Ley de etiquetado

Lo que se aprendió con el etiquetado en cigarrillos y la eterna discusión del alcohol

Se trata de una de las leyes nacionales que se sancionó hace una década. Con diez años de aprendizaje, qué se podrá implementar de esta manera en los alimentos y el planteamiento que se deberá dar sobre las bebidas para mayores de 18 años. 

Dos drogas legales.
Dos drogas legales.
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En Argentina cada diez años empiezan a debatirse los hábitos de consumo de los ciudadanos del país. En 2001 fue el exceso de las bebidas alcohólicas, en 2011 el tabaco y ahora el de los alimentos. En cuanto a los cigarrillos, en aquel año se aprobó y se sancionó una ley que obliga a las productoras a colocar en las cajas una amplia etiqueta que advierte sobre los peligros de fumar. Ahora cualquier comprador que quiera acceder a los paquetes, se encuentra con la mitad del mismo cubierto con una imagen impactante acerca de los efectos del tabaco en la salud. Se trata de una de las primeras experiencias que tuvo el país, por fuera del alcohol, sobre el etiquetado a productos. Fueron más de diez años de experiencia que, según la Asociación Argentina de Tabacología, instó a que más del 70% de los fumadores quiera dejar de fumar. La AsAT realizó una investigación sobre los hábitos de consumo durante el aislamiento social obligatorio con el objetivo de tener una "foto instantánea" de la conducta y la percepción que tienen de ella, los fumadores y ex fumadores en este contexto, a través de una encuesta anónima online de la que participaron 1745 adultos, entre 18 y 90 años.

Según los datos arrojados por la encuesta, un 71% de los fumadores manifestaron que quieren dejar de fumar. Sin embargo, un 59% de ellos creen que es imposible o no se proponen dejar de fumar en estas circunstancias, a pesar de que el 70% declaró estar más preocupado frente al COVID-19. Esto se traduce netamente a que, el etiquetado en el cigarrillo y la búsqueda de crear conciencia sobre fumarlo, sirvió.

La Ley de Regulación de la publicidad del Tabaco (26.687) establece los parámetros en los cuales se puede vender el cigarrillo, delimitando además cómo deben estar adecuados los paquetes. "Los empaquetados y envases de productos elaborados con tabaco llevarán insertos una imagen y un mensaje sanitario que describa los efectos nocivos del consumo de productos elaborados con tabaco, de conformidad con el listado expuesto en el artículo 7º de la presente, que será actualizado por la autoridad de aplicación con una periodicidad no superior a dos (2) años ni inferior a un (1) año", remarcan. Asimismo, deben aclarar explícitamente que fumar causa cáncer, enfisema pulmonar, adicción, impotencia sexual, entre otras. Todo ello acompañado de duras imágenes sobre los efectos negativos sobre el fumador.

 

Marketing engañoso

De esta manera una futura Ley de Etiquetado, tal como sucede en otros países de Latinoamérica, serviría por ejemplo para advertir al consumidor acerca del alto contenido en grasas de un alimento, o sobre la nefasta cantidad de azúcar que puede traer un litro de gaseosa azucarada. Hablar de la Ley de Etiquetado no es solamente hacer referencia al octágono negro de advertencia, sino de una verdadera democratización y conciencia a la hora de comprar un producto. Muchas veces las productoras intentan vender un producto alto en calorías como si se tratase de algo “light”, utilizando estrategias de marketing como colores en verde. En este caso, el comprador se ve engañado y esta nueva normativa viene a evitar eso. Se trataría de un resultado que –tal como la ley de tabaco- tendría resultados varios años después de aplicada.

 

El debate del alcohol

Quizás uno de los debates que se dará en diez años una vez más, siguiendo esta tendencia, sea empezar a hablar seriamente acerca del consumo del alcohol. Se trata de una de las drogas legales más dañinas, no solamente por su efecto en la salud, sino también por ejemplo por la cantidad de muertes ocurridas en incidentes de tránsito por conductores que manejan alcoholizados. Eso sin decir acerca de lo naturalizado que está su consumo, siendo socialmente aceptado. Quizás “prohibida su venta a menores de 18 años” no alcanza, como tampoco “beber en exceso es perjudicial”.

“La prohibición por sí misma y como un hecho aislado no resuelve las situaciones de consumo. Hace falta mucha información para jóvenes y adultos con diferentes estrategias de cuidado, y también para estimular el pensamiento crítico acerca de las verdaderas motivaciones del consumo", señalaron desde SEDRONAR.

La situación en Argentina aparece como particularmente preocupante en la región. En los últimos siete años aumentó el 50% el consumo de alcohol entre los 12 a 17 años.

Se calcula que en nuestro país las muertes anuales atribuibles al alcohol suman 4.700 en mujeres y 7.700 en hombres.

Según SEDRONAR en el 2017 el 77% de la población al llegar a los 18 años ya había consumido alguna bebida con alcohol. Y el 47% de los jóvenes que consumió alcohol en el último mes, lo hizo en forma excesiva.

Cifras que deberán verse y plantear, si no es necesario ahí también, aplicar más legislación.

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