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Fauna

Santa Cruz pone manos a la obra en la recuperación del Chinchillón Anaranjado

En los últimos meses se han realizado translocaciones de individuos para repoblar sitios donde se había extinguido.

  • 23/08/2021 • 16:29
El chinchillón anaranjado es una especie endémica de Santa Cruz y zonas aledañas de Chile.
El chinchillón anaranjado es una especie endémica de Santa Cruz y zonas aledañas de Chile.

El Gobierno de Santa Cruz y la Fundación Rewilding Argentina -en el marco de las acciones conjuntas que se llevan adelante en el noroeste santacruceño- desde hace dos años implementan un proyecto que busca conservar las poblaciones existentes y recuperar las poblaciones perdidas de chinchillón anaranjado.

El chinchillón anaranjado es una especie endémica de Santa Cruz y zonas aledañas de Chile, es decir que habita únicamente en esta región del mundo. Casi nada se conocía de su biología y ecología, pero desde hace dos años es intensamente estudiada en el noroeste de Santa Cruz. En los últimos meses se han realizado translocaciones de individuos para repoblar sitios donde se había extinguido.

Al respecto, la gobernadora Alicia Kirchner explicó que “esto genera una gran responsabilidad a los santacruceños, porque de las acciones de conservación que generemos en nuestra provincia depende en buena medida el futuro de esta hermosa especie”.

De las costumbres y ecología del chinchillón anaranjado, hasta hace poco se conocía prácticamente nada, salvo que en algunos cañadones rocosos parecía ser aún frecuente, mientras que en otros había desaparecido por completo. La ausencia se debe especialmente a la caza para obtener el cuero y la carne. Los chinchillones se sienten muy seguros en los cañadones rocosos donde habitan y permiten que las personas se acerquen a corta distancia, lo que los convierte en un blanco fácil.

Con el objetivo de llenar estos vacíos de información y comenzar a recuperar la especie donde aún habita y donde había desaparecido, se comenzó un estudio inédito en la zona del cañadón del río Pinturas y el cañadón Caracoles.

En primer lugar, se colocaron trampas cámara que permitieron registrar miles de fotos y decenas de horas de videos, que comenzaron a echar luz sobre las costumbres de la especie. Se empezó a comprender que están más activos durante la noche y que durante el día pueden pasar muchas horas tomando sol, casi sin moverse. Cuando el sol se esconde comienzan a alimentarse de líquenes y plantas (coirones y frutos de calafate, entre otras) que se encuentran cerca de sus refugios. También se registró que entre finales de noviembre y principios de diciembre paren a su única cría, la que permanecerá con su madre hasta el año siguiente.

El estudio continuó luego con la captura de ejemplares y la colocación, por primera vez, de collares que portan un emisor VHF. De esta manera, los conocimientos se profundizaron ya que se pudieron identificar y monitorear individuos particulares. Así se observó que el territorio que usa cada ejemplar es bastante estable y reducido; las hembras son más fieles a las grietas donde fueron capturadas mientras que un macho puede abarcar el territorio de más de una hembra. También se observó que los juveniles de un año de edad pueden dispersar distancias mayores a 2 kilómetros en busca de nuevos paredones. Además, se conocieron sus depredadores, el gato de pajonal, el zorro colorado y probablemente también el hurón menor.

Los datos de telemetría también permitieron estimar la abundancia de esta especie en los cañadones donde aún sobrevivía, como los del río Pinturas, donde se encuentra la increíble Cueva de las Manos. Esto permitió determinar una “tasa de extracción” conservadora para poder repoblar otros cañadones donde la especie había desaparecido, como el Caracoles.

Así, hace unos meses comenzó el operativo de repoblamiento. Se capturaron parejas y se translocaron desde el Cañadón Pinturas al Caracoles. Sebastián Di Martino, Director de Conservación de Rewilding Argentina, explicó que “esto se realiza porque el chinchillón se mueve casi exclusivamente en paredones rocosos ingresando poco a la estepa, donde están más expuesto a los predadores, lo que hace que el proceso de recolonización natural sea muy lento o directamente no se produzca”.

Los resultados hasta ahora no podrían ser más alentadores. Emanuel Galetto, Coordinador de Conservación del Proyecto Patagonia explica que “todos los individuos translocados se han adaptado perfectamente a sus nuevos hogares e incluso ya se han reproducido”. Otra muy buena noticia es que los sectores que habitaban los grupos translocados ya han sido ocupados por nuevos individuos, por lo que el impacto en la población fuente del río Pinturas es mínimo.

Los primeros estudios de telemetría sobre el chinchillón anaranjado y las primeras reintroducciones realizadas colocan a Santa Cruz en la vanguardia del conocimiento y conservación de esta rara especie. Estos conocimientos y técnicas seguramente podrán ser replicados en otras especies similares que también enfrentan problemas de conservación.