Sam Slick

Primera restitución de restos mortales de indígenas que integran “colecciones” de museos

En la madrugada del domingo 1° de diciembre de 2019 se realizó la ceremonia de inhumación de Sam Slick, uno de los hijos del cacique tehuelche Casimiro Biguá (1819- 1873), en el Lote 6, zona de lago Cardiel donde descansa su hermana Juana Peso Fuerte. “Un acto de reparación para todos los pueblos indígenas”, destacaron los referentes de comunidades.

Loma Torta. Ceremonia de despedida en Chubut
Loma Torta. Ceremonia de despedida en Chubut
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El sábado por la tarde, una caravana partió desde Gobernador Gregores hacia el Lote 6 acompañada por la bandera del pueblo tehuelche. La ceremonia reunió alrededor de 80 parientes de las familias Vargas, Rivera, Mercerat e Ibáñez, que retornaron a su territorio luego de muchos años.

Sam Slick habría nacido en 1846 y falleció en 1876. Poco después de su fallecimiento, el Perito Francisco Pascasio Moreno lo desenterró y llevó su esqueleto al Museo de La Plata donde fue exhibido unos cuarenta años, hasta 1930 aproximadamente. Sus restos fueron restituidos en noviembre de 2018 a la Comunidad Mapuche Tehuelche Ceferino Namuncurá-Valentín Saihueque (Provincia del Chubut), pero tres días antes de concretar la restitución, la señora Susana Vargas envió una nota al Instituto Nacional de Asuntos Indígenas (INAI) y al Museo indicando que su destino final debía ser junto a su hermana, por lo que acordó con los miembros del Consejo de Participación Indígena (CPI) por el pueblo tehuelche de Santa Cruz que descansaría provisoriamente en Loma Torta (en las cercanías de Gaiman), hasta tanto organizaran su traslado a Santa Cruz. En su recorrido desde Loma Torta a Gregores, las comunidades e integrantes de pueblos originarios andinos saludaron el paso de Sam Slick. En sus mensajes de despedida señalaron la importancia de este evento, ya que se trata de la primera restitución en la Provincia de Santa Cruz, de restos mortales de indígenas que integran “colecciones” de museos.

(Lote 6, Lago Cardiel. Familiares y colaboradores).

La coordinación

Miryam Rivera, quien coordinó las distintas instancias de este proceso, expresó a TiempoSur que “cuando me preguntaron sobre mi parentesco con la gente del Lote 6 fue fácil responder porque mi madre y sus hermanos nacieron en ese lugar. Luego leí algunos libros buscando información que agregamos a un árbol genealógico que había hecho mi hija Rocío y Hoanka —su compañera del colegio José Font— para presentar en la Feria de las Colectividades, cuyo tema era ¨Pueblos originarios, su cultura y su gente¨. La investigación fue el puntapié para armar ese árbol genealógico que continúa ampliándose con el aporte de todos los parientes”.

Myrta Pocón, miembro del Consejo de Participación Indígena (CPI) por el pueblo

tehuelche de Santa Cruz, manifestó que fue un viaje inolvidable: “No puedo describir con palabras todo lo vivido. Nos invadieron sentimientos cruzados: Emoción, alegría, tristeza y también mucha bronca. Creo que todos los hermanos tehuelches, mapuches-tehuelches y mapuches tenemos un mismo sentimiento con esta situación que nos tocó vivir. Esta restitución es un hecho histórico, ya que es la primera en nuestra provincia. Fueron muchos años de falta de respeto, de atropello. Deseo de corazón que no hayan más cuerpos de nuestros ancestros en los museos, que no sigan siendo exhibidos. Cada comunidad tiene su mirada, su emblema, su cosmovisión, pero cuando se trata de la

restitución de nuestros paisanos el pensamiento debe ser uno solo. Duele el genocidio. Que esto sirva para contar la verdad de lo que pasó. Hablábamos en la rueda del fuego, durante la ceremonia, con la gente joven y no tan joven sobre lo que nos han enseñado en la escuela; de los próceres, de Roca, del Perito Moreno, de Cristóbal Colón. Y resulta que no eran nada más y nada menos que genocidas”.

Por su parte, Evelin Coñuecar, de la Comunidad Tehuelche Camusu Aike comentó que “fue muy significativo el regreso de Sam Slick, que un hermano tehuelche vuelva por fin a su lugar junto a su familia. Es triste pensar estuvo 140 años en el Museo de La Plata, pero reconforta saber que volvió a su territorio y descansará en paz. Todo esto es un impulso para la unión entre los pueblos originarios”.

Desde el momento que los restos mortales de Sam Slick salieron del Museo de La Plata dejó de ser patrimonio científico-estatal y fue reintegrado como miembro de su familia. En otras palabras, dejó de ser “objeto” y recuperó su estado como “sujeto de derecho”. El retorno de Sam Slick a su territorio y a los suyos es un acto de reparación histórica al pueblo tehuelche y es también un acto de reparación para todos los pueblos indígenas.

 

*La Ley 25.517 de Restitución de Restos Aborígenes ordena que “los restos mortales de aborígenes, cualquiera fuera su característica étnica, que formen parte de museos y/o colecciones públicas o privadas, deberán ser puestos a disposición de los pueblos indígenas y/o comunidades de pertenencia que lo reclamen” y que “para realizarse todo emprendimiento científico que tenga por objeto a las comunidades aborígenes, incluyendo su patrimonio histórico y cultural, deberá contar con el expreso consentimiento de las comunidades interesadas”. Al reconocer a los pueblos originarios como sujetos de derecho, esta ley revierte concepciones colonialistas estatales y científicas que consideran a los restos óseos de indígenas y a su cultura material como “bienes patrimoniales”, como “representantes del pasado” y, en ocasiones, como pueblos “extintos”. Acorde con dicha ley, desde el 2006 el Museo de la Plata removió los restos óseos de indígenas de las exhibiciones y, desde entonces, ha concretado doce restituciones.

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