Ingresos

La UCA advirtió que bajó la pobreza pero crecieron las carencias sociales

El Observatorio de la Deuda Social Argentina de la Universidad Católica Argentina presentó un informe sobre pobreza multidimensional en el país. El estudio señala que, aunque entre 2024 y 2025 se redujo la pobreza medida por ingresos, aumentaron los déficits vinculados al acceso a derechos sociales básicos.

  • 15/06/2026 • 16:26

El Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA), dependiente de la Universidad Católica Argentina (UCA), presentó un nuevo informe en el que analizó la evolución de la pobreza en el país desde una perspectiva multidimensional. El relevamiento contempla no solo los ingresos monetarios de los hogares, sino también el acceso a derechos sociales básicos.

El trabajo evaluó el período 2017-2025 y tomó como referencia seis dimensiones: alimentación, salud, vivienda digna, servicios, educación y empleo con seguridad social. Según el informe, durante los años 2024 y 2025 la pobreza por ingresos se redujo de manera considerable, pero esa mejora convivió con un deterioro en otros indicadores sociales.

Entre 2024 y 2025, la tasa de pobreza por ingresos revirtió su tendencia y disminuyó la proporción de hogares que no accedían a una canasta básica total. Sin embargo, los indicadores de carencias no monetarias marcaron un empeoramiento en el acceso a derechos sociales.

De acuerdo con el análisis del ODSA-UCA, entre 2021 y 2025 se registró un aumento continuo en la proporción de hogares con déficits en dimensiones vinculadas a derechos sociales. El incremento se observa principalmente al considerar hogares con al menos una o dos privaciones. En tanto, los hogares con tres o más carencias tuvieron variaciones de menor intensidad a lo largo de la serie.

Las dimensiones más afectadas fueron trabajo, alimentación y salud. En el caso del trabajo, el déficit pasó del 26,7% en 2017 al 33,1% en 2025, lo que representa un incremento de 6,4 puntos porcentuales. En alimentación, el indicador subió del 13,1% al 18,7%, con una suba de 5,6 puntos. En salud, el déficit pasó del 29,2% al 34,3%, con un aumento de 5,1 puntos.

También se registraron variaciones en educación, vivienda y servicios. En educación, el déficit pasó del 28,1% al 30%; en vivienda, del 21,6% al 22%; mientras que en servicios hubo una mejora, al bajar del 32,8% al 28,7%.

El informe también marca diferencias entre pobreza por ingresos y pobreza multidimensional. La pobreza por ingresos fue del 20,9% en 2017, llegó al 36% en 2024 y descendió al 26,4% en 2025. No obstante, al incorporar privaciones no monetarias, el diagnóstico muestra una situación más compleja.

Según los datos difundidos, el 30,7% de los hogares no es pobre por ingresos y no presenta carencias. En tanto, el 2% es pobre por ingresos, pero no registra privaciones no monetarias. Otro 42,9% no es pobre por ingresos, aunque sí presenta carencias sociales. Además, el 24,4% es considerado pobre multidimensional, es decir, combina pobreza por ingresos con al menos una privación.

La conclusión principal del informe sostiene que la mejora reciente en la pobreza monetaria puede sobreestimar la recuperación del bienestar. Desde el ODSA-UCA indicaron que las deudas sociales vinculadas a derechos básicos continúan siendo un problema estructural y requieren políticas de inclusión que vayan más allá del ingreso.

Entre las recomendaciones, el organismo planteó la necesidad de priorizar políticas orientadas al empleo decente, la seguridad social, el acceso a la alimentación y el acceso efectivo a los servicios de salud. También remarcó la importancia de fortalecer los mecanismos de protección social, reducir la informalidad laboral y adoptar un enfoque de desarrollo inclusivo que combine crecimiento económico con políticas sociales sostenidas.