Migraciones continentales – Volando al verano sureño

Los primeros Playeros rojizos fueron avistados en el Estuario del río Gallegos

Ellos vienen volando desde el Ártico canadiense y se dirigen hacia Tierra del Fuego, especialmente hacia la costa atlántica de la isla y a las costas de Bahía Lomas, un humedal marino costero ubicado en el sector chileno de la Isla Grande de Tierra del Fuego, sobre el estrecho de Magallanes.

El Playero rojizo anillado como “AM”, fue avistado el 10 de marzo de 2020 en el Estuario del río Gallegos (izq.) y el 23 de mayo del mismo año en Raybins Beach, Nueva Jersey, Estados Unidos (der.), habiendo recorrido 11.500 km en 70 días.
El Playero rojizo anillado como “AM”, fue avistado el 10 de marzo de 2020 en el Estuario del río Gallegos (izq.) y el 23 de mayo del mismo año en Raybins Beach, Nueva Jersey, Estados Unidos (der.), habiendo recorrido 11.500 km en 70 días.
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Por Asociación Ambiente Sur

 

Los primeros Playeros rojizos (Calidris canutus rufa) han llegado ya a las costas del Estuario del río Gallegos, siendo avistados por agentes de conservación de la Asociación Ambiente Sur.

Ellos vienen volando desde el Ártico canadiense y se dirigen hacia Tierra del Fuego, especialmente hacia la costa atlántica de la isla y a las costas de Bahía Lomas, un humedal marino costero ubicado en el sector chileno de la Isla Grande de Tierra del Fuego, sobre el estrecho de Magallanes. Allí pasan los largos días y cortas noches del verano austral, se alimentan dos veces al día durante los dos cambios de marea y cuando los días empiezan a acortarse, “saben” que deben emprender el regreso hacia el norte, hacia el Ártico, donde pasarán el verano boreal (nuestro invierno) y se reproducirán para reiniciar su increíble migración nuevamente hacia nuestro sur, donde llegan por estos días, entre octubre y noviembre.

Cuando regresen desde Tierra del Fuego hacia el norte, entre marzo y abril, volveremos a verlos en la costanera de Río Gallegos, del río Chico y en Punta Loyola, donde descansarán y se alimentarán para aumentar su masa corporal, lo cual les permitirá sobrellevar una migración de miles de kilómetros.

Los individuos anillados de una especie de aves migratorias permiten conocer con mayor exactitud sus rutas migratorias. Es el caso del Playero rojizo que fue anillado e identificado como “AM” en Río Gallegos y que fuera avistado el 10 de marzo de 2020 por el Equipo de Conservación de Ambiente Sur en el Estuario local. Ese mismo playero fue visto el 23 de mayo del mismo año en Raybins Beach, Nueva Jersey, Estados Unidos. ¡En tan sólo 70 días aproximadamente este playero recorrió al menos 11.500 km en su viaje migratorio! La mascota Rufina del Programa Guardianes del Estuario que lleva adelante la Asociación, representa a este playero en particular en las actividades de sensibilización del Programa.

En naranja, el increíble viaje migratorio del Playero rojizo, subespecie rufa, que por estos días ha llegado al Estuario del río Gallegos desde Norteamérica.

 

Disminución de la población y censo de sobreveraneantes de Playero rojizo

La población de Playeros rojizos que llegan a nuestras costas, censada anualmente, ha disminuido significativamente. En 2006, fueron avistados 3000 aves alimentándose en las vastas planicies intermareales y fangosas de nuestro Estuario, siendo el mayor número observado históricamente de 3500 ejemplares; en 2007, descendió a la mitad; en 2009, eran 600; en 2010, 110 individuos, con un gran descenso en los últimos años: 2016, 32 individuos; 2017, 176; 2018, 10; 2019, 46; 2020, 95 y 2021, 22 ejemplares.

El Playero rojizo es una especie considerada de gran preocupación para la conservación en todo el hemisferio occidental y especialmente la subespecie rufa que llega hasta el Estuario del río Gallegos, cuyo status de conservación es “En peligro de extinción”. La población de esta subespecie ha disminuido drásticamente en los últimos veinticinco años. Durante la migración hacia el norte, muchos playeros rojizos hacen escala en la Bahía de Delaware, Canadá, para alimentarse de los huevos de cangrejos herradura y engordar para el vuelo a los criaderos del Ártico. Durante los últimos 20 años, los conteos en la Bahía de Delaware han fluctuado entre 12.000 y 30.000 aves. Sin embargo, en 2021 se registraron poco menos de 7.000 individuos de Playeros rojizos en este sitio.

“Esto fue una alerta para las organizaciones que trabajan con la especie”, apunta María Luz Alsina, Coordinadora del Equipo de Conservación de Ambiente Sur, y agrega: “para descartar la posibilidad de que los restantes se hayan quedado en los sitios a los cuales migran en el hemisferio sur, en vez de estar en el hemisferio norte durante el invierno austral, se decidió hacer un censo de “sobreveraneantes”, como se les denomina a estos posibles “rezagados”.

En este contexto, la Asociación colaboró con la iniciativa dirigida por la ONG Manomet, que tuvo como objetivo identificar la presencia de individuos de Playero rojizo a lo largo de la costa de la Provincia de Santa Cruz durante el pasado invierno.

 

Un equipo de 8 agentes de conservación de Ambiente Sur realizó los relevamientos desde el 23 al 30 de julio de este año en cuatro sitios costeros de la provincia de Santa Cruz, con foco en aves playeras migratorias sobreveraneantes, comenzando por la Bahía Puerto San Julián y continuando hacia el sur por los estuarios de los ríos Santa Cruz, Coyle y Gallegos.

Fueron censadas otras especies de aves playeras, pero no se observó a ningún individuo de Playero rojizo. El último registro del “rojizo” antes de su viaje hacia el norte en el Estuario de Río Gallegos fue el 2 de junio de 2021, cuando se avistaron 5 individuos en la Reserva Costanera Urbana. Estos playeritos se encontraban descansando junto a un grupo de becasas de mar y ostreros australes.

Entre las principales amenazas para la conservación de esta playera está el impacto antrópico que afecta su hábitat, como el avance urbano sobre las marismas costeras, el cual se detuvo en gran medida a partir de la protección del ecosistema del Estuario con la creación de la Reserva Costera Urbana en 2004; la contaminación por la basura y, entre otras causas, la sobreeexplotación del crustáceo herradura, de cuyos huevos se alimenta en Norteamérica.

Por supuesto, están también los predadores naturales. Los Playeros rojizos le temen al Halcón peregrino. Se ha observado que por esta razón sus músculos se adaptan para tener más oportunidad de escape ante un ataque sorpresivo de un halcón mientras están en la arena. Así, desarrollan sus músculos pectorales relativamente más grandes para ayudarlos a dar giros cerrados y repentinos en un vuelo errático en el que intentan superar con maniobras ágiles la velocidad del rapaz.

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