Marisa Herrera, la entrevista

“El movimiento de mujeres es así de sólido porque hubo 12 años de conquistas”

Así lo indicó la abogada Marisa Herrera, una de las redactoras del Nuevo Código Civil, reformado después de 144 años. Fue entrevistada por Tiempo FM , donde habló –entre otras cosas- del debate por el aborto.

Marisa Herrera visitó el viernes los estudios de Tiempo FM
COMPARTÍ ESTA NOTA

Marisa Herrera es una abogada porteña que trabajó en la redacción del Nuevo Código Civil, reformado después de 144 años de historia argentina. Es investigadora del CONICET, feminista, kirchnerista y reconoce que la grieta alcanzó la relación con su hermana, la bailarina Paloma Herrera, con la que no se habla.

 

¿Qué significó reescribir el Código Civil?

-Fue un código del consenso. No es la ley que uno hubiera querido hacer, pero tuvo que ver con sentarse a debatir. Hubo cosas que quedaron afuera. Ahora está en Senadores la gestación por sustitución, que le dicen alquiler de vientres, y que cuando quisimos regularlos, se nos vinieron al humo, y al día de hoy tenemos 33 sentencias.

 

Con la discusión del aborto se acusa al Gobierno anterior de no haber querido avanzar ¿es tan así?

-Yo estoy convencida que el movimiento de mujeres es hoy un movimiento sólido, porque hemos tenido 12 años de conquistas tras conquistas. Sino hubiera pasado sin pena ni gloria. Hemos hecho un trabajo muy profundo, es cierto que el aborto faltaba, pero por algo hoy está tan fuerte. El 8 de marzo, el movimiento de mujeres tenía una clara agenda opositora, el hit del verano estaba a flor de piel. En general neoliberalismo y conservadurismo, es contrario al movimiento de mujeres, y haber puesto a los derechos humanos al frente de todas las leyes anteriores como matrimonio igualitario, identidad de género y demás, es una crítica al patriarcalismo. Especialmente me parece que la Ley de matrimonio igualitario es de las mejores. La ley salió por Néstor, le puso atrás una garra y una presión tremenda, porque hay leyes que sin el movimiento muy fuerte como el feminismo ahora, o alguien que apuesta por la ley, no salen. La ley puso sobre el escenario una mirada igualitaria en un Código heteronormativo, puso en crisis el apellido de los hijos, la filiación, yo, Marisa, casada con un tipo, se presume la paternidad del padre, pero yo casada con una mujer, ¿se presume qué de quién? Se puede ser madre sola con donante anónimo. Y cuando hicimos la ley de cobertura médica para técnicas de producción, fuimos el primer país en el que no importa si tenés o no plata para tener un hijo. El Código Civil tiene una matriz humana, y por eso lo quieren reformar. Porque es rupturista.

 

¿Qué sucede con la reforma del Código Civil que se está queriendo impulsar por Decreto? Y ¿quiénes la impulsan?

-Julio César Rivera, Ramón Pizarro, Diego Botana, Agustina Díaz y Marcelo Rufino. Son casi todos hombres: Rivera es uno de los abogados de Clarín, salvo Pizarro que estuvo en la reforma, el resto son todos de estudios jurídicos. Yo creo que buscan una intención comercial, tratar de facilitar a los amigos empresarios, figuras jurídicas que después sean fáciles de diluir. Rivera estuvo siempre en contra de nuestra ley de salud mental, él proponía ideas de incapacidad, y que no tienen nada que ver con derechos humanos, y que cuando las quiso meter en el Código Civil, se las sacamos.

 

En lo que va de este Gobierno salió una ley en sintonía, la del cannabis medicinal, pero no se cumple.

-Sí, ya hemos tenido fallos, una en Salta por una mamá desesperada. Hicimos un video con gente de la cultura pidiendo la reglamentación del CONICET, porque ahí se tiene que avanzar. Esto es un poco porque ahora están queriendo hacer un proyecto de ley para reformar las acciones colectivas, que sirven también para temas como el de las tarifas.

 

¿Entonces es un problema de la Justicia?

-La Justicia tiene mucho miedo ¿qué cantidad de jueces federales se han ido? Preguntémonos por qué. Mi vecino es Paty Vallesteros, es camarista y me dice que lo que vivió con este Gobierno no lo vivió nunca, y eso que viene del menemismo. Se fue. Y arrancamos con dos ministros de la Corte por decreto. Uno se va olvidando. Así arrancamos. Que un juez de la Justicia Ordinaria pase al Federal, Mahiques va de un lado a otro y la gente tiene miedo porque no hay límite. Hay ley que te ampara pero no se cumple y el Consejo de la Magistratura permite cualquier cosa. En la destitución de Freiler, Pais se fue para que le tomen juramento y en el mientras tanto votaron, y eso pasó.

 

¿Por qué se habla de una nueva ley de adopción para Buenos Aires?

-Porque no tienen ni puta idea. La adopción es derecho de fondo, no podés hacer una ley, podés modificar el proceso. La adopción tiene que ver con una ley muy compleja, en el Código es muy elocuente: no hay un derecho a ser padre, sino un derecho a todo niño a vivir en familia.

Si fuera así, que hay un derecho a ser padre, hay un estado obligado a proveerlos, entonces hagamos una ley para que aquellos que tienen más de cuatro hijos, se los re-distribuya a aquellos que no tienen ninguno. La adopción es una figura subsidiaria. Si hubo 20 mil adopciones, habla mal del país, es que hubo muchas familias que no pudieron tener a sus hijos.

Hoy estamos viendo muchos casos de adopciones que los devuelven, y no hay violación de derechos más grande que esa ¿y por qué pasa? Porque seguimos teniendo una mirada romántica de la adopción. Muchas veces la gente quiere el hijo que no pudo tener, y es otro hijo, que viene con historias complejas.

 

¿Y cómo está funcionando la ley de infancia?

-Hoy vos tenés un chico con paco y no tenés nada que decirle, la ley de Infancia no se cumple. No hay personas formadas en los lugares de decisión, porque trabajar con infancia es mucho más complejo. ¿Cómo construimos políticas sociales? Eso tiene que ver con ingeniería y presupuesto. Un alquiler te dignifica, un hotel con un solo cuarto donde duermen siete es caldo de cultivo para otro tipo de problemática. Hay que dignificar a la familia. Es una construcción de asistencialismo que tenemos. El retroceso de hoy es muy fuerte porque lo que uno ve en Buenos Aires, se termina instalando a nivel general.

La Justicia cuando interviene te estigmatiza el doble. En vez de generar indagación sobre por qué hay mujeres en determinada situación. Tienen un prejuicio de clase. En los informes ponen lo peor de la gente.

 

¿Cómo empezaste tu carrera?

-Tengo una hermana que es bailarina clásica, que es Paloma Herrera y que asumió como directora del Colón, y no me hablo, vieron cómo es la grieta. A los 14 se fue y yo no podía entender cómo podía querer alguien más las cosas que a la gente. Ahí empecé a hacer cine y películas, producción, y pude entender la pasión por cosas que no son personas. Ahí me conecté mucho con lo social. Mi papá debe ser el único marxista que debe quedar puro en el país, es abogado pero no defiende patronales ni multinacionales, es abogado y bancó siempre el proyecto nacional y popular con críticas por izquierda.

Dejé la facultad, y fui a estudiar producción en la universidad del cine, y después volví al derecho y me metí en asesoría de menores, gratis, y empecé con casos increíbles, ayudábamos mucho a la gente, y me tocó el tema de salud mental.

Después entré a la Justicia, padecí la justicia, y me gané una beca para hacer el doctorado con el tema adopción, pero desde el lado de las madres que dan a sus hijos. Después hice un trabajo de campo sobre los chicos que están en los hogares. Hoy gran parte de cosas de ese libro están en el Código Civil con adopción. Después entré al CONICET y ahí tuve el contexto político para trabajar en las muchas leyes de transformación cultural.

 

¿Te reconocés feminista?

-Los que somos de base zurdos, tenemos el chip feminista de base. Siempre es la pelea por el débil, la desigualdad y los casos de violencia son eso, venía una matriz común. Ayer cuando bajé del avión de Comodoro escuché a la gobernadora Vidal decir lo de las universidades y para mí fue durísimo. Yo creo que aquellos que estamos formados en una mirada social, humana, te duele el desprecio por el pobre, por el que menos tiene.