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Reconocimiento

Muchas gracias, profe Mario

Domingo por la mañana. Frío, lluvia y viento. La convocatoria fue temprano, a las 10 horas aproximadamente. En las calles no andaba un alma, como se dice habitualmente. La ciudad estaba desierta.

  • 07/09/2022 • 10:33
Se hizo un reconocimiento al profesor Mario Fernández en el Hispano Americano-
Se hizo un reconocimiento al profesor Mario Fernández en el Hispano Americano-

Por Javier Nicolas Baroli

 

Sin embargo y en contrapartida a ese escenario de domingo, al entrar al Tito Wilson el clima cambió mágicamente. Sabía que iban a reconocer al profe Mario. Quien no fue alumno de él en Río Gallegos. Tenía que estar y estuve.

 

Cuando abrí ese portón blanco se me vinieron a la memoria un millón de recuerdos. Recuerdo que mientras esperábamos que salgan los chicos más grandes se armaban "picaditos" justo en donde giraba el portón corredizo y pasaba la pelota, lo que emulaba a un aro.

Cuando comenzaba la clase, el silencio era un acto reflejo. Admirados, todos nos callábamos para escucharlo, para aprender. A esa edad uno no dimensiona que además de transmitirnos el amor por la naranja, nos estaba transmitiendo valores, conceptos de vida que hasta el día de hoy conviven con nosotros y que salieron de esa clase de básquet.

Pase, bandeja, tiros libres, los infaltables "partiditos" al final de la clase con la ayuda de los monitores en el arbitraje. Nunca fui monitor, materia pendiente. Sabíamos que ellos eran los discípulos sagrados, los elegidos del profe, cuanta envidia sana en aquellos inocentes años.

Pero no todo era básquet, el profe tenía y tiene un don, un sexto sentido. Él sabía si te pasaba algo con solo mirarte unos segundos a los ojos. Te sentaba en la tribuna y te hablaba como un padre. Sus palabras fueron un bálsamo para muchos en momentos complicados, difíciles.

El fin de semana Hispano Americano lo reconoció, merecidamente, poniéndole el nombre de Profe Mario Fernández a su Escuela de Básquet, formadora de cientos y miles de jugadores y personas en nuestra ciudad.

La emoción que se vivió el domingo es difícil de describir. Todos quienes fuimos testigos dejamos caer una lágrima que rodó por las mejillas y mágicamente cayó en el parquet del Tito Wilson.

 

El desenlace del hermoso acto fue una imagen de película. El profe entró por las tribunas eternas pintadas de Celeste. Era como verlo entrar con su carpeta y el silbato para comenzar la clase.

En ese preciso momento se jugaba un partido entre las chicas y los chicos categoría Mini, quienes frenaron el partido y le hicieron un pasillo en medio de aplausos y lágrimas.

No faltaron las palabras de ex presidentes de la Institución, de dirigentes, de alumnos, de profes. Sin embargo, lo que más me emocionó fue ese aplauso cerrado, profundo y sincero que aún retumba en mi corazón y en el Tito Wilson.

El telón imaginario se bajó, el profe se perdió entre la gente y atrás quedó ese joven basquetbolista y volví a ser el hombre que soy en estos días. Gracias por tantos valores, cariño, dedicación, amor por el club, por el básquet, por la profesión. Gracias eternas querido Profe Mario Fernández.