Especial

El guardián de la Sal

Historia de un solitario vial, con alma de pionero y aspecto de vikingo; es el encargado de un insumo clave para la provincia. Respetado entre sus compañeros por su gran apego al trabajo, habita en las soledades blancas del territorio cosechando la sal que se necesita en estas latitudes. La seguridad para viajar en ruta depende en época invernal del colosal trabajo que descansa en los hombros de los laburantes destinados al campo. ‘’Bienvenido sea el que quiera sumarse y aprender’’, le dice al diario más cercano a la gente al momento que prende un cigarrillo, enfundado en el mameluco de labor, y mirando al horizonte lejano.    

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Por Mariano Tagliotti. 

‘’Estoy orgulloso del trabajo que hago’’, le cuenta a Multimedio Tiempo Juan Jorge Mc Leod, 50 años, padre de 6 hijos y vial por elección vital desde hace poco más de una década, descendiente de escoceses que poblaron las Islas Malvinas y en algún arreo ovino que se pierde en las nieves del tiempo desembarcaron en la costa chilena de Punta Arenas, y desde allí a poblar la Estancia La Colmena en la zona de San Julián. Cuatro años duró la travesía, demorada por las sucesivas pariciones y esquilas que fueron haciendo en el camino. ‘’Mi infancia fue feliz, como la de muchos chicos de aquella época, criado en el campo. Tengo dos hermanos más, y a mis cinco años me vine a Deseado para iniciar la escuela’’.

Está contento como la enorme mayoría de los argentinos; la celeste y blanca acaba de ganar la Copa América en el Maracaná, ‘’necesitábamos una alegría así después de tanto tiempo’’. Se presta al diálogo cordial y afable.

Muchos años trabajando en corralones y en lo que describe como el amor de su vida: Los camiones. Viajó mucho por ruta. Las crisis económicas lo llevaron a vender el camión, y dedicarse a llevar cemento como asalariado al sur de Chile. En 2010 presentó un currículum en propia mano al ex gobernador Peralta y le pidió entrar a Vialidad Provincial: ‘’Fui a pedir trabajo, y eso es lo que hago, trabajo’’.

Chofer de camioneta en el Distrito Deseado, un buen día su Jefe Marcelo Marsicano le plantea que necesita que se haga cargo de la salina ubicada en el departamento norteño en el cargo de Capataz. Se negó de plano, pero aclara, ‘’como trabajador’’. Se llevó dos compañeros (Bach y Cornejo) y empezaron a trabajar. La primera zafra fue buena, 2500 toneladas de sal. Así sucesivamente, ya con Pancho Anglesio a la cabeza de los viales. El presidente le planteó la necesidad de más sal, y así se puso a la búsqueda de nuevas locaciones. Las salinas son fundamentales para la provincia de Santa Cruz en época invernal, ya que proveen un insumo descongelante fundamental para la transitabilidad. Luego de mucho buscar, encontró una explotación para poder sacar anualmente entre 4000 y 6000 toneladas.

Gómez Bull asume en AGVP en 2019 y le indica trasladarse a San Julián, cercanías de la República (22 km), para tener una opción más de cosecha y ampliar la provisión. La cual creció tanto, que hasta le permitió al ente autárquico empezar a vender el excedente fuera de la provincia.

Respetuoso de la geografía cambiante de las salinas, que se pueden volver un elemento peligroso ante el desconocimiento, es clave Mc Leod en el rol de cosecha, custodia y entrega del elemento descongelante. El 2020 fue un invierno crudo, extremadamente cruel, con altos niveles de congelamiento. La opción de diversificación y el trabajo en territorio de los viales lograron una zafra abundante.

En diciembre de 2020 insistió para empezar la explotación de las lagunas de Puerto Deseado y San Julián, y tuvo el aprobado de la gestión. El trabajo es digno de ver, debe hacerse con cuidado, previsión y planificación. En Deseado las fuertes lluvias en marzo le inundaron los cordones ya hechos. En San Julián la situación era bien distinta, y hacia allí partió la comitiva. En tres días cortó 5700 toneladas; ‘’traéme gasoil y el lunes tenés toda la sal cortada’’. Y cumplió. Es un hombre de palabra.

Mc Leod trabaja en modalidad de casilla y campamento. Para a tomar unos mates, a comer un sándwich pero la fija es no menos de 12 horas arriba de la máquina. Hace un trabajo distinto, que rinde mucho en velocidad y acelera plazos. Las salinas de Deseado están a casi 100 kilómetros de la ciudad, la más pequeña da 3000 toneladas y la mayor entre 6000 y 8000, con la salvedad de que en el centro es de una dureza rocosa que impide la recolección. 80 Centímetros de sal, inmensa. ‘’Quiero explotar la salina de Cabo Blanco, algunos dicen que hay entre 30 y 70 metros de sal, lo cual sería una cantidad monstruosa. Ahí ya se necesitaría trabajar en modo minería, no raspaje’’.

La cabeza de este descendiente de escoceses se encuentra comprometida totalmente con la explotación del elemento vital. Entrada de caminos, uso de las máquinas, diferentes formas de perforar el inmenso y ondulado territorio para recoger la sal. Es un arte y un mundo en sí mismo, donde no se puede obviar la previsión. Intenta de todas las maneras posibles optimizar los métodos de cosecha, lo cual ahorra recursos estatales.

¿Y cómo es la vida en el campo y aislado?, le pregunta TiempoSur…

‘’Hoy tenemos todo lo necesario para estar bien, el que está mal, es porque elige estar mal. Estoy contento porque cosechamos sal de primera calidad, que es el objetivo. Paso mucho tiempo sin bajar, sin ver a mi familia, más en épocas pandémicas, pero es un trabajo fundamental que hay que hacer. Los jefes se han portado muy bien conmigo, es largo nombrarlos a todos. La sal mueve mucha gente, y me pone muy feliz el laburo de todos los compañeros. Estoy orgulloso del trabajo que hago, como están mis compañeros de Vialidad; ES PUEBLO, RUTA, CAMPO, ES UN GRAN EQUIPO DE TRABAJO. Es sacrificado, hay que estar apostado en pleno invierno, la zona sur es muy complicada porque es donde más pega el frío, y están los días donde pasa nada, y días donde pasa de todo. Agradezco la claridad de conceptos de la gestión, es importante saber los objetivos para trabajar en conjunto’’.

Cuando los viales se apostan en las lagunas, con las casillas dentro de los parámetros de comodidad necesarios, ‘’estamos provistos como si estuviésemos en el hogar’’. La modalidad que aplica el Escocés es trabajar a destajo de lunes a sábado, para descansar el día domingo. Lo considera clave ese pequeño apéndice de regocijo familiar para mejorar la disponibilidad de trabajo. ‘’Esto exige mucho de cada uno, y hay que entrar 8 AM  y salir a las 9 PM; LA RECOMPENSA ES BAJAR EL FIN DE SEMANA, Y UNO SE QUEDA CUIDANDO’’.  Así, con esa sencillez, diagrama Juan el trabajo que realmente honra y ama.

El trabajo vial.

 

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