Ambiente

El Perito Moreno y un retroceso inédito en 2025 preocupan a científicos y guías

Monitoreos recientes confirman que el Glaciar Perito Moreno, históricamente considerado en equilibrio, ha entrado en una fase de retiro acelerado y adelgazamiento. La pérdida de superficie, espesor y puntos de apoyo físicos revela un cambio de ciclo que podría ser irreversible. Las implicancias abarcan desde impactos ambientales hasta una transformación del turismo en El Calafate.  

  • 12/07/2025 • 16:03

Imágenes obtenidas entre abril y julio de 2025 por el Parque Nacional Los Glaciares y el centro Glaciarium revelaron un retroceso alarmante del Glaciar Perito Moreno, que por décadas fue símbolo de estabilidad en un contexto global de retroceso glaciar. Las comparaciones fotográficas muestran la pérdida de grandes sectores del frente norte del glaciar, visiblemente socavado por desprendimientos subacuáticos, y la exposición de lagos donde antes había hielo compacto.

El fenómeno fue documentado con drones, datos satelitales Sentinel-2 y monitoreos científicos en campo. Guías y guardaparques manifestaron su sorpresa al ver cómo de un mes a otro desaparecieron bloques enteros de hielo en la cara norte. La evidencia no deja dudas: el glaciar perdió su frente característico, con grandes sectores quebrados y otros que comenzaron a flotar tras perder contacto con el lecho rocoso.

En una conferencia ofrecida en mayo, el científico Pedro Skvarca reveló cifras impactantes: entre 2018 y 2025, el glaciar redujo su superficie en 1,92 km² y perdió hasta 31 metros de espesor en algunas zonas, duplicando la tasa de adelgazamiento en los últimos años. Las mediciones actuales indican un balance de masa negativo y persistente.

Los especialistas coinciden en que la causa principal es el cambio climático. Las temperaturas promedio en la zona han aumentado +1,2 °C en tres décadas. El verano de 2024 fue el más caluroso en 30 años, con máximas de 11,2 °C. Este calentamiento genera más agua de deshielo, que lubrica la base del glaciar, acelera su flujo y favorece desprendimientos. A esto se suma la pérdida del apoyo físico: antiguas morenas submarinas que daban estabilidad ahora están siendo abandonadas por el hielo, generando flotación y colapsos en el frente.

Según Skvarca, cinco factores explican este cambio radical: “calentamiento atmosférico, separación de morenas frontales, aceleración del flujo, adelgazamiento estructural y pérdida de contacto con estructuras geológicas”. Todos estos factores confluyen en un punto de no retorno.

Aunque los glaciares de descarga lacustre presentan ciclos estacionales, la retracción del Perito Moreno supera ampliamente esas oscilaciones naturales. Comparaciones entre imágenes satelitales del mismo mes en años distintos, como mayo de 2018 vs mayo de 2025, revelan un patrón claro de retroceso neto. Desde 2020, los estudios indican un retiro acumulado de más de 700 metros en el frente norte.

Durante más de un siglo, el Perito Moreno fue el único glaciar de la región que no retrocedía, manteniendo un ciclo natural de avance y ruptura que generaba el icónico “puente de hielo”. La última ruptura ocurrió en 2018. Desde entonces, no volvió a formarse el tapón completo, y el retroceso medido se ha acelerado. “El proceso de pérdida de masa ha continuado... comparando la posición del frente año a año vemos que es continuo”, indicó Lucas Ruiz del IANIGLA-CONICET.

Las consecuencias no son solo científicas. En lo ambiental, el Perito Moreno es parte del Campo de Hielo Patagónico Sur, uno de los mayores reservorios de agua dulce de Sudamérica. Su reducción afecta los aportes hídricos estacionales y puede alterar la química de ríos y lagos. En lo turístico, se anticipan cambios en la experiencia de los visitantes: el glaciar podría dejar de formar el puente, pero abrirse a la navegación directa entre el Brazo Rico y el Canal de los Témpanos, algo antes imposible por el muro de hielo.

Guías como Pablo Antimi advierten que el fenómeno natural de ruptura puede estar llegando a su fin. “Lo histórico será navegar frente al glaciar por un canal que antes no existía”, explicó. Esta transformación requiere reevaluar miradores, pasarelas y recorridos, así como nuevas estrategias de comunicación turística.

Desde el centro Glaciarium, intensificaron su rol educativo. Exhiben imágenes comparativas, charlas y monitoreos en tiempo real con cámaras automáticas que permiten modelar los volúmenes de hielo perdidos. Estas acciones buscan concientizar al público y registrar este cambio de era en tiempo real.

El retroceso del Perito Moreno lo alinea con el destino de otros glaciares vecinos, como el Upsala y el Viedma, que también sufrieron retiros drásticos al perder contacto con sus puntos de apoyo. Incluso glaciares menores como el Ameghino o el Seco muestran patrones similares. El Perito Moreno, que por décadas fue “el glaciar que no retrocede”, se convierte ahora en una prueba visible del impacto del cambio climático, incluso en áreas protegidas.

Los científicos no auguran una desaparición inmediata, pero sí un cambio definitivo: el glaciar ya no se recupera. Se espera que continúe su retroceso hasta encontrar un nuevo punto de anclaje, probablemente más tierra adentro. El “fin del equilibrio” del Perito Moreno marca una inflexión histórica. “Si se mantienen las mismas condiciones de los últimos años, el proceso de retroceso es irreversible”, advirtió Skvarca.