Un día como hoy

Houston, tenemos un problema

Un día como hoy, pero de 1970, despegó el Apolo 13 desde Cabo Cañaveral, EE.UU, con destino a la Luna en la que finalmente no pudo posarse por un incidente técnico, y quedó en la historia por ser “el fracaso más exitoso” de la carrera espacial. La frase que surgió tras este fallido viaje es una popular, pero errónea cita de los dichos del astronauta Jack Swigert tras su comunicación con la tierra justo después de observar una luz de advertencia​ el 13 de abril de 1970.

  • 11/04/2022 • 07:54

Apolo 13 fue la séptima misión tripulada del programa Apolo de la NASA y la tercera destinada a aterrizar en la Luna. La nave despegó desde el Centro espacial John F. Kennedy el 11 de abril de 1970, pero tuvo que abortarse el alunizaje debido a una explosión en un tanque de oxígeno del módulo de servicio tras dos días de misión. En lugar de alunizar la tripulación dio la vuelta a la Luna y regresó a salvo a la Tierra el 17 de abril. El comandante de la misión fue Jim Lovell, con Jack Swigert como piloto del módulo de mando y Fred Haise como piloto del módulo lunar. Swigert había sustituido a última hora a Ken Mattingly, que quedó en tierra como consecuencia de haber estado expuesto a la rubeola.

Durante un encendido rutinario del sistema de removido del oxígeno líquido de uno de los tanques, la ignición accidental del aislamiento de un cable deteriorado en el interior del tanque provocó un cortocircuito que causó una explosión que dejó salir su contenido al vacío. Sin oxígeno, necesario tanto para respirar como para generar energía eléctrica, los sistemas de propulsión y de soporte vital del módulo de servicio no podían funcionar. Tuvieron que desconectar los sistemas del módulo de mando para preservar los recursos restantes para el reingreso, obligando a la tripulación a trasladarse al módulo lunar como improvisado bote salvavidas. Cancelado el alunizaje, los controladores de la misión se dedicaron a ayudar a la tripulación a regresar a la Tierra con vida.

Aunque el módulo lunar estaba diseñado para mantener a dos hombres en la superficie lunar durante dos días, el centro de control de misión en Houston improvisó unos procedimientos para que pudiera mantener a tres hombres durante cuatro días. La tripulación sufrió numerosas dificultades a causa de la falta de energía, una cabina fría y húmeda y la escasez de agua potable. Se enfrentaron a la necesidad crítica de adaptar los filtros del módulo de mando para que el sistema de eliminación de dióxido de carbono funcionara en el módulo lunar, pese a su diferente geometría. Contrarreloj, la tripulación y los controladores de la misión lograron improvisar una solución.

Un comité investigador determinó que hubo un fallo durante las pruebas del tanque de oxígeno previas al vuelo y por el hecho de que se colocara teflón en su interior. A raíz de las investigaciones el comité recomendó algunos cambios, como reducir al mínimo la utilización de elementos potencialmente combustibles dentro del tanque, medida que se aplicó a la misión Apolo 14.

Decenas de millones de espectadores vieron el amerizaje de la nave en el océano Pacífico Sur por televisión y el riesgo que corrieron los astronautas renovó por un tiempo el interés por el programa Apolo. La historia de los hechos acaecidos durante esta misión se ha dramatizado en varias ocasiones, sobre todo en la película de 1995 Apolo 13.

“Houston, we've had a problem”

Se perdieron las comunicaciones y la telemetría hacia la Tierra durante 1,8 segundos, hasta que el sistema se recuperó automáticamente cambiando la antena direccional de alta ganancia de banda S de alta ganancia, utilizada para las comunicaciones translunares, pasando del modo de banda estrecha a banda ancha. ? El accidente se produjo a las 55:54:53 horas de misión; Swigert informó 26 segundos después, transmitiendo «Okay, Houston, we've had a problem here» (Bien, Houston, hemos tenido un problema aquí), secundado a las 55:55:42 por Lovell «Houston, we've had a problem. We've had a Main B Bus undervolt» (Houston, hemos tenido un problema. Hemos tenido una bajada de tensión en el Bus Principal B). ?

En un principio Lovell creyó que Haise había activado la válvula de represurización de la cabina del módulo lunar, lo que también producía un estallido (a Haise le gustaba hacerlo para asustar a sus compañeros de tripulación), pero Lovell comprobó que Haise no sabía lo que había pasado. Por su parte, Swigert pensó inicialmente que un meteoroide podría haber golpeado el módulo lunar, pero tanto él como Lovell pronto verificaron que no había ninguna fuga. ? La caída de tensión del Bus Principal B significaba que no llegaba suficiente voltaje desde las tres células de energía del módulo de servicio (alimentadas por hidrógeno y oxígeno líquidos canalizados desde sus tanques respectivos y que se combinaban para suministrar agua potable y abastecer de energía el módulo) al segundo de los dos sistemas de distribución de energía del módulo de servicio. Casi todo en el módulo de mando y servicio necesitaba energía. Aunque el bus se recuperó momentáneamente, poco después los buses A y B se quedaron sin voltaje. Haise comprobó el estado de las células de combustible y descubrió que dos de ellas habían caído. Las normas de la misión prohibían entrar en la órbita lunar a menos que todas las células de combustible estuvieran operativas.

Minutos después del accidente se registraron varias lecturas anormales, que mostraban que el tanque 2 estaba vacío y que la presión del tanque 1 disminuía lentamente, que la computadora de la nave se había reiniciado y que la antena de alta ganancia no funcionaba. En un principio Liebergot ignoró las preocupantes señales del tanque 2 tras el incidente, ya que se centró en el tanque 1, confiando en que su lectura sería un buen indicador de lo que contenía el tanque 2; también lo hicieron los controladores de la «trastienda». Cuando Kranz le preguntó a Liebergot al respecto, en un principio respondió que podría haber lecturas falsas debido a un problema con los instrumentos. ? Lovell, mirando por la ventanilla, informó que estaba saliendo al espacio «un gas de algún tipo», quedando claro que había un problema serio. ?

Dado que las células de combustible necesitaban oxígeno para funcionar, cuando el tanque de oxígeno 1 se agotara, la célula de combustible que quedaba dejaría de funcionar, lo que supondría que las únicas fuentes significativas de energía y oxígeno del módulo de mando y servicio serían las baterías del módulo de mando y su tanque de reserva de oxígeno, que serían necesarias para las últimas horas de la misión, pero la célula de combustible restante, ya sin oxígeno, se alimentaba del tanque de reserva. Kranz ordenó separar el tanque de reserva, para conservar su oxígeno, pero esto significaba que la célula de combustible restante quedaría inutilizada en dos horas, ya que el oxígeno del tanque 1 se estaba consumiendo o se filtraba. ? Para solucionar el problema resultó fundamental el papel del controlador de misión del “Equipo negro”, Glynn Lunney, que inició su turno una hora después de la explosión del tanque de oxígeno. Lunney y su equipo se enfrentaron al desafío sin precedentes de tener que encender el módulo lunar en un plazo extremadamente ajustado, transfiriendo la guía y los datos de navegación desde el módulo de mando moribundo; su excelente memoria y rapidez de pensamiento fueron fundamentales para el éxito del equipo durante las horas siguientes. El espacio alrededor de la nave se llenó con innumerables pequeños trozos de escombros del accidente, lo que complicaba cualquier esfuerzo por utilizar las estrellas para orientarse. ? En ese momento, el único objetivo de la misión pasó a ser llevar a los astronautas de vuelta a la Tierra con vida. ?

De regreso a la Tierra

El módulo lunar contenía suficiente oxígeno, pero todavía quedaba el problema de la eliminación del dióxido de carbono exhalado por los astronautas al respirar, que era absorbido por un purificador que funcionaba con unos depósitos con partículas de hidróxido de litio. El suministro de estos depósitos en el módulo lunar, destinado a albergar a dos astronautas durante 45 horas en la Luna, no era suficiente para mantener a tres astronautas en el viaje de regreso a la Tierra. ? El módulo de mando tenía suficientes, pero no tenían la forma y el tamaño adecuados para funcionar con los equipos del módulo lunar. Los ingenieros del Centro de Control idearon una forma de adaptar los contenedores cuadrados del módulo de mando para que encajaran en las aberturas redondas de los del módulo lunar utilizando plástico, cubiertas arrancadas de los manuales de procedimientos, cinta adhesiva y otros elementos de los escasos disponibles en la nave. ? Los ingenieros de la NASA llamaron al dispositivo improvisado “the mailbox” (el buzón). El CAPCOM Joseph Kerwin fue el encargado de leerles paso a paso a lo largo de una hora el procedimiento para su elaboración y Swigert y Haise se encargaron de su construcción; los elevados niveles de dióxido de carbono en la nave comenzaron a caer inmediatamente. Más tarde Lovell dijo “El artilugio no era muy atractivo, pero funcionaba”.

La electricidad del módulo de mando y servicio provenía de unas células de combustible que producían agua como un producto derivado, pero el módulo lunar solo se alimentaba de baterías de óxido de plata y zinc, que no lo hacían, por lo que conservar tanto energía eléctrica como agua, necesaria para la refrigeración de los equipos además de para beber, sería crítico para la supervivencia. El consumo de energía del módulo lunar se redujo al nivel más bajo posible; ? Swigert pudo llenar algunas bolsas de bebida con agua del grifo del módulo de mando, ? pero incluso dando por sentado un racionamiento del consumo por la tripulación, Haise calculó inicialmente que se quedarían sin agua para la refrigeración unas cinco horas antes de la reentrada. Aunque esta situación aparentemente era asumible, pues los sistemas del módulo lunar del Apolo 11 una vez expulsados en la órbita de la Luna habían seguido funcionando durante siete u ocho horas incluso sin agua, podía ser un problema importante por lo que se estableció la ración de la tripulación en 0,2 litros de agua por persona y día, una quinta parte de la ingesta normal. Al final, con estas medidas estrictas el Apolo 13 regresó a la Tierra con un remanente de 12,8 kg de agua. ? A causa de la deshidratación los tres astronautas perdieron entre todos, un total de 14 kg de peso y Haise desarrolló una infección urinaria. ? Probablemente esta infección fue a causa de la reducción de la ingesta de agua, pero la microgravedad y los efectos de la radiación cósmica podrían haber disminuido la reacción de su sistema inmunológico al patógeno. ?

Con el consumo eléctrico al mínimo y casi a oscuras, la temperatura en el interior de la nave bajó hasta los 3 °C. Sopesaron la posibilidad utilizar sus trajes espaciales, pero se decidió que eran demasiado voluminosos y sudarían mucho con ellos puestos. Lovell y Haise se pusieron las botas que iban a utilizar en las actividades extravehiculares en la Luna y Swigert se puso un mono de trabajo extra. Los tres astronautas pasaban mucho frío, especialmente Swigert, que se había mojado los pies mientras llenaba las bolsas de agua y, como no iba a descender, no tenía calzado lunar. Como se les había advertido que no expulsaran su orina al espacio para no alterar la trayectoria, tuvieron que almacenarla en bolsas. El agua se condensó en las ventanillas y las paredes formando escarcha, ? aunque la posible condensación que se pudo haber formado detrás de los paneles del equipo no causó problemas, en parte debido a las importantes mejoras de aislamiento eléctrico introducidas tras el trágico incendio del Apolo 1. ? A pesar de todas las incomodidades sufridas, la tripulación apenas se quejó. ?

El controlador de vuelo John Aaron, junto con Mattingly y varios ingenieros y diseñadores, ideó un procedimiento para el encendido del módulo de mando partiendo de un apagado total, algo que nunca se había previsto hacer durante la misión y mucho menos bajo las severas limitaciones de potencia y tiempo del Apolo 13. ? Los astronautas aplicaron el procedimiento aparentemente sin dificultad; Kranz atribuyó más tarde este hecho a que los tres astronautas habían sido pilotos de prueba, acostumbrados a tener que trabajar en situaciones críticas y con sus vidas en juego. ?

En la cultura popular

La película de 1974 “Houston, We've Got a Problem”, cuyo argumento se desarrolla en el contexto del incidente del Apolo 13, es un drama de ficción sobre las crisis a las que se enfrenta el personal de tierra cuando la emergencia altera sus horarios de trabajo y aumenta el estrés en sus vidas. Lovell expresó públicamente su desacuerdo con la película, que consideró “ficticia y de mal gusto”.? “Houston... We've Got a Problem” también fue el título de un episodio de la serie documental de la BBC A Life At Stake, emitido en marzo de 1978; en este caso fue una reconstrucción precisa, aunque resumida, de los hechos. ? En 1994, durante la conmemoración del 25 aniversario del Apolo 11, la PBS emitió un documental de 90 minutos titulado Apollo 13: To the Edge and Back.

Tras su regreso, la tripulación planeaba escribir un libro, pero finalmente todos se fueron de la NASA sin empezarlo. Cuando Lovell se retiró en 1991, el periodista Jeffrey Kluger le pidió que escribiera un relato de no ficción sobre la misión, a lo que el astronauta accedió. Swigert había muerto en 1982 y Haise ya no estaba interesado en el proyecto. El libro se publicó en 1994 con el título Lost Moon: The Perilous Voyage of Apollo 13. ? En 1995 se estrenó una adaptación cinematográfica del libro, Apolo 13, dirigida por Ron Howard y protagonizada por Tom Hanks en el papel de Lovell, Bill Paxton como Haise, Kevin Bacon como Swigert, Gary Sinise como Mattingly, Ed Harris como Kranz y Kathleen Quinlan en el papel de Marilyn Lovell. James Lovell, Kranz y otros directivos de la NASA han afirmado que esta película describió los sucesos acaecidos durante la misión con una precisión razonable, a pesar de que se concedió alguna licencia dramática, como cambiar el tiempo verbal en la famosa transmisión de Lovell en respuesta a las palabras originales de Swigert, pasando la frase de “Houston, hemos tenido un problema” a “Houston, tenemos un problema”.? La película también se inventó la frase “El fracaso no es una opción”, pronunciada por Harris en su papel como Kranz en la película; la frase quedó tan estrechamente asociada a Kranz que la utilizó como título de su autobiografía del año 2000. ? La película ganó los premios Óscar al mejor montaje y al mejor sonido, dos de los nueve premios de la Academia a los que estaba nominada, entre ellos a la mejor película. ?En la miniserie de 1998 De la Tierra a la Luna, coproducida por Hanks y Howard, la misión se dramatiza en el episodio “We Interrupt This Program”. En lugar de mostrar el incidente desde la perspectiva de la tripulación como en el largometraje Apolo 13, se muestra desde la perspectiva de los periodistas de televisión que compiten por la cobertura del evento.

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