Vivir sin teatro

Como suple ETISAC la falta de ensayo presencial y trabaja en lo creativo

TiempoSur dialogó con una de sus referentes para saber cómo ha sido este 2020 en una de las entidades teatrales más importantes de la Patagonia. Encuentros virtuales, capacitaciones y la creación de obras son los ejes centrales del trabajo, aunque “se extraña” la posibilidad de subir a los escenarios. Que pasará con el Festeniños.

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Los espectáculos culturales, públicos y privados fueron de las actividades que entraron en cuarentena ni bien declarada la pandemia en el país, y como ya hemos expuesto se espera sea de los últimos rubros en habilitarse, por lo que la situación es realmente preocupante en aquellos teatristas que dependen íntegramente de la actividad. Si bien muchos despuntan el vicio con algunas presentaciones virtuales lo cierto es que la prespecialidad del teatro tiene mucho de la magia que lo envuelve.

En esta ocasión TiempoSur dialogó con Gloria Villar, referente del espacio ETISAC (Escuela de Teatro Itinerante de Santa Cruz) con más de 25 años en el medio. En principio recordó que no fue un buen inicio de año para el grupo, ya que, como fue de público conocimiento, después de muchos años han dejado de contar con el teatro del Obispadocomo sede de funcionamiento. “Un golpe duro para todos. Un acontecimiento fuerte”, dijo Gloria. Por este motivo el año inició con mucho trabajo para encontrar un espacio acorde a las necesidades de ETISAC, espacio con varios grupos funcionando y un buen número de personas participando. “Habíamos encontrado un lugar y cuando estábamos ya organizando los grupos para las inscripciones sucedió todo esto del Coronavirus y nos volvió a frenar un poco lo que teníamos pensado para este año”, lamentó.

A pesar de esta situación, Gloria aclaró que “mayo arrancamos los talleres de adultos, hicimos actividad virtual, nos juntamos los profes e hicimos un combo todos juntos y empezamos a hacer talleres”. Previo al brote de COVID en la ciudad, habían iniciado un pequeño receso con el objetivo de volver a la presencialidad, aunque ahora todo se detuvo nuevamente. “Volvimos a restringir todo, nos tenemos que acomodar a esta realidad”, expresó y dijo: “Estamos esta semana de vacaciones, donde analizaremos qué hacemos y cómo sigue todo, adecuándonos a las circunstancias y lo que pasa afuera”. En cuanto al grupo de niños y adolescentes contó que “los profes pensaban comenzar también cuando arrancara la escuela en forma presencial, que sería por el mes de septiembre o agosto, pero igualmente estaban enviando algunas actividades a los chicos, pero no puntualmente en el marco de un taller, igualmente es a modo de poder sostener los espacios. Sabemos lo importante que es, más allá del querer o las ganas hacer teatro, el sostén en estos momentos de la salud mental”. Por este motivo reforzó que “hay mucho contacto de todos los grupos, los teatreros estamos contactados, cada uno contando sus experiencias, como lo viven, teniendo reuniones, tratando de hacer un círculo de apoyo para los que no tienen otro trabajo, viendo qué cosas nos brinda el Instituto Nacional de Teatro para esta circunstancia”.

Por último, valoró que además de todo este trabajo la creatividad y la construcción de obras no se detienen, aunque “si esto te cambia totalmente la cotidianidad de la vida. Algunos compañeros estamos con cursos, pero todo muy dinámico dependiendo de lo que pase afuera”, dijo.

En cuanto al Festeniño, tradicional festival de teatro para niños organizado por ETISAC, manifestó que no cierran la puerta a la creación de una pequeña edición virtual con amigos de todo el país, aunque por el momento es solo una alternativa.