Ni Una Menos - 3J

McNamara : “Hay mucho para revisar todavía”

A 11 años de la primera movilización de Ni Una Menos, la abogada y activista Romina McNamara reflexionó sobre los desafíos pendientes para combatir la violencia machista. Cuestionó las respuestas institucionales insuficientes, pidió una revisión profunda de las políticas públicas y sostuvo que la transformación debe comenzar en todos los ámbitos de la sociedad.

  • 03/06/2026 • 16:25
abogada y activista de género Romina McNamara.
abogada y activista de género Romina McNamara.

En el marco de un nuevo aniversario del movimiento Ni Una Menos, la abogada y activista de género Romina McNamara analizó la situación actual de la violencia contra las mujeres en Argentina. Lo hizo durante una entrevista con Tiempo FM, donde se refirió al contexto nacional atravesado por recientes femicidios, cuestionó el funcionamiento de las instituciones y planteó la necesidad de impulsar cambios estructurales desde la educación, la justicia, los medios de comunicación y la vida cotidiana.

La fecha volvió a estar marcada por casos que conmocionaron al país, entre ellos los femicidios de Agostina y de una joven en Temperley, hechos que reavivaron el debate sobre las políticas de prevención y protección. “Cuando suceden casos así tan conmovedores, tan chocantes, volvemos a poner el tema sobre el tapete, más cuando ocurre cerca de fechas como el 3 de junio, el 25 de noviembre o el 8 de marzo”, expresó McNamara. Sin embargo, remarcó que la problemática trasciende los momentos de mayor visibilidad pública. “Esto pasa todos los días. El tema es cómo hacemos para dejar de tener estos espasmos de preocupación y generar una constante para reducir estos números”, sostuvo.

Consultada sobre el rol de la Justicia, una de las instituciones más cuestionadas en los debates sobre violencia de género, consideró que las falencias judiciales son parte de un problema más amplio. “La Justicia es un problema para varios temas, no solamente para este. En lo que tiene que ver con género, desigualdades y violencia hacia las mujeres, para mí el problema fundamental es educativo”, afirmó.

En ese sentido, explicó que las respuestas judiciales son consecuencia de una formación cultural e histórica que todavía reproduce desigualdades. “Si seguimos teniendo las mismas estructuras de capacitación, vamos a seguir obteniendo los mismos resultados. La revolución tiene que ser desde el conocimiento”, indicó.

McNamara señaló que las herramientas creadas durante los últimos años, como oficinas especializadas o capacitaciones obligatorias, resultan insuficientes si no existe una comprensión profunda de la problemática. “No alcanza con tener oficinas especializadas en género ni con una formación en la Ley Micaela si no hay un entendimiento real de qué estamos hablando. Muchas veces repetimos frases y conceptos, pero no los tenemos internalizados”, manifestó.

Durante la entrevista también fue consultada sobre la eliminación del Ministerio de las Mujeres, Géneros y Diversidad por parte del Gobierno nacional y el recorte de distintos programas destinados a la asistencia de víctimas de violencia.

Si bien reconoció que existe un retroceso en materia de derechos y cuestionó la eliminación de herramientas de acompañamiento, planteó la necesidad de revisar críticamente los resultados obtenidos hasta ahora. “Es una barbaridad recortar ayudas en un contexto donde las víctimas las necesitan. Pero también creo que después de tantos años tenemos que detenernos a evaluar qué hicimos, qué funcionó y qué no funcionó”, señaló.

La activista remarcó que durante los años en que existieron estructuras específicas tampoco se logró reducir significativamente la violencia de género. “Teníamos ministerios, oficinas, comisarías especializadas y no teníamos menos femicidios ni menos desigualdad. Entonces hay que preguntarse qué está pasando”, reflexionó.

Para McNamara, uno de los principales desafíos consiste en abandonar los discursos repetitivos y comenzar a revisar las prácticas concretas de cada ámbito de la sociedad. “Tenemos que revisar cómo escribimos, cómo comunicamos, cómo recibimos a una persona en una oficina pública, cómo damos una noticia o cómo dictamos una sentencia. La práctica cotidiana es donde realmente se juegan estas transformaciones”, sostuvo.

Asimismo, valoró los avances logrados por el movimiento feminista en términos de visibilización social y debate público. “Hoy hay más canales de atención, más normativa protectora y más discusión pública. Antes no nos llamaban para hablar de estos temas”, recordó.

No obstante, insistió en que los cambios deben profundizarse y trascender los eslóganes. “Tenemos que sentarnos a pensar qué queremos decir cuando hablamos de desigualdad, de cuidados o de violencia. Hay mucho para revisar todavía”, afirmó.

Finalmente, invitó a la comunidad a participar de las actividades convocadas por Ni Una Menos en Río Gallegos. “A las cinco de la tarde está la convocatoria en el mástil central”, recordó, en una jornada que volvió a poner en agenda una problemática que, once años después de aquella primera movilización masiva, continúa atravesando a toda la sociedad argentina.