Viaje familiar y solidario

Mandinga por América pisa tierra de glaciares

Diego Starópoli, es tatuador y creador de la marca Mandinga Tattoo, hoy reconocida en el mundo. Desde hace años han sumado a la tarea algunas causas sociales y solidarias, como la reconstrucción de areolas mamarias y de quemaduras, a través de “tatuajes sanadores”.  Ahora este proyecto se embarca en un viaje desde Ushuaia a Alaska, y tiene su pequeño paso por Río gallegos y Calafate, donde ya tienen sus amigos.

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Mandinga Tattoo es hoy una marca mundial en la escena del arte corporal. Con casi 30 años de experiencia en el rubro su creador, Diego Starópoli, ha logrado casi todo lo que se ha propuesto, siempre con la impronta Mandinga como bandera, persiguiendo los sueños. Hoy tiene dos locales con 17 reconocidos artistas del tatuaje; organiza la Mandiga Tattoo Show, la convención más importantes Argentina y una de las más destacadas del continente; tienen una fundación donde trabajan con mujeres sobrevivientes del cáncer de mama; y hasta su propio programa de televisión, claro está relacionado al mundo de la tinta, y con el cual se ha dado el gusto de ganar dos Martin Fierro, pero los sueños siguen y ahora ha comenzado “Mandinga por América”, un viaje que inició en Ushuaia y por estas horas lo ha llevado a la ciudad de El Calafate, luego de un breve paso por Río Gallegos, y terminara en Alaska.  

El viaje: familiar, pero con fuerte carga solidaria

Diego, junto a su esposa Elizabeth, sus hijos Iván (17) y Thiago (11), comenzaron “Mandinga por América” es un viaje familiar a bordo de un motorhome, que recorrerá Argentina, Chile Perú, Ecuador, Colombia, Panamá, Costa Rica, Nicaragua, Honduras, El Salvador, Guatemala

México, Estados Unidos, Canadá y Alaska. Serán un total de 15 países que, si bien surge como un sueño adolescente y ahora familiar de Diego, no podía ser otra cosa que motor de un fin solidario y de concientización, por lo que el artista estará tatuando de forma totalmente gratuita a un número preestablecido de sobrevivientes al cáncer de mama y que tengan que reconstruir sus areolas mediante un tatuaje permanente, un proyecto que Mandinga Tattoo desarrolla ya hace más de 8 años en Buenos Aires. Vale la pena mencionar que en este viaje también se acercarán a casos de mujeres que tengan grandes lesiones como quemaduras ocasionadas por violencia de género, a modo de poder tapar sus cicatrices con los “tatuajes sanadores”.  

El viaje será totalmente documentado y transmitido por redes sociales, canal de Youtube y también tendrá sus ediciones para el Canal de la Ciudad de Buenos Aires.

El trabajo es coordinar con organizaciones que trabajen en la contención de estas mujeres, la fecha de llegada a cada país y las actividades que se irán desarrollando. Este viaje llevará al menos un año y uno de los principales objetivos será concientizar en la prevención del cáncer de mamá y en contra de la violencia de género. Incluso, para esto, el viaje lleva una muestra fotográfica itinerante que refleja el antes y el después de las personas que son intervenidas con el “arte” de sanar, además de tener la intención de dejar un embajador en cada país para que siga desarrollando esta tarea de forma gratuita.  

“Es un viaje familiar que no aprovecharlo y poder hacer esto, y que en otros lugares se pueda sembrar la semilla, sería un desperdicio”, refuerza Starópoli.

El objetivo es sanar

A lo largo del viaje, Diego tiene pensado tatuar, de manera gratuita, a unas 300 mujeres que sufrieron una mastectomía con los llamados "Tatuajes Sanadores". A través de las embajadas contactan a distintas fundaciones o ONG’s de los países que visitarán para seleccionar a las mujeres que serán tatuadas.

“Tatuajes sanadores”, es el nombre con el que Diego identifica su iniciativa humanitaria y con el que busca transformar el “dolor en arte”, es una premisa que viene cumpliendo desde 2015, cuando comenzó a realizar gratuitamente la reconstrucción de areolas mamarias a mujeres que padecieron cáncer de mama. De esta manera, Diego y el staff de tatuadores transformaron la vida de casi 1700 mujeres mediante sus tatuajes. Más allá del tatuaje de las areolas, también realizan tatuajes que cubren las cicatrices de las personas que sufrieron algún tipo de accidente que dejó secuelas imborrables en su cuerpo. En especial, aquellas que sufrieron quemaduras en la mayor parte de su cuerpo.

Starópoli recuerda que “empezamos a tatuar cicatrices desde el primer día Mandinga”, aunque hace 8 años, y a modo de homenaje a muchas mujeres de su familia que padecieron el cáncer de mamas, inició el proyecto de “tatuajes sanadores”.

La gente no concebía que un tatuaje podía cambiarles la vida de esta manera”, reconoce.

Hoy mandinga tienen una fundación trabaja junto a sobrevivientes de cáncer de mama, aunque también reciben a mujeres que han padecido violencia de género y como consecuencia están quemadas y hoy tatuadas. “Apuntamos a hacer una parada importante por país. En cada uno de los países que estaremos atravesando ya tenemos contacto anteriormente con gente local para presentar la muestra y estar tatuando”, repasa Diego.

La propuesta en Argentina se iba a desarrollar solo en Ushuaia como inicio del viaje, aunque por cuestiones tácticas y relacionadas a la nueva situación sanitaria debió ser suspendida. “Por cuestiones sanitarias los planeas han ido cambiando e intentaremos realizar algunas paradas en Argentina hasta que la pandemia nos permita salir del país”.

Por último, el además chofer de la travesía, hizo hincapié en que “el objetivo del viaje es disfrutar de mis hijos, conocer culturas, cambiarle la vida a las mujeres que vamos a tatuar y dejar un legado. En mi vida he cumplido todos mis sueños, pero lo mejor está por venir”.

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