Merendero

La cultura es la solidaridad

Son cerca de 20 personas, mujeres y hombres que trabajan en el merendero “Sonrisas del Sur”. Un espacio barrial que asiste a más de 50 familias en el barrio Bicentenario I. Ese rinconcito que brinda una mano y genera comunidad, allí donde urge la necesidad de comida y abrigo.   

Tayana, referente del merendero Sonrisas del Sur. 
Tayana, referente del merendero Sonrisas del Sur. 
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Los comedores y merenderos siguen siendo lugares de contención, espacios de colaboración permanente a personas en situación de vulnerabilidad y con necesidades urgentes.

En Río Gallegos, hace pocos años, existían varios espacios como comedores y merenderos propagados en diferentes sectores de la ciudad. Algunos de ellos hoy perduran y otros han abierto, ante la necesidad recurrente de familias por comida, ropa de abrigo y elementos para calefaccionarse.

Una realidad que llevó a Tayana y Érika, dos de las mujeres que viven en el barrio Bicentenario I a conformar con vecinos y vecinas del sector el merendero “Sonrisas del Sur”, que se ubica en las calles 42 y 11.

 

Roles y asistencia         

“Somos alrededor de 15 a 20 personas, mujeres, hombres y chicos adolecentes que ayudan con algunos trabajos”, explicó Tayana en diálogo con TiempoSur.

Hay personas que se encargan de cocinar y preparar la merienda, otras personas trabajan en roperos comunitarios con bolsones de ropa y abrigo, los voluntarios que retiran las donaciones en la ciudad y los chicos que se encargan de preparar cajones verduleros y para los juguetes.

El merendero Sonrisas del Sur trabaja con merienda y almuerzo, y asiste a más de 50 familias. “Durante el todo invierno queremos hacer un sábado el almuerzo y otro sábado merienda”, advierte Tayana, quien da cuenta que hacen entrega de pan, jugo, frutas o algún postre a las familias.

Érika agrega que los vecinos no solamente son del Bicentenario, sino que “vienen de Ayres Argentinos, 22 de Septiembre, barrio Santa Cruz y también vienen de la ciudad (sector urbano) a buscar frazadas y ropa de abrigo”. De esta manera, señaló que asistieron a adultos mayores que viven en los barrios Belgrano, Evita y 400 Departamentos.

“Ha aumentado la cantidad de familias que están viniendo al merendero”, advirtió Érika.

La comida, carne y verdura para el almuerzo la reciben por parte de personas anónimas, comerciantes y asociaciones que colaboran de manera desinteresada. Además, el Ministerio de Desarrollo Social les provee de harina, leche y azúcar para la merienda.  

Campaña de invierno 

Actualmente, el merendero también aprovecha su espacio para juntar abrigos para repartir entre quienes más lo necesiten para afrontar el invierno que se aproxima.

Esta “Campaña del frío” los encuentra juntando camperas, abrigo, frazadas, cubrecamas, entre otros.

Además, aprovechan para recolectar leña y materiales para calefaccionarse, para quienes usan salamandras en sus viviendas. 

Todo ayuda y eso lo entienden. El número de familias aumenta en proporción con la solidaridad que impulsa a vecinos y vecinas que sostienen este merendero a kilómetros del radio céntrico de la ciudad. Ese espacio donde sirven un alimento y reciben como moneda de cambio una sonrisa.

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