La columna del domingo | | Por Miguel Auzoberría

Un libro que reseña la historia de la música de Santa Cruz

Por Miguel Auzoberría

  • 14/12/2025 • 11:09

El libro La búsqueda por cantar “lo nuestro” es, como reza su subtítulo: una historia de la canción santacruceña. Esta idea surge por una propuesta de la Secretaría de Cultura provincial, luego de que Eduardo Guajardo le acercara a Adriel Ramos un trabajo de mi autoría donde hablaba de aquellos músicos que habían tenido la perseverancia de cantar temas con identidad santacruceña. Me refería al propio Guajardo, más el “Gato” Héctor Ossés y Hugo Giménez AgÜero, la “Santísima Trinidad”.

 

De allí, con la gran colaboración de Viviana Lazarte,  comencé a buscar todos los antecedentes musicales para profundizar las líneas centrales de aquel artículo y así reconstruir un camino que se inicia a principios de los 60 con el empleado de YCF Pedro Contreras, el Minero Cantor, quien llegó a participar y ganar un certamen de canto en un programa de TV de Buenos Aires.

 

La Santacruceña, obra del doctor Pablo Borelli a fines de los años sesenta, es el tema inicial de nuestra música local de raíz folclórica y fue grabado por numerosos cantantes. Otros artistas destacados fueron Juan Carlos Oliva, un gran guitarrista de Río Gallegos, Elizabeth Conesa, Micky Gallardo y su familia, al igual que los Améstica y los Barría.

 

Sin dudas, resalta en toda esta historia la gran figura de Hugo Giménez AgÜero, su persistencia inicial para repartir sus propios discos en las radios de Buenos Aires hasta su posterior presencia en Cosquín, una construcción muy valiosa. Hugo grabó en CBS, una discográfica de las más relevantes de la época, allá por fines de los setenta, junto al destacado músico Hugo Merlo.

 

Otro hito fundamental fue el Festival Austral del Folclore de Pico Truncado, un evento creado por Héctor Ossés y Serafín Acevedo con la intención de expresar allí la música de la Patagonia, que fue muy exitoso e influyente y donde solían estar presentes la mayoría de los directores de Cultura de las localidades. Hoy, son muchos los festivales que están cumpliendo cuarenta años, en coincidencia con la vuelta de la democracia, cuando surgió una enorme ola de participación y expresión popular.

 

Ha sido un trabajo de hormiga tener que rescatar todo esto, particularmente las temáticas y los tópicos. En muchos hay una tendencia paisajística, muy influenciados por la obra de Giménez Agüero, con su rescate de ritmos como el kaani y la chorrillera. Hay otros más inmersos en temáticas sociales, con un punto central que los atraviesa a todos: las huelgas obreras de los años 20, la Patagonia Rebelde.

 

También se recuerda a Mito Herrera, un cantor rural oriundo de Gobernador Gregores que, alejado de los grandes escenarios, sólo tocaba en las jineteadas, donde vendía sus propios casetes y era muy popular. El trabajo se extiende hasta las nuevas voces como Lorena Pérez y Mariana Mallada, junto a otros nombres que han surgido en los últimos tiempos.

 

Originalmente pensamos esta obra como un libro digital e interactivo con muchos enlaces a YouTube para ver y escuchar las versiones que ya están en las redes. Cuando salga el libro de papel -estimo que será en los primeros meses de 2026- tendrá un código QR para interactuar con todo el material musical incluido.

 

Este trabajo está basado exclusivamente en la investigación de la música local con raíz folclórica. Pero hay un amplio abanico que va más allá de esto: la noche tanguera del Río Gallegos de los años 60, los festivales de rock industrial en los 70 y los 80, la posterior explosión del punk y el heavy metal en todas sus variantes. Seguramente habrá una continuidad.

 

Fue una interesante experiencia presentar esta iniciativa en la última Feria Provincial del Libro de Río Gallegos dentro del ciclo “Voces en Escena” junto a Ossés y Guajardo, dos figuras claves que han influido en muchos artistas jóvenes, como los Santacruceños del Viento, una movida de gente muy valiosa que ya ha hecho varios recitales en Río Gallegos y en zona norte.

 

En la Feria tuvieron un amplio espacio, merecido por haber sido uno de los hechos culturales más significativos del año, junto a la apertura del Teatro Gran Cabral. Es muy sano que no haya competencia entre ellos, sino un valorable trabajo en equipo de artistas talentosos que seguramente buscarán insertarse en el mapa cultural nacional.

 

La identidad de la que tanto se habla no es algo cristalizado, quieto o que se construye por la fuerza. Es algo que va mutando y cambiando constantemente. Adhiero a la idea del enclave cultural, sobre todo por las distancias que existen entre nuestras localidades. Hay una gran diversidad generada en distintos lugares, algo que le aporta mucha riqueza. Por eso es bueno que Santa Cruz tenga un libro referido a su música, para generar un corpus cultural fuerte, que permita que lo hecho no se pierda y sirva así de influencia para todos los que vienen.