Fuerte de-mente

El sueño de tocar el cielo

Los medios del mundo de la alta montaña hablan de un nuevo hito en la Patagonia. Chaltén nuevamente en los ojos del planeta en esta ocasión gracias la travesía de Sean Villanueva O´Driscoll. Ver nacer el sol en la montaña, dormir a metros de altura y convertirse en protagonista de la historia del alpinismo en su primera nota después de la hazaña.

Sean en la cumbre.
Sean en la cumbre.
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En las últimas horas va tomando trascendencia mundial la travesía realizada por el belga Sean Villanueva O´Driscoll. Amante de las tierras patagónicas visita nuestra provincia desde 2005, momento desde el cual inconscientemente comenzaba a planear lo que en este febrero del 2021 ha hecho realidad: Hacer cumbre en el Fitz Roy.

Sean llegó al Chaltén en enero del 2020 sin saber siquiera que la pandemia sucedería. Desde entonces, contó a TiempoSur, diseñó la logística perfecta que lo llevó a cumplir con una travesía única en el mundo del alpinismo. Esperar “La ventana”, qué comer, dónde dormir, cómo dormir, qué llevar y cómo sobrevivir, además de la preparación física en condiciones extremas fueron parte del proceso de elaboración del objetivo, el cual cumplió entre el 5 y el 10 de febrero pasados. El orden de las montañas fue Aguja de l’S, Aguja Saint-Exúpery, Aguja Rafael Juárez, Aguja Poincenot, Aguja Kakito, Cerro Fitz Roy, Val de Bois, Aguja Mermoz, Aguja Guillaumet.

Si bien hay un antecedente de una travesía al Fitz Roy en 2014, la cual protagonizaron los norteamericanos Tommy Caldwell y Alex Honnold, la actual proeza llevada adelante por Sean fue desarrollada del sur al norte, escaló más montañas que los antecesores y además lo hizo solo. “Una nueva página del alpinismo se escribió en Chaltén”, dijo Luis Soto, fotógrafo de alta montaña de las mejores revistas del mundo. “Armó un plan perfecto”, resaltó. Según Soto, Sean Villanueva O´Driscoll será nominado y ganador del premio “Piolet dOr” a la travesía más importante, y el premio Paul Preuss, ambos internacionalmente reconocidos. “Para que alguien pueda sobrepasar esto debe crear un nuevo umbral de escalada que nunca antes un ser humano haya escalado. Algo casi imposible”, reafirmó el fotógrafo de alta montaña.

 

Sueño cumplido

También en diálogo con TiempoSur, Sean manifestó haber “cumplido un sueño” y expresó que al ver el cerro desde la ciudad “es increíble ver la línea, la travesía que realicé, aún está difícil de creer” y remarcó: “Antes era un sueño y ahora es algo que ya he hecho”. Como si fuera simple.

A modo de relatar los momentos en los cueles fue pensando la meta, contó que “al principio cuando la idea me invadió pensaba que era algo imposible, pero no estaba mal tener un sueño y pensarlo”, y continuó: “Comencé a mirar si podía concretar todas las agujas y un día de invierno, donde las noches son largas, soñando, pensé que era posible y empecé con la preparación. Lo más importante fue la preparación mental de creer que es posible y finalizarlo”.

Durante los cinco días encontró en la montaña lugares “increíbles, alucinantes para poner la carpa y dormir. Planchas del tamaño de una mesa pequeña donde no te podés dar vuelta por el riesgo a caer”. “El amanecer es uno de los momentos más mágicos, con la primera luz y el sol comienza a subir. Estar allí solo es increíble. Lejos de todo”, expresó.

Consultado sobre si caía en cuenta de la travesía realizada, de las más importantes en la historia de la alta montaña, manifestó: “No lo hice por eso, pero no sé, todavía es todo muy loco. La gente que me felicita, es increíble, una locura. Me cuesta un poco creer lo que pasó”.

Sean se quedará en Chaltén hasta terminar la temporada, disfrutará de amigos que ha hecho en su larga estadía por estas tierras y se despedirá del Fitz para en algún momento regresar. “Después de todo este tiempo me voy a casa a descansar”, cerró.

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