Sorprendente

Encontraron un mensaje dentro de una botella que flotó en el mar durante años

El mensaje lo había enviado una nena desde los Estados Unidos. La botella encontrada por un ecologista viajó más de 2.500 km de distancia.

  • 20/01/2021 • 14:16
La botella.
La botella.

Los mensajes que viajan por el océano en botellas y son encontrados del otro lado por otras personas, es uno de los argumentos más cliché de todas las películas. Sin embargo, esta ves sucedió en el vida real. En noviembre del año pasado, un hombre encontró en la isla de Panasesa (Papúa Nueva Guinea) una botella con un mensaje. 

El medio “The Guardian” publicó la noticia. El ecologista Steven Amos estaba limpiando una de las playas de la zona cuando una encontró una botella que lucía diferente al resto. Era de vidrio, con la tapa sellada herméticamente, un puñado de granos de arroz, algunas conchas marinas y una nota.

El medio inglés reveló que la botella había sido lanzada al mar el 8 de enero de 2019 desde un barco por Niki Nie, una adolescente estadounidense que viajaba con su familia, cuando navegaba entre Vanuatu y las Islas Marshall.

Supongo que, si estás leyendo esto, significa que esta botella ha sobrevivido durante su largo viaje y ha logrado llegar con seguridad a tus manos“, comenzó el mensaje. Y continuó: “¡Espero que te encuentres bien! Tengo mucha curiosidad por saber adónde llegó esta botella y cuánto tiempo tardó en hacerlo”.

Luego de varios días, el ecologista decidió contar lo que encontró. Tras leer la carta hizo “todo lo posible para ponerse en contacto con la señorita Nie”. “Pude hacerlo con la ayuda de mi colega. Yo estaba tan emocionado que no podía dormir cuando me dijeron que me encontraría con ella a través de Zoom”, contó emocionado.

Durante la conversación que mantuvieron el activista invitó a la joven a visitar las islas cuando se alivien las restricciones de viajes de la pandemia. Por su parte, Niki Nie confesó que cuando la arrojó jamás imaginó que pudiera llegar a conocer a quien encontrase el mensaje.  Tampoco pensó que esta pudiera llegar a una playa a unos 2.500 kilómetros de donde se lanzó. “Solo quería dejar un pedacito, un recuerdo flotando alrededor del océano en el que pasamos tanto tiempo“, contó la joven.