Salud

La importancia de mejorar la calidad alimentaria en niños y adolescentes

La licenciada en Nutrición Diana Medina Scuderi habló sobre la necesidad de acercar información actualizada a las familias y explicó cómo organizar desayunos, colaciones y hábitos saludables en contextos atravesados por dificultades económicas.

  • 21/03/2026 • 12:27
 licenciada en Nutrición Diana Medina Scuderi
licenciada en Nutrición Diana Medina Scuderi

La licenciada en Nutrición Diana Medina Scuderi explicó, en primer término, que en nutrición no existen respuestas universales, ya que cada recomendación dependió de las condiciones particulares de la persona y también de su contexto. En ese marco, advirtió que la situación socioeconómica actual muchas veces dificultó el acceso a una alimentación adecuada, suficiente y de calidad, aunque remarcó que siempre hubo herramientas para mejorar lo que se consume a diario.

En ese sentido, planteó que el enfoque no debió centrarse en catalogar un plato como “bien” o “mal”, sino en pensar de qué manera podía enriquecerse para volverlo más nutritivo. Para Medina Scuderi, incluso cuando no se accedió a los mejores alimentos, siempre existió alguna posibilidad de mejorar la calidad de lo que se llevaba a la mesa.

Al referirse a la alimentación infantil antes de ingresar a la escuela, explicó que no siempre fue necesario que el desayuno se consumiera a primera hora. Señaló que muchos chicos que entran a las 7 o 7:30 horas, no tienen hambre, sienten náuseas o directamente presentan dificultades digestivas, por lo que recomienda preparar colaciones saludables para llevar y consumir más tarde, cuando el niño sienta hambre.

Dentro de esas opciones, desaconsejó el uso de alfajores y otros ultraprocesados, y propuso alternativas caseras simples como frutas, frutos secos o preparaciones con huevo. Explicó que esos productos industriales estuvieron cargados en su mayoría de azúcares, grasas no saludables e ingredientes artificiales, por lo que consideró preferible optar por alimentos de mejor calidad nutricional.
La nutricionista también subrayó la importancia de escuchar las señales del cuerpo y no obligar a los chicos a comer cuando no tienen ganas. Indicó que insistir con una comida poco atractiva o en un momento inapropiado podía generar una respuesta negativa a futuro, mientras que enseñar a reconocer el hambre real favorece a una relación más positiva con la alimentación.

En cuanto a la composición de una vianda o colación escolar, precisó que dependerá de la cantidad de horas en la escuela y de las actividades complementarias, como contra turnos, deportes o idiomas. Aun así, indicó que en líneas generales una buena opción combinó una proteína, un hidrato y una pequeña cantidad de grasa, aunque aclaró que las cantidades variaron según cada etapa.
Sobre el desayuno, explicó que las infusiones respondieron más a una costumbre cultural que a una necesidad estricta. Señaló que si lo que se buscó fue hidratarse, el agua resultó suficiente, y que el desayuno también pudo fraccionarse en pequeñas porciones a lo largo de la mañana, por ejemplo, con yogur, fruta, café o tostadas con huevo, según el apetito de cada persona.

La especialista remarcó, además, que el vínculo de los chicos con la comida debe construirse con información, explicación y participación. Consideró clave que entendieran por qué se les recomendó llevar determinados alimentos y por qué otros no fueron convenientes, para evitar una lógica arbitraria en la que solo se impusieran órdenes sin fundamentos. También mencionó la posibilidad de negociar ciertas elecciones, siempre dentro de un marco de cuidado y equilibrio nutricional.

Al hablar de los adolescentes, señaló que existió una mayor concientización en la población en general, aunque marcó diferencias entre quienes estuvieron vinculados al deporte y quienes no. Explicó que los jóvenes que compiten o entrenan con objetivos concretos suelen mostrarse más interesados, piden información, cumplen con viandas y colaciones y se adaptan mejor a las pautas propuestas.
No obstante, advirtió que muchas consultas llegan tarde, cuando ya existe un diagnóstico marcado o un exceso de peso grave. Por eso, lamentó que la nutrición todavía no se abordara con suficiente fuerza desde la prevención. 

En relación con la realidad social, sostuvo que tanto en la provincia como a nivel país se observa que los sectores más vulnerables tuvieron menor acceso a alimentos de calidad. Eso, indicó, derivó en cuadros de malnutrición donde convivieron el exceso de peso con déficits de vitaminas, minerales e incluso proteínas, debido al predominio de harinas refinadas, snacks y productos de bajo costo económico pero escasa capacidad de saciedad.