Semana Mundial

Lorena Corti: “Un parto respetado no es una elección, es un derecho”

Ella es Lorena Corti , licenciada en Comunicación Social, Doula, Puericultora, especialista en crianza, entre otras temáticas relacionadas a la maternidad. Madre de cinco hijos, de entre 21 y 4 años.  Es santacruceña, nació en Río Gallegos y vive en Villa Elisa a unos kilómetros de La Plata. Deseó, luchó y logró un parto “íntegramente” respetado : el de su única hija mujer, la menor. En el marco de la Semana Mundial del Parto Respetado , contó su experiencia a TiempoSur.

  • 14/05/2023 • 19:56
 Lorena Corti, licenciada en Comunicación Social, Doula, Puericultora, Asesora en lactancia.
Lorena Corti, licenciada en Comunicación Social, Doula, Puericultora, Asesora en lactancia.

La Semana Mundial del Parto Respetado que comienza este lunes es oportunidad propicia para visibilizar e incorporar acciones por el bienestar y el respeto de los derechos de las personas gestantes, puérperas, recién nacidos, su familia y de los afectos que acompañan el proceso. En este contexto, se destaca la importancia de la adecuación de las prácticas sanitarias a fin que incluyan las particularidades de cada familia como etnia, religión y nacionalidad y promuevan el acompañamiento para la toma de decisiones seguras e informadas.

La doula Lorena Corti, además de acompañar lactancias y crianzas, trabaja desde la comunicación a través de las redes sociales “Upa, teta y amor” para difundir y visibilizar esto que es un derecho que pocos reconocen.

Luego de un primer parto medicalizado e intervenido, dos cesáreas, un hijo que llegó tras un esperado proceso de adopción, tristes pérdidas, nació su quinta hija a través de un parto vaginal respetado; luego de tres horas de trabajo de parto, a sus 46 años.

“Todo fue tan simple, natural y amoroso, un parto respetado en el sentido más amplio del concepto”, dijo la asesora en crianza y lactancia a TiempoSur.  Ella lo logró después de peregrinar con su esposo, Gustavo, sin éxito, por varios profesionales, manifestando cómo deseaba que fuera su parto, con un protocolo de actuación en la mano y completamente decidida. Así, hasta que dio con una doctora que coincidía en cada una de sus decisiones y que también luchaba por el derecho de las madres a tener un parto respetado.  

Explicó que  “un parto respetado no es una moda, ni un capricho”, dijo. “No es que te digan “gordi” que dejen entrar a tu pareja a la sala de parto. No es que te ‘ayuden’ con un goteo, una epi, rompiendo la bolsa o diciéndote cuándo pujar. No es que te dejen darle un besito a tu bebé o te lo apoyen en el pecho antes que se lo lleven. Un parto respetado es ese en que los protagonistas son vos y tu bebé. Es ese en el que vos elegís en base a información real, honesta y actualizada cada paso. No es solo una elección, es un derecho. Y tuvimos que luchar por una ley para que lo cumplan: Ley Nacional 25.929 y, la mayoría de las veces, ni aún así se logra”, explicó.

Detalló que “un parto respetado no debería ser un privilegio, porque no es ni más ni menos que un Derecho que  asiste por ley a cada persona que gesta de ser tratada con respeto y dignidad durante el embarazo, trabajo de parto, parto y puerperio”.

“Tan vulneradas hemos sido por siglo y siglos que necesitamos de leyes (nacionales e internacionales) que nos garanticen nuestros deseos y decisiones, cosas que –lamentablemente- aún hoy no siempre se cumplen”, añadió.

En ese contexto detalló cuáles son esas acciones que garantizan el parto respetado. Dijo, entre otros puntos que “debemos ser tratadas de forma digna y respetuosa;  que se respeten los tiempos fisiológicos de nuestro cuerpo; estar acompañadas por una persona de nuestra confianza en todo momento; realizar el trabajo de parto en condiciones de intimidad;  ser debidamente informada sobre todas los procedimientos e intervenciones que se nos van a practicar; que no se nos realicen prácticas de rutina sólo por ‘protocolo’; podemos solicitar y llevarnos la placenta y permanecer en contacto constante con nuestros hijos con internación conjunta, que se facilite la lactancia durante la primera hora de vida, entre otros aspectos”. Y sobre todo, destacó: “ningún protocolo institucional está por encima de una ley nacional”.

Lorena quien es madre de cinco hijos, no supo de este derecho cuando dio a luz al primero. Tampoco fue fácil lograr que las instituciones, profesionales y el contexto lo abordaran como lo especifica la ley. Sin embargo, atraída por la maternidad, estudió, luchó y logró que el quinto de sus hijos, una niña que hoy tiene poco más de cuatro años, nazca en el medio de un parto íntegramente respetado.

Contó: “fue una niña muy deseada y esperada. Todo el embarazo fue de felicidad y plenitud. La confianza y seguridad me llevaron a buscar mi parto vaginal después de dos cesáreas para vivir este nacimiento de la forma más amorosa y respetada, con un renacer como madre, esta vez como madre de una niña luego de cuatro varones”.

“Y así llegó mi parto soñado, amoroso, íntimo, revolucionario.  No hubo intervención alguna, ni pujos dirigidos, sólo el aliento amoroso de mi compañero y el respeto por ese momento de las profesionales que se mantuvieron una a cada lado del banquito de partos, en un ambiente íntimo, cálido, oscuro. Mi marido desde el primer momento se ubicó delante de mí,  esperando recibir a nuestra hija”, concluyó.