Solidaridad

Santa Cruz| La necesidad aumenta, la necesidad en todo sentido

Dos grupos de asistencia a familias vulnerables en Río Gallegos y El Calafate de cara a las fiestas de fin de año. La crisis de una localidad que llevó a que familias de clase alta necesiten asistencia.

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“La necesidad aumenta y tu solidaridad también”, señala la campaña que realiza en redes sociales el grupo Calafate Solidario, que desde el inicio de la pandemia recolecta alimentos para cada vez más familias en situación vulnerable.

El último informe oficial del Ministerio de Salud apuntó 18 nuevos casos positivos de COVID-19 en El Calafate, con 229 casos activos y transmisión comunitaria.

La Villa Turística, como lo señaló TiempoSur en diversas oportunidades pero sobre todo a mediados de octubre, se encontraba en una delicada situación social, con empresas y comercios cerrados, por la obvia dependencia de la actividad turística que espera poder habilitarse en diciembre.

“Juntamos la mercadería que podemos porque es muy difícil conseguirla”, sostuvo Melisa Ríos, referente de Calafate Solidario, grupo que cuenta con su réplica en Río Gallegos.

Con el objeto de comprar alimentos y donar una canasta (sea dulce o salada) para las fiestas, con dos panaderías organizaron la venta de Pan dulce solidario, artesanal -1 por 500 pesos, 2 por 900 y 3 por 1200- de diferentes variedades.

“Esperamos vender un montón pero por la situación económica recién me encargaron solo tres (hace dos días). Está muy difícil la situación”, indicó Melisa, quien por la pandemia justamente, quedó desempleada. Trabajaba en el sector hotelería y para subsistir vendió comida preparada, recurso que aumentó exponencialmente en todo el país.

“La Municipalidad entregará un aporte, como un IFE, no será para todo, y muchas familias quedaron afuera”, apuntó.

Por mes han asistido a 1300 familias, pese al cansancio de sus integrantes porque “es muchísima la demanda”. “A veces no llegás a todos y uno debe ayudar al más vulnerable, pero está muy difícil la situación en El Calafate”, añadió.

Cuando no alcanza para todos, el grupo prioriza a las familias con hijos que son “los que peor la están pasando”.

Como en todo el país, muchas familias de clase media de rubros que no pudieron continuar trabajando por las disposiciones de la cuarentena, debieron acudir a comedores y pedir ayuda que antes no necesitaban.

“Pero también de clase media alta”, aclaró. “Imaginate una familia que tiene un hotel y que todo este tiempo estuvieron para atrás y deben pagar un millón de pesos en sueldos. El hotelero usó el ATP, aunque no alcanzó, y es más, en las compraventas de El Calafate, ves gente de clase alta vendiendo cosas”, describió.

También se observa a dueños de hosterías que “nunca se hubiesen imaginado necesitar ayuda, y no solo comida, sino también ropa, sobre todo para los niños que es muy difícil comprarla”.

Los jueves y domingos funciona el merendero “Rayito de luz”, que por la tarde sirve la merienda y cuando “se puede”, un bolsón para toda la semana, con leche, galletitas, cacao, etc.

La organización lleva un registro de personas para realizar un control obvio, pero muchas personas no quieren ser “anotados”. “Hay gente que cree que les vas a sacar foto pero solo usamos el registro y no quieren dar su nombre, así que les digo que ponemos “fulano” o “mengano”, porque necesitamos un control”, precisó.

La asistencia no se limita a alimentos. El grupo ha entregado hasta insulina para personas con diabetes. En un caso, quien recibía el medicamento les dijo que no lo querían si lo anotaban. “Era insulina que es necesaria, es tremendo”, contó.

 

LA CLÁSICA AYUDA DE JUAN

El comedor “Amigos de los Barrios” no pudo funcionar durante todo el año por la pandemia. Fue creado por Juan Romero y con ayuda de comercios alimentaba todos los días a más de 100 niños. Desde hace dos años, el sindicato petrolero ayudó a edificar el nuevo salón. 

Todos los Días del Niño y fiestas de fin de año, el comedor realizaba la clásica recolección de alimentos para entregar bolsones de comida. El año pasado entregó 150 canastas.

Ayer anunció que espera juntar 120 canastas o bolsones. La ayuda no se circunscribe a productos navideños.

“Por ahí la canasta navideña no quiere decir que tendrá pan dulce, sino paquete de fideos, puré de tomate, aceite. Es la necesidad en todo sentido”, aclaró a TiempoSur.

Para las fiestas “no es necesario comer un asado a la estaca como muchos lo hacen”, opinó Juan. “Con un plato de comida está bien para pasar la Nochebuena”, aunque al día siguiente el hambre no se termina.

“En las cajas navideñas que entregamos el año pasado había mercadería porque uno piensa en la Nochebuena, pero la semana sigue y cuesta todo. Por eso es bueno que se ayude con todo lo que se pueda”, remarcó.

A diferencia de otros años, valoró el trabajo del Ministerio de Desarrollo Social. “Se pudo gestionar la ayuda económica y alimentos, que por la junta vecinal me dejaron solicitar. Había veces en que la gente me llamaba y yo no estaba en una buena situación, por problemas como todo el mundo tiene, así que me alivió un montón porque asistieron enseguida. Es lo que pedimos hace años, que se arrimen y nos ayuden porque nosotros a la vez estamos ayudando a que sea más fácil el trabajo de ellos”, rescató.

Para ayudar, se pueden llevar las donaciones al comedor situado en la calle 21 y 30. “Pregunten por Juan, todos me conocen”.

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