago Argentino, se abre en apacible valle el escenario subyugante de Río Turbio, del que emerge su Villa Minera que indica con su presencia, el pueblo argentino más lejano de Buenos Aires. Si trazáramos una circunferencia con centro en la Capital Federal y tomáramos por radio de distancia con la Villa Minera observaríamos que no hay otro de mayor longitud en la Argentina continental. Es el largo camino que conduce al carbón, cuya transformación en energía creadora exigió, a su vez desde su descubrimiento, un proceso de recorrido igualmente extenso”.  

En el prólogo del excepcional libro “LA GESTA DEL CARBÓN ARGENTINO” (del cual transcribimos el párrafo que antecede) Eleo Pablo Zóccola nos cuenta la historia de la Cuenca Carbonífera desde 1943 hasta 1973 y señala que el objetivo de este libro es “…un sentido reconocimiento y homenaje a todos los hombres e instituciones, sin excepciones que, desde hace muchos años, brindaron su generoso apoyo y su esfuerzo para que las riquísimas reservas energéticas de Río Turbio se incorporen auténticamente en el proceso de la anhelada liberación económica nacional…”.

Quien escribe esta columna de opinión cree que tal vez la ignominia que sufrieron los habitantes de la Cuenca Carbonífera durante la última administración de YCRT no fue un tiempo perdido. Y cuando nos referimos a la “administración” estamos señalando no sólo la intervención de la empresa sino también la política energética de un gobierno nacional que entre el 2015-2019 se dedicó a subestimar nuestro yacimiento, su historia, su potencialidad y su gente. Y digo que no fue un tiempo perdido porque el pueblo de la Cuenca y los trabajadores del yacimiento nunca bajaron los brazos, siempre sostuvieron una lucha con la esperanza de poder producir carbón para generar energía.

Hoy el desafío nuevamente es poner en funcionamiento la Central Térmica que se encuentra interconectada al Sistema Nacional poniendo en valor el potencial energético a base de carbón mineral que fue impulsada por Néstor Kirchner cuando era Presidente y después finalizada por Cristina Fernández de Kirchner.

Recordemos que en Agosto de 2015 el proveedor de las turbinas, Siemens, evaluó satisfactoriamente el funcionamiento de la turbina en baja velocidad y a sobrevelocidad y en el caso de las calderas la empresa Forster Wheeler también comprobó su correcto funcionamiento, ante lo cual se debían intensificar la automatización de procesos para su sincronización definitiva a la red nacional que ya estaba construíida.

Este proyecto venía acompañado de la reformulación de la mina, con cuatro nuevos frentes, con tuneleras e instalaciones, más la línea transportadora, etc. buscando además dar trabajo a 3000 habitantes de Santa Cruz. En pleno funcionamiento de ambas turbinas se prevé un consumo anual estimado de unos 1,2 millón de toneladas de carbón y una generación de 240 MW.

El 4 de Septiembre del mismo año se puso en marcha la primera turbina de 120 megavatios y en ese momento Cristina decía que “…los argentinos tienen 365 años de carbón debajo de la tierra y lo estamos sacando por primera vez transformándolo en energía eléctrica, un viejo sueño, tantas luchas, tantas asambleas, tantas frustraciones y aquí estamos -como buenos patagónicos- en medio del viento contra todas las adversidades poniendo en marcha no solamente una usina, sino poniendo en marcha los sueños de miles y miles de argentinos…”.

Luego vino la pésima política energética del macrismo resuelta a desarmar todo lo que significaba el yacimiento bajo la excusa de una autoproclamada transparencia en la gestión (cosa que también hoy sabemos que no fue cierta). Recordemos por ejemplo cuando el entonces Secretario de Energía Javier Iguacel afirmó que el carbón no servía para nada y que la central térmica nunca iba a funcionar porque el país está desbordado de gas, además de opinar que todas las inversiones deberían ser a Vaca Muerta.

Antes Mauricio Macri (mayo de 2016) había expresado ante un grupo de legisladores de la Cuenca más sus intendentes que fueron a solicitar la creación de YCF S.E. que “me informaron que la mina es inviable, está muy mal, han construido una usina para un carbón que no sirve. Me dicen mis asesores que la mina no está en condiciones de producir y que debemos importar carbón de Chile”.

Un año después desde sectores vinculados a los trabajadores de YCRT se denunciaron maniobras vinculadas al posible vaciamiento de la empresa. Los trabajadores impidieron una venta encubierta de bienes públicos al evitar que un camión particular retirara del predio de Punta Loyola materiales de trabajo de la empresa que el interventor de YCRT los canjeó por una donación, allí se dijo “…que un cambión un perteneciente a una explotación agropecuaria, intentaba retirar 300 metros de cinta transportadora luego de acordar con el interventor y referente de Cambiemos en Santa Cruz…”.

Por eso grande fue nuestro asombro cuando vimos que el Ministro de Energía Juan José Aranguren (en compañía de la plana mayor de Cambiemos en Santa Cruz) llegaba a Río Turbio el viernes 13 de Octubre de 2017 “…De uniforme minero y con una luz en la frente…Aranguren, garantizó la continuidad del yacimiento del carbón y la terminación de la central termoeléctrica. Pero detrás de la promesa aclaró que ese proceso tendrá como eje la rentabilidad y la transparencia…” (“La Nación”, 16/10/17). Como si esto fuera poco Eduardo Costa nos tranquilizaba señalando que “…La visita de Aranguren da cuenta del compromiso del Gobierno Nacional con el desarrollo de la Provincia. YCRT ya está en marcha…”.

¿Cuáles eran las razones para que Aranguren y sus amigos de Santa Cruz hayan recibido un súbito interés sobre el futuro del yacimiento? ¿Un gobierno nacional de corte netamente centralista en instantes había reflexionado y entendido que no correspondía subestimar la potencialidad de los trabajadores mineros?

La respuesta es simple: en las elecciones primarias, abiertas, simultáneas y obligatorias (PASO) (13/8/17) en Río Turbio y 28 de Noviembre el Frente Para la Victoria había obtenido más votos que Unión Para Vivir Mejor, Cambiemos.

Es así que con un objetivo claramente político el 13 de Octubre 2017 (9 días antes de la elección del 22 de Octubre en violación a la veda electoral) Aranguren y los entusiastas candidatos de Cambiemos prometen inversiones y trabajo. Como vuelven a perder las elecciones el resultado es el conocido: a fin de ese año y durante los primeros meses del 2018 empiezan los despidos, los retiros voluntarios y se intensifica la desinversión. El levantamiento del pueblo tuvo como respuesta el envío de Gendarmería Nacional.

Con mucho esfuerzo en Septiembre de 2018 se logra constituir un plenario de comisiones de Trabajo y Previsión Social y de Minería, Energía y Combustibles en el Senado de la Nación (ausentes sin aviso los legisladores y funcionarios de Cambiemos) allí concurrimos acompañando a sindicalistas, trabajadores, concejales, intendentes, legisladores, volvíamos a solicitar una mirada federal, integradora, que entienda que la matriz energética puede ser diversificada, que las cuestiones jurídicas de causas penales que se argumentaban como pretexto debían seguir sus cauces procesales naturales. Nadie nos contestó, la situación siguió siendo la misma.

A partir del 10 de Diciembre de 2019 el desafío se renovó y es claro que la designación de Aníbal Fernández como Interventor determina de manera indubitable la importancia que tiene nuestro yacimiento para el Presidente Alberto Fernández, quien siempre manifestó su apoyo al proyecto de las centrales térmicas.

Prueba de ello es la restitución del 82% móvil para los jubilados que injustamente habían perdido ese beneficio en la anterior administración o la devolución a Y.C.R.T. de la propiedad de las centrales térmicas. Conozco a Aníbal y su inagotable capacidad de trabajo, pero va a necesitar tiempo y apoyo.

Por nuestra parte, los legisladores del Frente de Todos de la Provincia de Santa Cruz estamos trabajando en la creación de la figura jurídica del complejo carboeléctrico, integrado por el yacimiento carbonífero de Río Turbio, su sistema ferroportuario y la central termoeléctrica a carbón con la creación de una sociedad del Estado cuya denominación será: Yacimientos Carboníferos Fiscales Sociedad del Estado.

El proyecto que en año 2015 obtuvo media sanción es la estructura de esta nueva Ley, la idea es volver a analizarlo y agregar propuestas o inquietudes que puedan aportar todos los sectores de la sociedad que quieran opinar.

Seguimos creyendo que el régimen de la Ley 20.705 es el instrumento más adecuado, con la incorporación del Estado Provincial (los recursos naturales pertenecen al dominio de la provincia de Santa Cruz por imperativo del artículo 124 de la Constitución Nacional) con la transferencia de los bienes y del personal de los planteles de trabajadores.

También se transfieren a la empresa Yacimientos Carboníferos Fiscales Sociedad del Estado los activos que provienen de su antecesora todo lo cual pasará a formar parte del capital de la Sociedad del Estado. En el caso de los pasivos de las cuentas se prevé que sean asumidos por el Estado Nacional.

Se prevé todo lo necesario para consolidar el funcionamiento a los efectos de la generación de la Central Termoeléctrica a Carbón Río Turbio (CTRT) que pasará a formar parte de la Sociedad del Estado.

El capital social estará integrado por tres tipos de acciones y en el caso de la dirección y administración la misma estará integrada por un directorio cuya composición se definirá en la Ley y la fiscalización será ejercida por síndicos.

Más allá de la figura jurídica que se encuentra en estudio hay que tener claro que el objetivo es producir el carbón y generar al sistema interconectado, hay que tener en cuenta que por ejemplo en el mes de Mayo la empresa CAMMESA le facturó a SPSE $148 millones IVA incluido por compra de energía en ese periodo, si calculamos que la demanda se ubica en aproximadamente 80 MW/H, la primera turbina alcanzaría para abastecer toda la demanda (salvo los sistemas aislados) y el remanente y la otra turbina de 120 MW/H estaría disponible para abastecer el sistema nacional.

Entonces se cumpliría el sueño de los 14 Mineros, de todos los habitantes de la Cuenca y Santa Cruz (los que están y se han ido) para que esa energía a base de carbón, como decía el notable escritor Eléo Zoccola se “…incorporen auténticamente en el proceso de la anhelada liberación económica nacional…”.